Bienvenidos al blog Crónicas Aldeanas, creado por Félix Anesio, para la difusión de mi obra literaria y la de todos aquellos que deseen colaborar. Asimismo, servirá para la promoción de otras manifestaciones artísticas y culturales.

Tale of Two Villages, created by Felix Anesio, for the promotion of my literary works, as well as any other participants who wish to collaborate. Also, this blog will promote other artistic and cultural manifestations.

domingo, 9 de octubre de 2011

... un hombre que ordena bibliotecas.




…un hombre que ordena bibliotecas.



“Ordenar bibliotecas es ejercer, de un modo silencioso,
y modesto, el arte de la crítica.” J.L. Borges



En la serenidad de una tarde cálida y dorada en la Florida, un hombre cualquiera se dispone a ordenar su biblioteca de autores cubanos. Ha adquirido un nuevo título. Se trata de un libro de cuentos, o como muchos dicen por ahí, una cuentinovela titulada “Crónicas Aldeanas” del escritor novel Félix Anesio.

¡Vaya tarea difícil, donde las haya!: Ordenar libros clásicos junto a otros cuyo futuro aún se desconoce en la historia literaria, en ese proceso discursivo y complejo que es la creación, y que solo la providencia y la benevolencia de lectores como él, pueden quizás, pautar su destino.

Pero el hombre no se amilana: es un guerrero valiente, quijotesco, también reflexivo…
Y trabaja y sueña con algo hermoso que edifica pacientemente y que de algún modo lo redime –-sin pretender redenciones-- de la monotonía de las labores seculares de sus días sobre la tierra.

¿Qué lo anima a continuar esta tarea silenciosa y altruista de colocar libros en los anaqueles, y de una manera mágica acercar en ese mínimo espacio El siglo de las luces, La horas del alma, El hombre del vitral, Concierto para Leah, Caracol Beach, Viaje al corazon de Cuba, El hombre que amaba a los perros, y otros títulos queridos?

¡No le preguntemos por la respuesta! La belleza de las acciones no se cuestiona, sólo merece ser recordada y agradecida. Sería como querer traspasar la frontera de la magia, del encanto, y develar el pudor estético de ese hombre que sonríe y siente esa “felicidad peculiar de las viejas cosas queridas” en la serenidad de una tarde cálida y dorada en la Florida. Tarea que continuará, a no dudarlo, en otras tardes y con nuevos libros…


Gracias, Manuel Alfredo.


Félix Anesio, 9 de Septiembre del 2011.
Miami, Florida.

jueves, 15 de septiembre de 2011

... una aventura libresca.



… una aventura libresca.

Nunca les conté que a los 16 años alguien puso en mis manos “El retrato del artista adolescente” de James Joyce. Aún no comprendo ¿por qué a esa edad?, ¿por qué ese libro?, ¿el por qué de los por qués…?

Claro que lo disfruté del modo más ingenuo que un muchachito de provincias, digamos, un guajirito tímido, pero intelectualmente inquieto pudo haberlo hecho. Y vi el mágico color esmeralda de la Verde Erin, el colegio de Clongowes, las peripecias de Stephen Dédalus en dicha escuela, en su casa, debajo de la mesa escuchando la conversación de los adultos, las encendidas diatribas religiosas y políticas de su padre, y ya después, la asechanza de la idea de hacerse sacerdote, una idea que por mi pensamiento también había pasado, coincidentemente… Recordé que "el día de la primera comunión era el día más feliz de la vida"(como aseverara Napoleón); pero también recordé el temor, el pánico paralizante a caer el día de mi muerte, como reo de condenación eterna, en las llamaradas inagotables del infierno; un infierno que daba pavor sólo imaginar. No sé si habrán otros infiernos más terribles que el del escolasticismo católico…

El libro, como todos los buenos libros, nunca fue totalmente olvidado; digo, no fue olvidada la experiencia de mi lectura adolescente. Más un buen día, un gran amigo –quién para mi será también un eterno adolescente y al cuál emulo como puedo, o debo—me habla de sus clases de literatura en una universidad local donde cursa la maestría. Y me convida a releer…

Y yo, esgrimiendo razones baladíes: qué porque no tengo tiempo, porque tengo mucho trabajo, porque estoy muy viejo para esas aventuras, que porque aún lo recuerdo bien, el porque de los porques… Hasta que un día azaroso, paso por una librería cuya dependienta es la mujer más desagradable del planeta tierra y desde que entro, y suena la estridente campanilla de la puerta, ya estaba peleándole a un infeliz señor —con inobjetable rostro de persona educada-- que sólo hojeaba libros mientras su gentil esposa adquiría otros…

--¿Y usted que hace, señor, preguntó la librera con su habitual descompostura?

