Bienvenidos al blog Crónicas Aldeanas, creado por Félix Anesio, para la difusión de mi obra literaria y la de todos aquellos que deseen colaborar. Asimismo, servirá para la promoción de otras manifestaciones artísticas y culturales.
Tale of Two Villages, created by Felix Anesio, for the promotion of my literary works, as well as any other participants who wish to collaborate. Also, this blog will promote other artistic and cultural manifestations.
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domingo, 6 de noviembre de 2016
martes, 25 de octubre de 2016
martes, 11 de octubre de 2016
sábado, 16 de julio de 2016
sábado, 11 de junio de 2016
Palabras de presentación de "Grises en el alma" poemario de Mirta María López.
Presentación de Grises
en el alma de Mirta María López en La otra esquina de las palabras.
(06/10/2016)
Podemos recorrer la noche de la ciudad venal; agotar
millas y millas y tiempo para ver –otra vez— una ciudad dilapidada, sin centro,
deconstruída y elongada, más cara a los concesionarios que a los urbanistas, quienes,
sin alternativas, engavetan sus sueños estéticos bajo la implacable tutela del lujo,
el oropel y la falsía.
Pero, esta vez, la recorremos con un destino cierto en
pos de una verdad: esa verdad incuestionable que yace en la experiencia estética
del lenguaje y que nos hace sentir justamente humanos; asunto vital que nos
rescata del naufragio ante la vorágine cotidiana que nos abruma. Y es que esta
noche acudimos todos al encuentro del verso, para reconfortarnos como beduinos en
el oasis y luego poder continuar aligerados, la marcha.
Que es más fácil encontrar una aguja en un pajar que
una esquina de la ciudad donde se cante la poesía es una lamentable verdad de Perogrullo;
que esta esquina del Café Demetrio puede
ser como esa aguja con la cual hemos de coser los jirones del alma, desprendidos
en el contínuo bregar, es algo que anima; que yo he tenido la suerte –y el
privilegio-- de haber sido llamado por una joven poeta para presentar su libro
–que es también su opera prima— no puede ser más que un fruto amable del azar concurrente, para decirlo en términos
lezamianos.
Por este mismo lugar han desfilado antes, con su
obra, poetisas de la talla de Magali Alabau, Elena Tamargo, María Elena Cruz
Valera, Reina María Rodríguez, Liliam Moro, Amelia del Castillo y otras. Todas
ellas, consagradas hoy por el reconocimiento de su obra, también tuvieron, un día,
su opera prima y sus primeros lectores, que hoy ya se cuentan por millares.
En esta ocasión se presenta en La otra esquina de las palabras la joven poeta cubana Mirta María López
con su poemario Grises en el alma,
Editorial Verbo(des)nudo, 2015. Grises en el alma es un libro inspirado
en el amor; motivado por la pasión del amor. Mirta María se confiesa en sus páginas
como una “mujer habitada por el amor”; como una mujer apasionada cuando clama: “húndete
en la carne de mi noche”— verso que no desdeñaría Carilda Oliver Labra. Nos
sorprende el alto vuelo lírico de su poiesis
que, a ratos, nos entrega versos memorables como estos:
El tiempo y sus violines de llanto
Sus desangrados balcones
Amanecer de lutos y rincones
Golpes de puerta, terribles callejones
El tiempo y sus tantas invasiones.
Grises en el alma, es pues, un libro estremecedor en que la autora se desnuda y nos entrega sus más fuertes emociones a través de imágenes claras y versos sencillos que eluden la palabra rebuscada, versos liberados del oropel y la falsía; un libro que valida, de algún modo, la sentencia del Duque de Rivas (1791-1865) que se me hace acorde y propicia a su discurso: Poesía es pensar en alto, sentir hondo, y hablar claro; y que Mirta María nos esboza con esta bella imagen: La poesía es ese mar que despierta olas distintas.
No me resta más que decirles: ¡pasen las páginas, sientan el amor, disfruten!
Félix Anesio
Miami, 10 de Junio de 2016
sábado, 28 de mayo de 2016
sábado, 21 de mayo de 2016
domingo, 1 de mayo de 2016
… un grande escritor de nuestro tiempo. (A propósito de una foto con José Lorenzo Fuentes)
…
un grande escritor de nuestro tiempo.
(A propósito de una foto con José Lorenzo Fuentes)
Diálogo
entre poetas fue el nombre del evento en el que hube
de participar recientemente junto al joven poeta cubano Sergio García Zamora,
en su primera visita a los EE.UU. Y es
que el evento fue, para mí, uno de esos que se quedan por siempre en la
memoria. No sólo por la lectura de los poemas frente a un nutrido grupo de
personas mostrando su interés; no sólo por el pausado decir de Sergio, que
podría recordarmos el tono coloquial de un Eliseo Diego; no sólo porque la
ciudad de Miami (donde resido desde hace 15 años) se ha estado tornando, asombrosamente,
en una plaza cultural muy fuerte para las artes y la literatura, lo que se
puede constatar mediante los periódicos, revistas y redes sociales…
Resulta orprendente como se ha incrementado la venta
de libros en nuestro entorno. Y es que las tertulias citadinas se han afianzado
y de hecho podemos mencionar varias que han contribuído a la promoción de los
libros: La otra esquina de las palabras, Zona Franca, Viernes de Tertulia, Club
Literario Somos, Club Atenea, Club de Literatura, así como las presentaciones de libros y revistas por las editoriales
del patio como Silueta, Entre Líneas, Neo Club Press, Signum Nous, Alexandria,
Iduna, La Pereza, Cuatro Gatos, Atenea, Eriginal Books y Voces de Hoy, entre otras.
Cada presentación conlleva un público –cada vez más
joven y participativo— que desea adquirir las obras literarias de su interés ya
se trate de narrativa, poesía, testimonio u otro género. Firmar libros y
personalizar las dedicatorias se ha convertido en un reto para nuestros
autores.
Para mí, fue sorprendente que esa noche del Diálogo entre poetas se me acercara a la
mesa el gran narrador cubano José Lorenzo Fuentes para adquirir mi poemario El ojo de la gaviota. El autor de ese
libro de cuentos magnífico titulado Despues
de la gaviota misteriosamente quería
mi libro. Ante mí estaba, en toda su humildad, el gran narrador del que se han dicho y escrito frases como éstas:
“Después de la
Gaviota es un libro que se impone por su fantasía auténtica y manejo del
lenguaje”. (Jorge Edwards)
“José Lorenzo
Fuentes es un novelista considerable y uno de los pocos escritores de renombre
que quedaban en Cuba”. (Guillermo Cabrera Infante)
“Ahora la novela se vuelve americana porque todo
concurre a dos líneas trazadas en un esclarecimiento universal. Y en esa línea
está trabajada y lograda la novela Viento
de Enero”.
(José Lezama Lima)
“José Lorenzo Fuentes ocupa un lugar de excepción en
la literatura cubana. Siento por su obra una gran admiración”. (Heberto Padilla)
“...un grande escritor de nuestro tiempo”. (Gabriel
García Márquez)
Alguien tuvo la cortesía de tomar una instantánea del
maestro Jose Lorenzo Fuentes junto a mí mientras le dedicaba, también humildemente, mi poemario.
Miro de nuevo la foto con emoción y me siento agradecido por la cálida presencia de un
grande escritor de nuestro tiempo hojeando mi libro.
Félix Anesio
Miami, 28 de abril de 2016.
José Lorenzo Fuentes (Las Villas, Cuba, 1928). Narrador, periodista y profesor de Historia del Arte (Escuela de Periodismo “Severo García Pérez” de Las Villas). En 1952 obtuvo el Premio Internacional de Cuento Hernández Catá por “El lindero”. Con su novela Viento de enero recibió el Premio Nacional de Novela Cirilo Villaverde de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (1967), y su libro de cuentos Después de la gaviota fue mención en el concurso Casa de las Américas (1968). En 1983 fue distinguido con el premio literario Plural de la revista mexicana homónima, con El cielo del general. Reside en Miami.
lunes, 25 de abril de 2016
Un poema "cool"... Ana Cecilia Blum en Conexos.
Un poema “cool”…
Llevo 15 años residiendo en los Estados Unidos,
trabajando con jóvenes norteamericanos en una tienda de ropas finas, dándoles “tutoring”
de sicología, sociología y filosofía a hijos y amigos, y conviviendo estrechamente
con mis nietos... Así, esa gran escuela que es la vida cotidiana me ha
enseñado con mis trabajitos, un sinnúmero de novedosos
términos; y he aprendido —al fin— el otro
significado de una palabra muy particular. Y es la palabra “cool”, que no quiere
decir frío, ni fresco, ni nada relacionado con la temperatura ambiente.
Este término, que escucho como interjección en abundantes
dosis diarias de entusiasmo juvenil, se ha apoderado del universo sonoro que me rodea.
Es palabra coloquial indispensable para manifestar agrado de la forma más
desenfadada y natural de los jóvenes en Norteamerica. Su equivalencia en la
jerga coloquial hispana sería, a saber, algo así como: genial, padre,
chévere, guay, mola, etcétera.
Pero nunca imaginé que al abrir una excelente
revista literaria (Conexos, Otoño 2105), hojearla ad
libitum con esa mala costumbre de comenzar por la parte de atrás, casi al
final, me tropiezo en la página 432 con un poema que no he sabido como
adjetivar sino con la palabra “cool”.
Sí; ese mismo término con que los chicos norteamericanos
en Miami --tierra del espanglish-- aprecian casi cualquier cosa, o bien un vestido, un auto, una mascota,
un gesto o una persona. En esta ocasión se me antojaba que era la palabra
justa (Le mot just—pido disculpas a Flaubert),
la más elocuente y desenfadada que salía, esta vez, de mi espontaneidad y de mi
asombro ante el poema.