Y aquél señor, azorado y con cara de víctima, alzó la mano y le mostró silenciosamente un libro. No profirió palabra alguna... Era “El Retrato del artista adolescente.”

-- Ah!, refunfuño la librera! ¡Entonces usted sólo está leyendo!, con la connotación de que “usted no está comprando…”
La esposa del señor solo atinó a decirle:
--Es mi esposo y viene conmigo...
Hubo un silencio sepulcral, diría yo que un silencio infernal. Hubo silentes sonrisas irónicas en cada uno de los rostros de las escasas personas que allí permanecíamos. Una señora muy fina, que lidiaba al parecer con asuntos financieros con aquella fiera endemoniada, me miró a los ojos y gesticuló como diciendo:
--¡Perdónela senor, que está disparada!
Y yo sabía que era así, se que había sufrido; siempre fue así desde que la conozco. Y entonces me pregunté:
--¿Que diablos hago yo aquí? Esto es peor que el infierno que obsesionó a Stephen Dédalus y a mi mente adolescente en aquel otro país que me vió nacer.

Me dirigí rápidamente a los anaqueles y adquirí –satisfasciendo el deseo de toda una vida— el Pequeño Larousse Ilustrado (Edición del Bi-Centenario) y el libro de Joyce.

Al dirigirme a la registradora, con la evidencia de los libros en mi mano, aquella librera triste, con una descompostura aún notoria, me preguntó, me espetó más bien, me abofeteó con su pregunta:
--¿Y usted qué hace, señor?
---Yo, señora, también leo libros… Y ahora si usted me permite quisiera pagar estos —le dije sin inmutarme.
--¡Ah! Fue la respuesta en la que creí vislumbrar la fina y casi oculta sonrisa de la avaricia, la frustración y la locura inmamente de aquel ser que decididamente no era feliz, no podía ser feliz aún rodeada de tanta belleza literaria. La justifico,debe haber sufrido o estar sufriendo mucho.
¡Pobre!, pensé.
Salí lo más rápido que pude, y ya en el auto, hojeé el Larousse Ilustrado y el Retrato. Dios mío, pensé: aún el infierno puede darme una tregua… Conduje feliz al alejarme de aquél sitio y juré nunca más regresar. No tengo vocación de masoquista, lo sé. Esta vez lo hice porque era la única maldita librería en la que contaban con Retrato, en esta ciudad donde es más facil encontrar una aguja en un pajar, que una librería… o un libro preciso.

Ya estoy ahora terminando la lectura y para mi asombro, recuerdo más de lo que pensaba y el libro me resulta encantador. Me parece lo que en realidad es definitivamente: una obra maestra de la literatura universal. Pero esta vez, el temor que compartí con su héroe Stephen Dédalus sobre los tormentos del infierno no me afectó tanto, quizás porque envejecí un poco, quizás porque la vida me ha hecho refractario a las “entelequias” religiosas aprendidas a la fuerza –la letra con sangre, entra-- durante la infancia y la adolescencia, quizás porque… aquella librería de cuyo nombre no quiero acordarme había sido un adelanto del infierno, o sencillamente, algo más, añadido al cotidiano infierno terrenal. Yo como Borges, no espero otros cielos, ni otros infiernos.

Y sonrio al escribir esta nota para mi blog, porque Joyce, todo sabiduría, todo belleza poética, escribe las palabras finales del libro mientras su madre reza para que fuera capaz de aprender a vivir su propia vida, lejos del hogar y sus amigos, para que aprendiera lo que "es" el corazón, lo que puede "sentir" el corazón… Y declara al final, el 26 de Abril (curiosamente la fecha de mi cumpleaños, otra feliz coincidencia) su decisión, que cito:

“Salgo a buscar por millonésima vez la realidad de la experiencia y a forjar en la fragua de mi espíritu la conciencia increada de mi raza”

Hago una pausa, y recito reverente al gran James Joyce, sus propias palabras escritas al siguiente día en el diario, como si dialogara con él y el pudiera escucharme:

“Antepasado mío, antiguo artífice, ampárame ahora y siempre con tu ayuda”

Sólo me gustaría añadir simplemente: Amen! Y darle las gracias a todos por su lectura.

Félix Anesio.
09/15/2011


Nota: Los hechos aquí narrados son de pura ficción; cualquier semejanza con lugares o personas sería obra de la casualidad.

lunes, 5 de septiembre de 2011

... una invitacion a la poesia de ihosvany hernandez.









Verdades que el tiempo ignora.

Autor: Ihosvany Hernández González.

Prólogo: Juan Carlos Recio.
Editorial: Linden Lane Press/ Colección Poesía.

Un libro del poeta y escritor cubano Ihosvany Hernández González ilustrado por Daniel Zafra, pintor cubano. Ambos residen en Montreal, Canadá.

Para verlo y adquirirlo pueden seguir el link siguiente http://www.magcloud.com/browse/issue/262278

Gracias a todos!

lunes, 29 de agosto de 2011

una reina que nos hará soñar: niurka calero.




Este blog tiene el gusto de presentar un anticipo literario del libro de poesía de Niurka Calero bajo el sello Quo Vadis Ediciones y desearle todo el éxito que merece. Enhorabuena, Niurka!

LOS SUEÑOS DE LA REINA

“La vida es un sinfín
de círculos luminosos,
...en el que muchas personas
se encierran, muchas.
Algunos encuentran
las espirales de luz;
otros continúan dando vueltas
para siempre.
Espontaneidad seductora
que visita mi casa
de sueños e independiza
mis más nobles ideas.
Dejadme desahogar
tanto desamor
en estos tiempos
de absolutismo
y crueldades...”

Sin poetas, el mundo no tendría desarrollo

En el reinado de la sensibilidad la voz de Niurka, desde la pasión por la poesía, nos llega como un fresco manantial para aportar su cosmogonía lírica al mar de la literatura.
“La poesía es una liberación en mi ser”, nos comenta, mientras brindamos imaginariamente por el antiguo oficio de poeta, corroborando su trascendencia por las diversas etapas de la Humanidad, y que hoy nos permite compartir utilizando el desarrollo tecnológico, un diálogo que traspasa la geografía de nuestro continente casi en sus extremos, viabilizándonos disfrutar la palabra de Niurka Calero pletórica de esperanza, reflexivos conceptos y amor a esta profesión esencial.

Entrevista y textos: Héctor Celano (poeta de la cintura cósmica del sur)

-¿Cómo sientes que nace en ti la necesidad de expresarte a través de la palabra y, a su vez, modelar su arcilla en ánforas poéticas?

-Aprendí a leer y escribir a los 4 años de edad, desde entonces las letras eran mágicas para mí, me convertía en cada personaje de cada libro que leía y lo hacía en voz alta para hacer mías sus palabras. Soy de un pueblo muy poético y musical. Nací cerca de un río que con la sonoridad de sus aguas cristalinas y el canto de sus pájaros, me llenaba la cabeza de metáforas, mi madre y mi abuela nos cantaban siempre y mi abuelo se pasaba el día inventando décimas y rimas. Pero no fue hasta que termine mis estudios en la ENIA (Escuela Nacional de Instructores de Arte) que comencé a escribir, los cambios, las personas que me rodeaban para entonces, trajeron a mis letras todo tipo de sentimientos que empecé a plasmar en papel; me gustaba componer y recomponer cada palabra, hasta hacer a la poesía nacer y crecer.

-Graduada en Cuba, en la Escuela Nacional de Instructores de Arte en la especialidad Teatro ¿ese ámbito de estudio alimentó tu afecto hacia la poesía?

-Definitivamente la escuela de arte fue un escenario muy propicio, me nutrió de una serie de elementos esenciales que después en mi trabajo social desarrollé de una manera espontánea al enfrentarme a mis alumnos, pero considero que fue ese encuentro con los otros el que me motivo a escribir, el intercambio de experiencias y la convivencia colectiva en una etapa de mi vida, fue definitoria para que mi poesía naciera.

-¿La labor actoral, el trabajo con el cuerpo, ejercieron influencia en tu posterior producción poética?