El texto en cuestión era titulado Supervivencia (Para escribir), de la
poeta ecuatoriana Ana Cecilia Blum y a continuación lo transcribo:
Superviviencia
(Para escribir)
Cualquier trabajito que apenas espante el hambre
y nos deje para comprar libros, música, ajenjo
y el tiempo para salir a vagar con la metáfora
y la libertad para contemplar el ancho camino de la hipérbole.
Cualquier trabajito que compre y fermente
el ser en las noches bohemias,
conducta necesaria que exige el poema
para madurarse.
Espero que ustedes al leerlo lo hayan disfrutado tanto
como yo, y que lo relean y le den un me gusta (like),
porque, la verdad: está muy cool!
Félix Anesio
Miami, 25 de abril 2016.
jueves, 10 de marzo de 2016
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Gaspar, El Lugareño: (Miami) Presentación del tercer anuario de la Revi...: Editorial SILUETA & iSawFinger Productions cordialmente invitan a la presentación del tercer anuario de la Revista Conexos . Vi...
miércoles, 2 de marzo de 2016
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Gaspar, El Lugareño: (Miami) Félix Anesio invita a la presentación de s...: Para adquirir el libro en Amazon --------------------------------------- Presentación del poemario El ojo de la gaviota de Féli...
viernes, 12 de febrero de 2016
“El ojo de la gaviota”, de Félix Anesio
“El ojo de la gaviota”, de Félix Anesio: Resulta punto menos que imposible retraerse de la lectura de este libro, luego de que la hemos comenzado
miércoles, 27 de enero de 2016
Betania publica 'El ojo de la gaviota', del cubano Félix Anesio
Betania publica 'El ojo de la gaviota', del cubano Félix Anesio: La editorial Betania acaba de publicar El ojo de la gaviota, del poeta Félix Anesio, nacido en Guantánamo (1950) y residente en Miami. 'Poeta con ...
sábado, 16 de enero de 2016
lunes, 4 de enero de 2016
martes, 3 de noviembre de 2015
domingo, 18 de octubre de 2015
An Evening with Guy Maddin


On Monday, October 12th, I had the honor of attending a special screening of Guy Maddin’s new foray into cinematic phantasmagoria, The Forbidden Room. The film was held in NYC's Film Forum. The Forbidden Room was typical Guy Maddin, steeped in Freudian imagery, farcical, a film that seeks recourse in and pays homage to lost vintage film gems. What I found particularly appealing about this romp of a film was the story-within-a-story structure, the Russian doll structure, narrative rivulets that are sometimes ardently funny, sometimes incoherent, yet always a treat to watch. The film was followed by a Q & A session with Maddin, where he explained the genesis of the film and its production process. I found the film’s structure fascinating, the individual segments like fever dreams. After the informational Q & A was over, I had the privilege of speaking to Guy Maddin--in Film Forum’s foyer—and asking him about his favorite author, Bruno Schulz.
As I timidly handed him my copy of Brand Upon the Brain and a sharpie for his autograph, I asked him how Schulz continued to influence his narrative style, and more specifically how Schulz’s tendency to mythicize his family continued to influence his cinematic repertoire. He smiled candidly at my mention of Schulz, and, as he signed away, relayed great things about the Polish genius. What caught my attention was when Maddin, modestly, referred to himself as recreating, imitating Schulz… yet what recreation, what imitation!
Let’s not get ahead of ourselves… Maddin is a cinematic genius with a unique voice (albeit dense narrative structure and idiosyncratic, mannerist style).
In that same foyer at Film Forum Tab Hunter signed autographs of his new expose (this following the documentary Tab Hunter Confidential). What a night! Two respective legends under one building. I couldn’t have asked for more.
jueves, 3 de septiembre de 2015
Scroll down… (o Los poetas también limpian sus casas.)
Scroll
down… (o Los poetas también limpian sus casas.)
Nunca llegamos a conocer suficientemente a una
mujer. Sólo tocamos tangencialmente la periferia, alguna que otra arista de su
compleja geometría; nunca llegamos a su álgebra, al meollo de su corazón y su
intelecto por más que lo intentemos. Así de complejo es el asunto, como lo es todo
misterio.
Hoy, digamos, disponemos de múltiples vías de acercamiento
virtual para interactuar con otras personas, sin que sea necesaria la presencia
física. Con estas plataformas virtuales se puede ahondar en el conocimiento mutuo
siguiendo las imágenes, los sonidos, lo símbolos diversos, etcétera. Pero no
hay una vía más efectiva —me temo que nunca la habrá— que la del lenguaje
escrito, la palabra escrita con desenfado para ofrecernos las claves reales sobre
la gente, sus gustos, carácter moral, cultura, gentileza, hospitalidad y sensatez.