-Si, mientras más conocía de movimiento corporal y de expresión, más enriquecía mi metáfora y mi visión de la cotidianidad, sin lugar a dudas el trabajo actoral le proporciono mayor fluidez a mi poesía.

-Los Sueños de la Reina comenzarán a aletear con formato de libro en Argentina, paridora del tango, extraordinaria creación popular reconocida mundialmente y expresión nostálgica por excelencia; en el subtítulo hay una clave “del desamor, el nido y otras ausencias”, allí encuentro una feliz opción por el entorno cultural que dará a luz el libro… ¿coincidimos?

-No sé si coincidimos, “Los sueños de la Reina” es el título de uno de mis poemas y también le da título a mi libro, salió de algo personal: el padre de mi hija (Estadounidense) me decía todo el tiempo de una forma sarcástica que yo no era Reina, cuando me afanaba en explicarle sobre nuestras costumbres y raíces, el nunca entendió nada. El poema salió de golpe en un sueño y pensé que era el mejor título que podía ponerle, después al editor José Oviedo Oller le gustó y lo tomamos como título para el libro.

-La contratapa resume un corte de este tiempo que delata un mundo de agobio, de deterioro humano, en la encerrona de luminosos círculos donde impera la crueldad. La poesía, en ti ¿sería parte de la espiral de luz que libera?... ¿fugarían por allí los sueños de la reina?

-Si, la poesía es una liberación en mi ser, cada vez que escribo un poema, es un parto y un nacimiento, una liberación de otro ser que nace desde mí. Siento que la poesía tiene alma y vida propia, desde donde la Reina se empina y salta al mundo.

-¿Con ráfagas de poesía, sientes que has logrado en tu interior hacer del equilibrio un grito universal?

-Siento ese equilibrio, ese grito universal desde que tengo a Gabriella (mi hija) Sin ella nada de esto sería real como lo es hoy, desde esta conversación contigo, hasta lo que se avecina mañana.

-En el poema “Para una ola de inviernos desmedidos”, dices: ‘el amor es lo único que nos salvará’ ¿El afuera, el otro, devuelve lirismo a tu poesía? ¿En ese Cristo mal hecho que todos podemos llevar dentro, se escondería el sueño vivo de la flor de los parques?

-El otro, la cotidianidad y el amor son clave para la vida misma, la poesía es vida, es amasijo, la lírica del ser humano es lo que me inspira y motiva, soy un ente social y mi poesía también lo es, Dios está en todo, somos parte de él, en cada hombre y en sus vivencias hay un Cristo latente con su flor, su parque y su historia compartida.

-En “A la casa del pez”, dices: ‘hay balcones que esperan la bienvenida del sol’, si pensáramos en las nuevas generaciones ¿cómo vislumbras el futuro inmediato y la poesía inmersa en él?

-Desgraciadamente estamos viviendo en un mundo feroz y deteriorado, pero nuestros niños traen un mensaje de amor que me llena de esperanzas, un mensaje que debe ser escuchado porque es el único que nos dejará avanzar ante el odio y la mediocridad que imperan en el mundo actual. Creo que si pensamos en ellos y los escuchamos desde el corazón, tendremos que fabricar más balcones para celebrar la bienvenida de soles de esperanzas para ellos, que son en realidad el futuro de la poesía y del planeta en general.

-Tu madre y tu hija son destinatarias de la Dedicatoria… ¿los afectos primarios fungen como timón en tu obra?

-Mi madre y mi hija son la nueva fuerza que me regaló la vida después de muchos años sin esperar nada. Ellas son la matriz, principio y consecuencia, ellas son el ancla y la vela, mi madre es la raíz de la que me nutro para elevar en conocimiento y amor, la entrega que le doy a mi hija.


Niurka Calero nace en abril de 1964, en San Antonio de los Baños, La Habana, Cuba. En 1984 se gradúa en la Escuela Nacional de Instructores de Arte en la especialidad de Teatro. Comienza a escribir poesía desde 1983 de manera independiente. En 1993 emigra a USA, donde continúa escribiendo de la misma forma. Es miembro de La Unión Hispanoamericana de Escritores y del Movimiento Poetas del Mundo. Actualmente reside en Tampa, donde es traductora e intérprete.

lunes, 15 de agosto de 2011

when leaving home is not your choice...

When leaving home is not your choice…




I

The Island was going through very difficult times. I could feel it, mostly because of slight indications, through some scattered words captured at random, always spoken by my parents in a low, cautious voice, as if they suspected an imminent danger. Dictatorship, revolution, liberty, Sierra Maestra, to leave, to return…, were just some of those words. Their faces look seriously grave while they urgently prepared for the supposed excursion to the far North. My whole family would, for the first time, become tourists.
It was during the month of September, in 1958…. We rode on the ferry. During the whole voyage, Ma’ played bingo with apparent enthusiasm. I can still recall how she made a racket when she won those twenty glorious dollars — which she showed off to everyone aboard the ship — as if it were a treasure that she had suddenly recovered. My two brothers and I were running around and chasing each other inside that last ferry, which seemed to be larger than the Titanic, while it glided over the vast, silent water. My father pensively smoked one Havana after the other…. We arrived at the pier in Key West before sunset. The omnibus with expertness ran through a narrow road, crossing those weary bridges that seemed to converge far off over the sea. It was not a sea as blue as the one we had left behind; nevertheless, it was a sea. The sea of the New World, and I felt like a tiny conquistador, a ten year old Ponce de León.
Exhausted, we rushed to take a hot shower, and afterwards to sleep in that modest room at the Albar Hotel, in Downtown Miami. It was just a little box, a simple room for the whole family, where weariness — that magic creator — had transformed it into the most comfortable suite in the world where we could all sleep at one’s ease that very first night, and all the successive nights, which only God knew how many they could be….
From the foot of the bed, Ma’ gave us a precise order:
“Go to sleep you rascals! Tomorrow will be another day!”
“Hey Ma’, are we in the New World yet?” I asked her, while my older brother kept on thrusting me aside in the bed.
She looked so strong and fierce. “Oh boy, you always with your humor!” she said, smiling, and kissing each of us in the forehead. We each made the sign of the cross…



II

The next day my father pointed over to Cielito Lindo, the tallest building in the entire city. It was the Court House — also a prison — with its pyramid shaped roof, where dozens of buzzards were always circling especially during the crepuscular hour. “I wish I were like those buzzards, watching the whole city from the watchtower,” I thought. Thanks to Cielito Lindo, my father, brothers, and I ventured long walks through Flagler Street, going West, without any fear of losing ourselves during our stay in the city. That building was our Compass; Flagler Street seemed to be the most important street in the whole city, in the whole New World.
“Okay boys let’s go back, I can barely see the pyramid and from here those darn buzzards look like mosquitoes in the sky!” my father said, while he filmed everything with his brand new 8mm Brownie Kodak camera, which according to him had cost an arm and a leg. He looked like a modern guajiro.
During the afternoon, after having supper, almost all of the hotel guests would sit in the small porch of the Albar. I could hear the old countrymen’s same dull commentaries; the same set of words, now pronounced without the furtive quality of before: Dictatorship! Revolution! Liberty! Time! Return…! My brothers and I would run through a patch of grass and pluck tiny prickly weeds. “Ha!” I thought, plotting some new devilry, “Those weeds are the same as in back home!” We placed those tiny, spherical thorns on some random seats, and then we feigned to be playing around in the halls, while we waited for someone to sit down…. Suddenly, someone’s pinched bottom would jump from the seat, utter an imprecation, and afterward, ashamed, offer an apology. How we laughed! That irrepressible laughter — which denounced our guiltiness — became an omen for a good beating.
Ma’, with a threatening air, and crinkling her eyebrow with irascibility, declared:
“Get to bed you rascals! Go to sleep damn it! Tomorrow you all won’t go out to walk with your father! You rascals! I’ve said enough! And don’t even dare to run around the halls! Or I’ll…! You all will have to stay inside the room all day!”
Of course we knew that the punishment wouldn’t be carried out next day; it was just a form of toning down, of amending our constant pranks.
Time passed; it whirled and whirled round in concentric circles, slowly, day after day, and we now confronted a new and bitter experience: Tediousness. Everything grew into the monotony of routine; the sluggishness of every passing minute crawled slowly, slowly, to nowhere. The same routine everyday, the same walks, the hamburgers (“No more, please! By God!”), the obligatory visiting of the 'Parque de las Palomas', where all the exiles — with tourist visas— hung about to hear news about the Island. There in that park, I could hear again and again and again the same words uttered by the guests of that boring yet at the same time warm and poignant downtown hotel.
“When are you taking us to the beach Mama?” I asked one day, thinking that I would sink into the boring fatigue of the wooden hotel floor. I thought that with an effort I could break the routine and therefore evade the long walks through Flagler Street, which I already knew like the palm of my hand.
“Darn rascal!” my mother said, flinging her arms everywhere, and after composing herself, looking at me with that eagle face, and her rigid arms stationed with firmness in her wide hips. “Tomorrow Tia Justa will pick us up in her car and take us to Miami Beach!”
“But Ma’, can we just walk there? We’ll walk East this time and Cielito Lindo can guide us…”
“Ab-so-lute-ly not! No sir! Miami Beach is far, but very far away!”
“Is that beach any pretty? As in back home…?”
She was hurrying through the small hotel room, and was about to enter the bathroom, when she suddenly stopped on the threshold, and jerked her head back at me. Lifting her head in that honorable way of hers, she raised her arms and said: “I don’t know! It’s probably a damned pit with hell fire in it! Now stop asking so many damn questions, Jesus Christ!”