Nada dice más de una persona que la palabra escrita, repito.
El término scroll
down, esa acción dinámica y vertiginosa de búsqueda de información sobre
hechos y personas se ha tornado cotidiana: nadie escapa de no querer perderse
un buen chiste que alguien posteó, una ironía, un pensamiento, una idea
coherentemente expresada o un poema hermoso nunca antes leído.
Así, un día cualquiera uno puede hallarse con un post
que lo hace meditar sobre el gusto estético de alguien, como éste hallado en la
red:
“Cuénteme de un libro que los haya hecho llorar, no
de tristeza, sino de emoción. Yo acabo de tener un llanto convulsivo tras
releer, después de veinte años, "El nombre de la rosa". La belleza,
decía Rilke, "es ese grado de lo terrible que apenas podemos soportar. En
mi lista está también "Las olas", de Virginia Woolf.”
Igualmente, y con el mismo interés, luego tropezarse
con un simple comentario de un hecho
que delata nuestra ubicación geográfica subtropical y sus inherentes avatares:
“Viene un ciclón (¿viene por fin?). En mi infancia
los ciclones se pasaban con un quinqué, una lata de galletas y agua recogida.
Ahora no. Cómprese una batería, una linterna, curitas y pastillas, planta
eléctrica, latas varias, un galón de agua por persona, mantas, herramientas,
capas, una brújula, radios, teletransmisores, pararrayos, una sonda espacial y
los versículos del Apocalipsis (para que se guie si llega el fin del mundo). La
modernidad es complicada.”
No le queda, pues, a uno, más que sonreir y comenzar
a frecuentar la página de la persona que ha escrito mensajes como los arriba citados.
Y esa persona es Kelly Martínez, a quien habíamos visto fugazmente en algún
recital de poesía en Miami, o en una tertulia literaria en casa de un amigo
común. Después supimos que era Licenciada en Artes y Magister de Literatura
Comparada.
Asi, hoy día me animo, no sin falta de prudencia, a
tocar la puerta virtual de Kelly Martínez con el afán de que me permita
publicarle algún texto en mi blog; no fue sorpresiva la inmediatez de la respuesta
acorde con la dinámica de estos tiempos donde todo acontece a la velocidad de
la luz y de las tecnologías. Me fueron enviados unos poemas y, a mi insistencia,
un texto en prosa.
A continuación les dejo dos poemas y una viñeta de
esta joven que no concibe, al igual que nosotros, su vida sin el arte y la
literatura.
Espero que a ustedes les agraden tanto como a mí. Yo,
por mi parte, he de seguir visitando su página virtual para entrar nuevamente
en el vertiginoso scroll down de la red en
busca de nuevos asombros y constatar que los
poetas también limpian sus casas regularmente.
Félix Anesio
Miami, Sept. 2015
Posibles
causas para un poema
Puede ser mi imposibilidad para convertirme en
piedra.
En medio de esta suspensión hay una música,
el corazón oído se detiene para escucharla.
Sé dónde está la herida,
el filo asombroso de mi mediocridad:
no puedo evitar pensar la vida
de manera prosaica
ni detenerme en el lirismo
de las flores que mueren.
Es ahora
o nunca
el momento propicio para la palabra.
Ahora,
en esta tarde desdibujada por la lluvia
como si todo estuviera destinado a perderse.
Ser
poeta no es estar en la luna,
tampoco barrer el polvo de la soledad.
Los poetas también limpian sus casas
y crían hijos
y cuervos
y a veces no se deshojan en otoño
ni florecen en primavera.
Ser poeta es ser servil a la palabra,
ponerle la mesa y, si tiene sed,
una limonada al pie de una palmera,
un abanico egipcio.
Ser poeta es sabérselas arreglar
frente a la trampa de la realidad,
frente a esa manía suya de ir degollando sueños;
Es una intuición oscura,
una lectura posible ante el espectro del mundo.
Pero los poetas también planchan, lavan,
recogen la caca del gato
y a veces maldicen su suerte o dan gracias
por esa breve vastedad de saberse humanos,
vaivén,
sombra mecida entre las sombras.
Por responderle adivinanzas a la muerte y, a veces,
muy pocas veces,
tener la suerte de acertar.
La
Carreño
Solía estar parada en la misma esquina, a la misma
hora, todos los días. Muy alta, con un vestido de encaje que -evidentemente- tuvo tiempos mejores y que me atrevería a decir era un vestido
fino. La carterita minúscula, el cabello ralo y amarillento recogido en un moño
que acentuaba un cuello caprichoso. Los ojos muy azules: un ascendente feroz
corriéndo por sus venas. Una belleza
bárbara, una irrupción venida desde los mares del norte. No pedía dinero, no
pedía comida, no molestaba a nadie. Simplemente se paraba allí, todas las
tardes, con la mirada perdida de quien ha visto a los dioses y ha recibido
castigo por ello.