III

The next day we were up on our feet as usual.
My brothers and I sang with jubilation inside the hotel room:

“En el mar la vida es mas sabrosa. En el mar todo es felicidad, cha cha cha… Maria Christina me quiere gobernar. Y yo le sigo, le sigo la corriente… Qué vamos a la playa. Allá vamos. Qué quitate la ropa, y me la quito…”

“Shhh! Not so loud you unruly knaves! You’ll wake up everyone in the hotel!”
“But mom…”
“But mom nothing! Tia Justa just called me over the telephone. She said… oh stop playing around you… and you, stop running… anyway, she said she would pick us all up around three, after she finishes working at the factory, and after the sun has gone down a little…”
We entered Miami Beach. I only had eyes for the coconut palms, the birds, the sky, the sea; I could feel the breath of that sea…. In no time at all we were already playing on the sand —which incidentally was not fine sand—, in the water, which was not so warm, not so transparent like a crystal, not as blue as it was back home…. We swam close to the shore under the unanimous scrutiny of Ma’s and Tia Justa’s eyes. While we swam about the shore, my older brother had — because of her Draconian appearance — referred to Tia Justa as “Tia Adusta” .
The afternoon passed swiftly. All happy moments pass swiftly away….
“Ok boys, time to leave! It’s getting late! Get out of the water!”
“But Ma’, I still got to pick some sea shells and little pieces of rocks for my
collection….”
“No, sir!”
“All right mom, don’t get so angry!”
“Come on Felix, take it easy, leave those whims alone,” said my older brother, the most judicious of us three. “You already have a collection back home, and when we go back it’ll be waiting for you in your drawer, where you left it….”
“And if we never return? Don’t you realize how those guests at the hotel are always lamenting how things are getting complicated over there, how people who have been killed appear thrown on the streets, and how bombs go off in the movie theaters and all of those problems….”
The sun was declining rapidly while we left the beach. It was the hour of colors here in the New World. While I walked behind my brothers and Ma’ and Tia Justa, lagging behind somewhat, taciturn, and kicking the sand with an infantile fury, I suddenly perceived in front of me those iridescent walls bathed under the tenuous twilight sun; those buildings’ precise forms delineated by neon lights of unimaginable tonalities. Those buildings seemed to be alive, as if they each had their proper soul. The buildings were the hotels of Ocean Drive: Colony, Beacon, Avalon, Pelican, Clevelander.... What new form of ecstasy was I experimenting with this time? It was a sensation which could perhaps be compared to the discovery I had made of any new mineral back in our mountains. The colors of those hotel walls in Ocean Drive reminded me of the vibrant colors of those minerals that I used to collect. Oh! So much beauty before me! I felt intoxicated, saturated by the lights, forms, textures, colors…, magic.
“Come on boy! Walk! Don’t lag behind! And stop looking around like a dummy!”
Of course I was petrified, without wanting to move an inch. The only words that came out of my mouth were: “Hey mom, hey mom, when will we come back again? Tomorrow, is that right?”
“Tomorrow? Well, only if you promise to behave will I bring you back again. And of course, don’t forget about Tia Justa, she has to bring us in her car.” I looked at the stern Tia Justa with an imploring face….
From that day forward my attitude changed; my character changed. I behaved so well that I seemed to be another person, a renovated ten year old boy. I had been forever marked by the indelible magic of Ocean Drive, by the iridescent hotels; hotels like jewels, like unconceivable minerals. I had now discovered the New World, the world of a new vocation. I no longer wanted to be a fireman, a policeman, a teacher, a doctor (my parents’ dream), or any other thing. I did not know the name of what I wanted to become in the future. I did not know, yet I longed to know…. One day, I thought, I would be like a magician who would make new forms, colors, textures, and spaces spring up... here in the New World, perhaps.
The enchantment did not fade away, even when in January of 1959 I had to return back home, back to The Island.

IV

Time passed, and passed an eagle over the sea…
After a long absence of twenty years, I am again back here in this city. I have returned from the Island, this time definitely and for ever. The Albar Hotel no longer exists, and what hurts me most is that I don’t have the chance of ever walking those golden hallways again.
I have become what certainly I had foreseen that unrepeatable afternoon in September of 1958, when I was only a ten year old boy. Now I am an architect, and I can still feel the enchantment of this city in all its light and color, its iridescent walls under the tenuous sunset, of vivid, living buildings of impeccable shapes, and its prodigious textures….
And I feel pleasure whenever I perceive the smell of this sea.





Felix Anesio, Miami 2010.
Published by Arts at St. John for “Miami Beach, The Musical.”

martes, 9 de agosto de 2011

Prólogo del libro "Crónicas aldeanas", por Carmen Luisa Pinto.




Queridos amigos:

La escritora, poeta y editora Carmen Luisa Pinto de la Editorial Voces de Hoy ha prologado mi libro de cuentos y viñetas "Crónicas aldeanas". Es sorprendente como ella ha logrado captar la esencia del libro de tan acertada manera, lo cual agradezco emocionado.
Crónicas se encuentra actualmente en proceso de edición y próximamente pasará a la impresión. El libro cuenta con las ilustraciones de carátula y páginas interiores de la pintora cubana residente en New York, Clara Morera.
Espero que lo disfruten y próximamente estará a la venta en páginas de internet, así como en librerías de la ciudad de Miami. En el mes de Noviembre estaremos en la Feria Internacional del Libro de Miami, en el stand de la editorial. Gracias y disfruten del prólogo:

PRÓLOGO

Leer es andar con la imaginación en ristre, fabricar rostros, dar matices a voces que escucharemos sólo conversar con los otros, diseñar vestuarios, hacer de ambientadores, musicalizadores, maquillistas y, a la vez, andarnos los caminos más absurdos o verosímiles, más cercanos o lejanos, más conocidos o ignorados.
Leer es llegar o partir indistintamente, encontrarnos o evadirnos incluso de nosotros mismos en un viaje sin brújula y del que si bien es cierto que iniciarlo es optativo de cada uno de los mortales, el concluirlo es prerrogativa exclusiva de su autor.
Crónicas aldeanas es uno de esos viajes que una vez se comienza, no podemos detener. Es una mixtura de realidad y fantasía, donde el amor al terruño sirve de escenario a muchas de las historias que se dan engarzadas con color, porque el color desempeña, en el proceso de dramatización de estos cuentos, un papel realmente protagónico.
Este libro que hoy propone la Editorial Voces de Hoy, bajo la autoría de dos escritores que se fusionan en un nombre: Félix Anesio (Hermes Díaz Trujillo y Manuel Delgadillo), es también por su amor a la naturaleza, una exposición gráfica, en unos casos fotográfica, en otros pictórica de la realidad citadina o pueblerina —según sea el caso— que juega en la memoria de sus autores, a veces con la inocencia de la niñez, la euforia de la adolescencia, la turbulencia de la adultez, otras con la pesadumbre del hastío.
Manejan y exponen personajes representativos de toda comunidad como un Déjà vécu, trenzan su verdad social con las individuales de personajes que orillando el borde de la irracionalidad, nos hace reconocernos en algún momento de nuestras propias historia como un Déjà visité.
No pierdan la oportunidad de leer Crónicas aldeanas que además de un buen libro de singulares historias y buena prosa, es la maravillosa premiere de un magnífico guión cinematográfico.