Me paré a su lado muchas veces, tal vez esperando un
gesto que desmintiera su irrealidad; que la volviera, de repente, humana y no
una suerte de tótem indescifrable y sin edad. Pero, en todos los meses que
estuve viviendo en la zona, jamás logré ver otra cosa que la ritualidad con que
llegaba; la ritualidad con que se retiraba. ¿Qué buscaba aquel personaje, aquel
fantasma vikingo que nada tenía que ver con el trópico caraqueño y las
guacamayas? ¿Qué esperaba?
Se contaban muchas cosas sobre ella pero, la leyenda
popular y de alguna forma unánime, rezaba que había sido una famosa pianista en
su país de origen (algunos decían Rusia, otros Alemania) y que había venido a
Venezuela enamorada de un hombre que luego la abandonaría a su suerte. ¿Era él
lo que esperaba? Fue por eso que la bautizamos “La Carreño”, en honor a la
famosa pianista venezolana a quien -por su estatura y sus largas trenzas
rubias- apodaban “La walkyria del piano”. A veces no nos quedaba duda de que
nuestra Carreño era la reencarnación de la original. A veces jugábamos con la
idea de que sólo nosotros la veíamos. Alguien nos dijo que no era pianista ni
europea y nos hizo una historia oscura que implicaba a la alta alcurnia
caraqueña de la década del cincuenta, pero siempre preferimos la versión romántica
que le daba sobrenombre.
Algo en ella me recordaba a La Torre de Pisa: una
ligera inclinación, un casi a punto de caerse. Un juego raro entre resistencia
y la gravedad; un problema de fábrica. Y también una rareza, un monumento a
visitar, un enjambre de turistas haciéndose fotos. Pero allí estaba,
auscultando siempre los embates del tiempo; aguantando siempre los embates del
tiempo.
Me gustaría decir que desapareció, que no la vi más.
Pero lo cierto es que quien desapareció fui yo. Me mudé y, las pocas veces en
que volví al lugar, lo hice en horarios en que sabía que no estaría. Pregunté
por ella par de veces, pero nadie supo darme información. Quién sabe si también
se fue; si se cansó de esperar o de ir al mismo sitio. Hace muchos años que me
fui y cualquier cosa es posible. Quién sabe si el ritual siguió repitiéndose en
otra esquina de la ciudad o, si aquello que esperaba, llegó. Tal vez la muerte:
una muerte altísima, con trenzas rubias, golpeando apocalíptica las teclas de
un piano.
Kelly Martínez (La Habana, 1980), Licenciada en
Artes y Magister en Literatura Comparada por la Universidad Central de
Venezuela . Fue profesora en la Escuela de Artes de la UCV, donde fundó el
primer Diplomado en Crítica del Arte
impartido por dicha institución. Trabaja también como fotógrafa, curadora,
crítica de fotografía y editora. Colabora para varias revistas internacionales,
como Culturetas (España) y ViceVersa Magazine (USA). Sus poemas han sido
incluidos en varias antologías importantes de poesía venezolana.
Actualmente reside y trabaja en Los Estados Unidos.
sábado, 20 de junio de 2015
Como guardián sereno...
Mi padre (circa 1945)
Hace poco más de tres años perdí a mi padre, allá lejos, en la Isla más distante. Y aún sigo pensándolo como si estuviera aquí a mi lado, como guardián sereno... Porque estando frente a él, siento que nunca habré crecido lo suficiente; que no he querido crecer para seguir sintiendo esa peculiar ternura de ser su hijo amado; que lo necesito a cada momento como un niño pequeño que aún no se vale por sí mismo. No hay, para mí, un mayor legado que ese sentir hermoso en esta gran paradoja que es la vida y que nos ha sido concedida para transitarla intensamente.
Este sentimiento que refiero es algo que pueden reconocer los que han tenido la dicha de tener un padre como el mío, al que agradezco todos sus desvelos, todo el cariño, a veces callado, dentro de su alma, pero tan cierto como el mismo amor que le profeso y que ni el tiempo, ni la ausencia, podrán menguar.
Hoy es un día muy especial, un día de recordación y agradecimiento; un día para felicitar a todos los hombres de la Tierra que se toman en serio, a carta cabal, la más difícil de todas las profesiones —la de ser un buen padre.
Y nada me parece mas propicio a la ocasión, que estos versos del poeta mejicano Juan de Dios Peza:
"Seca su llanto, calla sus dolores,
y sólo en el deber sus ojos fijos,
recoge espinas y derrama flores
sobre la senda que trazó a sus hijos"
Gracias papá, por haber haber guiado mis caminos, gracias por todo lo que soñaste para mí, por querer hacerme un hombre de bien. Humildemente te digo, que creo no haberte fallado y que tu obra se perpetúa en mis hijos y mis nietos a los que amo intensamente de la misma manera en que tú me has amado…
Felicidades a todos los padres, y a los que habrán de serlo un día mágico y venturoso.
Félix Anesio
Miami, 2015.
lunes, 30 de marzo de 2015
Encuentro poético de Lina de Feria y Félix Anesio.
Hay un poema de Lina de Feria que escuché en la radio hace más de un lustro, mientras conducía por los expressways de Miami, y que me impresionó por sus altos valores estéticos. Nunca imaginé que podría conocer a su autora y mucho menos compartir con ella una tarde de poesía. Lina de Feria es, sin dudas, una de las más importantes voces de la lírica cubana; sentarse junto a ella en una lectura era un reto para mí.
Pero la vida, siempre sorprendente, me ha dado esa oportunidad como ustedes podrán apreciar en el video que adjunto a esta nota, cortesía de la Editorial Entre Líneas y de su director Pedro Pablo Pérez Santiesteban. El video comienza con el poema mencionado, cuyo texto adjunto para los que deseen releerlo. Al final hay una breve conversación que atesoro, pareciéndome justo citar las palabras de un escritor amigo común: "ese diálogo final, esa confirmación de hermandad poética es un momento hermoso."
Espero que ustedes lo disfruten. Gracias.
Pero la vida, siempre sorprendente, me ha dado esa oportunidad como ustedes podrán apreciar en el video que adjunto a esta nota, cortesía de la Editorial Entre Líneas y de su director Pedro Pablo Pérez Santiesteban. El video comienza con el poema mencionado, cuyo texto adjunto para los que deseen releerlo. Al final hay una breve conversación que atesoro, pareciéndome justo citar las palabras de un escritor amigo común: "ese diálogo final, esa confirmación de hermandad poética es un momento hermoso."
Espero que ustedes lo disfruten. Gracias.
POEMA PARA LA MUJER QUE HABLA SOLA EN EL
PARQUE DE CALZADA
en tu sombrilla de huecos no se comprende ningún rumor
se cuentan las historias de todas las ciudades que perdieron el
mar
de los sitios donde no se pudieron levantar más que ruinas
donde a veces nada valió la pena
y deseabas tantas manos improbables
que terminaste siendo un gajo contra el suelo.
hablabas para creer
y ahora incrédula de los parques
incrédula de los hombres
incrédula de ti misma
creces de la incoherencia como un golpe humano
como algo ante lo que uno tiene que quitarse la mirada
o sentir como un enrojecimiento ante la falta de tradición
ante el nada que dejar
alguien descarriló tus márgenes
y ahora nos arrancas de tu tiempo
para dejarnos en la categoría de sombras que no respetas
desclasados del cuerpo frente a ti
bien quien tienes tú razón
y apenas si la crítica vale
si la denuncia mía no es otra cosa
que el instinto de sentirte animal nuestro
especie nuestra
posibilidad y término nuestro.
(que eras como cualquier ser lógico y ahora la soledad te abruma
y nadie te detiene y nadie podría detenerte)
¿qué serías en el antes,
la madre, la concertista, la prostituta,
la que tenía el tedio, la alienada, la del amor platónico,
la asexual, la torpe, la que no tuvo continuación?
eres patética y extraordinaria
si mientes mientes con tu verdad
y así te vemos algunos con tu banco con tu sombrilla
con tus labios pintados por fuera con una línea de temblor
haciendo tus cuentos que nadie recuerda
y eterna como un retrato
estoy segura que sabrían oírme si digo que eres
un personaje de antonioni o de buñuel
que serías un absoluto para dostoyevski
y que tus manos son para chagall
estás cercana a ellos de alguna manera
como lo estás de mí en algún sitio común de la vida
mujer que habla como a martillazos
nadie hablará de ti pero te quedas
vergüenza que repite su canción
fuera de moda es cierto
frente al teatro de calzada y d.
(de Casa que no existía)
Miami, 28 de Marzo 2015.
viernes, 20 de febrero de 2015
“en el equilibrio de la desesperanza entera”* Ihosvany Hernández González.
“en
el equilibrio de la desesperanza entera”*
Siempre me han gustado
la física y la literatura. Recuerdo haber aprendido en el colegio (y luego,
durante años de estudio de ingeniería) que la mecánica clásica dicta tres tipos
de equilibrio de las cosas: estable,
inestable e indiferente. Pero, como se sabe, los procesos cognitivos
resultan sumamente complejos…; de hecho, nunca sentí mucha simpatía por la condición
indiferente de una rueda girando sobre
su eje y que sólo logra el equilibrio estando fija a su obligado centro. Igual
de incomprensible me resultaba el término estabilidad
y uno de sus ejemplos primordiales: el del péndulo, ése que siempre regresa
a la posición inicial bajo el dominio y servidumbre de la gravedad. Sencillamente,
no me identificaba, no sentía empatía alguna con estos laxos estados de las
cosas.
Más apasionante y
motivador, me resultaba, sin embargo, el concepto del desequilibrio, el de la inestabilidad
de las cosas. Sin gran esfuerzo de la memoria, queridos lectores, ustedes recordarán
la fascinación que produce ver un bastón suspendido en el aire sobre la yema
del dedo de un malabarista que se esfuerza para no verlo caer. Un bastón
tambaleante en el aire, una filosa espada sostenida por la punta, una torre
inmemorial cuanto más inclinada más atractiva. Todos, cautivadores y elocuentes
ejemplos del equilibrio inestable.
Bajo esta premisa
introductoria comprenderán por qué al llegar a mis manos una obra literaria, en
este caso, un poemario bajo el sugestivo título de El equilibrio de las cosas no demoraría en leerlo, más bien,
digamos, investigarlo. El autor es Ihosvay Hernández González, escritor cubano
residente en el gélido y apacible Canadá.
Ya, desde el instante en que asoman la
dedicatoria (a su madre) y los exergos –uno de Bolaño; el otro de Gastón Baquero -- presentí
el guiño irónico del poeta que no viene precisamente a ofrendarnos en bandeja
de plata, la paz, la felicidad, la estabilidad, la laxitud aparente de los momentos reflexivos de una existencia cantada en versos.
Y cito:
No
enfermarse nunca. Perder todas las batallas
Fumar
con los ojos entornados y recitar bardos provenzales
En
el solitario ir y venir de las fronteras
Esto
puede ser la derrota pero también el mar
y
las tabernas. El signo que equilibra
tu
inmadurez premeditada y las alegorías
Ser
uno y débil y moverse
ROBERTO
BOLAÑO
Cuando
yo era un pequeño pez,
cuando
sólo conocía las aguas del hermoso mar,
y
recordaba muy vagamente haber sido
un
árbol de alcanfor en las riberas del Caroní,
yo
era feliz.
GASTÓN BAQUERO
Que el libro lleve por título el de uno de sus
poemas, recolector de su esencia, es asaz lógico, justificable y adecuado. La exploración
constante del complejo equilibrio humano se nos presenta en versos hermosos, muy
depurados, finamente desgarrados a ratos, que encantan como el bastón de marras
o la espada filosa o la torre que se sostiene con gracia frente a los avatares
del tiempo.
El poemario es, al
decir de la prologuista Mercedes Eleine González: “…una suerte de búsqueda del
equilibrio interno, difícil de conseguir en la vida cotidiana, un depurado y
exquisito libro donde mejor se aprecia el símil, entre ese imaginario pájaro
que emprende el alto vuelo por el cielo y la más avanzada terrenal
intelectualidad de nuestros días.”
Sólo me resta dejarlos
en compañía de dos textos que he seleccionado para este artículo y que espero
disfruten tanto como yo lo he hecho:
ahora que
hemos renunciado al juego de servir
al esplendor de una casa
trayendo el miedo anclado en los ojos
ahora
que el mundo nos resulta otra cosa perenne
y la objetividad
se nos ha ido a mendigar por los corredores
de la vida
ahora que
decidimos ser otro en nueva piel sin obviar el pasado
miro el reflejo del sol en esta
mano
y pienso en los bosques sembrados en medio de
tu pena.
lego tu espacio y dejo
que sea tu propia razón la que escriba
la que diga
alguna otra nueva historia
sobre la razón de vivir
en plena desvergüenza.
[…]
Pero yo defiendo el
deleite de la memoria,
El verso inacabado.
Golpes que mascullan
Inflexiones equívocas
en la zanja del miedo
Sin detenerme,
Sin poder acaso verte
de espaldas cuando
Igualmente sé que
huyes.
No es aún la hora del
desquite, los esquemas
Han sido borrados con
premeditación.
Sombra de viajero,
Nos han cortado la
patria,
Nos hemos quedado
abordando un dilema
Fuera de los confines
de lo que fue nuestra madre.
Pero yo defiendo el
deleite de la memoria,
La posibilidad de
hablar de lo que aún nos falta.
La posibilidad de vivir
un espacio redimible, mayor.
Félix Anesio
Miami, Febrero, 2015.
Nota Curricular:
IHOSVANY HERNÁNDEZ GONZÁLEZ (Ciudad de la Habana, 1974). Escritor y poeta. Por
cerca de siete años se dedicó a escribir para la radio mientras vivió en La
Habana, Cuba. Desde el 2004 reside en Montreal, Canadá. En el 2011 publica su
poemario Verdades que el tiempo ignora, Editorial Linden Lane Press (Estados
Unidos). Es ganador de algunos premios literarios, entre los que destaca el
Primer Premio del concurso de cuentos “Nuestra Palabra” (Canadá, 2010), Reseña
Literaria Azafrán y Cinabrio Ediciones (México, 2008), y Segundo Premio de
cuento, Tendiendo Puentes, Universidad de Toronto (Canadá, 2005). Por un tiempo
se dedicó a realizar entrevistas a escritores cubanos para Diario de Cuba, Otro
Lunes, entre otras publicaciones digitales. Algunos de sus trabajos aparecen en
revistas literarias de Estados Unidos y Canadá, como «Linden Lane Magazine» y
«The Apostles Review».
Nota: El equilibrio de las cosas ha sido publicado en Miami, 2015 por Publicaciones
Entre Líneas.
*frase tomada de la
dedicatoria del libro.
martes, 16 de diciembre de 2014
Félix Anesio, en la sección "El invitado de hoy" Peña cultural "Antes qu...
Poema "Otra vez Narciso" del libro La cosecha, premio Mneción especial del jurado Ediciones Entre Líneas. gracias a todos los miembros del jurado.
miércoles, 26 de noviembre de 2014
... con el escalpelo en la mano. A próposito de un libro de Manuel Galguera.
...
con el escalpelo en la mano. A próposito de un libro de Manuel
Galguera.
Al decir del célebre escritor español José Luis Sampedro,
“uno escribe a base de ser un minero de sí mismo”. Les confieso que, al
reflexionar sobre esta aserción, sentí -- alguna vez-- el temor de haber dejado
mi vida al descubierto ante todos. Mas esa percepción del acto de la escritura
nunca fue óbice para cambiar mi forma de hacerlo; de contar historias, de
verter emociones en la poesía; por el contrario, con este conocimento de causa me
sentí más propio, más libre de decir, de no autocensurarme en lo que se escribe,
ya que la escritura debe ser un acto de libertad personal.
Al escribir cualquier historia o poema siempre mostramos
pistas de lo que somos bajo la piel, lo que hemos sido en nuestra vida, lo que
hemos querido ser, nuestros oficios y profesiones seculares, nuestro entorno
afectivo, en fin, nuestra propia historia. Toca al lector encontrar esas pistas
que a veces vienen en códigos secretos, en claves, en acertijos que le toca
descubrir, pero que cuando el lector llega a ese entendimiento, se produce entonces
el disfrute pleno de la obra, bien se trate de una narración, un poema, un
guión cinematográfico o una obra de teatro.
Recientemente he recibido el libro Alejandro Dumas. Su vida y sus obras
dramáticas. Les confieso, que además de sentir la natural motivación por
conocer más aún de la obra de ese gigante de las letras que es Alejandro Dumas,
de disfrutar del libro como lo he hecho -- de rabo a cabo--, me di también a la
tarea de escarbar un poco bajo la piel de su autor, el señor Manuel Galguera,
al que conozco desde hace varios años.
En este libro pude palpar su gran devoción hacia la vida
y obra de Dumas, que equivale decir, hacia toda la literatura. Así, en la
primera parte, pude escuchar al propio Dumas, en primera persona, relatando sus
propios avatares existenciales, su devoción por la madre, su lucha por el éxito
en el teatro y en la vida. Por momentos sentí que la pluma de Galguera se
desdoblaba en la palabra y emociones del propio Dumas; entonces, vino a mi
mente la titánica labor del héroe borgeano Pierre
Menard, autor del Quijote… Y en esta “confusión” pude percibir toda la pasión
de Galguera por lo que había escrito, por el tema sobre el cual ya habíamos
conversado años antes, mientras disfrutábamos de un café espresso en una
esquina de Miami.
Un fragmento del libro fue decisivo en la comprensión de su esencia, y cito:
“Las dificultades que se me presentaban en la carrera que iba a emprender no me arredraban ya. Yo sabía que ella, más que ninguna otra, exigía estudios profundos y especiales, y que para sacar provecho de la naturaleza viva era preciso estudiar la naturaleza muerta. Busqué, pues, a estos hombres cuyo renombre es tan grande: Shakespeare, Cornielle, Moliere, Calderón, Goethe, y Schiller y fui conociéndolos sucesivamente. Extendí sus obras como si fueran cadáveres en el mármol de un anfiteatro, y con el escalpelo en la mano, dutante noches enteras, llegué hasta el corazón para buscar los manantiales de la vida y el secreto de la circulación de la sangre…”
En este fragmento creí ver también (por asociación de ideas) a un Galguera muy joven en tiempos de sus estudios de medicina, con el escalpelo en mano, en busca de la esencia de la vida misma; hoy el Dr. Galguera nos muestra este excelente libro donde aflora su gran pasión por la literatura, en ese acto de libertad personal que nos conmina a continuar investigando sobre los grandes escritores, porque él sabe que son una fuente indiscutible de inspiración, como los citados arriba lo fueran para Alejandro Dumas.
Recomiendo, pues, este libro de Ed. Entre Líneas y felicitamos al autor por su tenacidad y entrega al mundo literario.
Félix Anesio
Miami, 26 de Noviembre, 2014.
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