CARMENLUISA PINTO
Editorial Voces de Hoy






domingo, 7 de agosto de 2011

... hay personas que la vida dota con cierta virtud (tinito diaz)



El excomulgado

A Pedro Pablo Oliva

-En suma, no poseo para expresar mi vida, sino mi muerte- C. Vallejo

En la comarca de los cuervos, un hombre se acuesta en una cama de clavos. No les hablo de un shaman, sino de un hombre esculpido en una piedra, en un bosque de censuras, sucio de jaurías.
Ese hombre que hoy crucifican en una cruz invertida, se pregunta: es este el presente que soñamos, donde una paloma cuyos pichones han sido sacrificados, se desangra sobre palabras confiscadas, donde la mansedumbre hace el papel del verdugo y una madre vende a su hija por esas treinta monedas que en otros tiempo compraron a Dios.
Un padre de familia trata de asimilar las palabras de Vallejo: El momento más grave de mi vida no ha llegado todavía. Cómo no ingerirlas, cuando la gravedad es la leche putrefacta que les damos a nuestros hijos.
«Maldita podredumbre, tanto ha jodido el cántaro que se ha roto la fuente»
-Los mismos que te laurearon hoy te azotan a la intemperie-
Sin embargo el hombre aún conserva la fuerza, descansa ecuánime sobre su piedra. Mañana será otro día.


Décima filosofal

A Alay Jimenez

Hay personas que la vida
dota con cierta virtud,
con la misma plenitud,
en que le da la invertida
cruz de la lengua, esculpida
en la piel del ignorante,
que todo lo critica. Ante
su pálida incomprensión
la gracia pierde la acción,
en su boca lacerante.


¿Por qué es común tu nombre?

¿Por qué dices que tu nombre
es común, Lucía?, acaso
las estrellas en su paso
no revelan ese nombre,
en los versos de aquel hombre
que en la distancia te enseña,
o puede que seas dueña
de un sacro jardín que ignoras,
de la lluvia, las auroras
y un poeta que te sueña.


Jesus Diaz (Tinito) Nace el 29 mayo 1971 en Pinar del Rio,Cuba. Actualmente reside en Miami.

martes, 2 de agosto de 2011

el primer hombre fue mujer... (la poesía de yosie crespo)




EL PRIMER HOMBRE FUE MUJER

"Y Dios me hizo mujer, de pelo largo, ojos, nariz y boca de mujer". Gioconda Belli


Y me tallaron con ternura y calma
en las horas que adormece
el ave que canta.

Fuera de la noche
y la negrura más grave
nacieron así mis largos muslos
y trenzas largas.

Y consigo,
insinuó el reflejo de la tarde
en mi rostro
y en la algarabía del tiempo
enterró sin darse cuenta
la duda.

Que nadie sepa las veces que durmió
sobre mí el demonio
cincelando mi nombre penetrado
de siglos.

Y Dios intacto sobre su luz amarga
decide dotarme de nuevos labios
para entonces vivir contra las aguas.

El primer hombre sostuvo la tierra
con sus manos de mujer
y advirtió una batalla perdida
de antemano.

PASANTE

Ahora soy como el águila que está
y no despierta.

Coloco junto al polvo la soledad de otros tiempos,
le conozco su bilis
le ha salido por la boca declarándome la guerra.

¿Cómo vaciarme de su nombre
cuando el miedo del mundo
se come mis rodillas?

Como la noche ha de abrirse
esta pequeña muerte
y ha de convertirme en la sombra exacta
de su fugaz juventud.

Huirás de mis brazos con el mundo por delante.

Encontrarás encendido
fuera de mis ojos
mi corazón que es un caballo blanco,
y un cuervo.


EL TIEMPO ES UN JOVEN QUE HABITA


El tiempo, no sus ojos
me asfixia triunfante,
homicida de infancias
germen de la pobre vida.

No defiendo su luz clara y densa
no regreso del oscuro fantasma de su voz
no repito el camino dibujando su cuerpo
no marcho entre dos filas,
pausada y ausente.

Desde mis cenizas crece un árbol
y existe desde el eco,
siervo es su humo
e intacto es el joven donde habita.

El tiempo, no sus ojos
lleva cuarenta millones de años en mi sangre
perdonando de mí cada recuerdo
concentrando toda su luz bajo algún sol
que debo amar.

El tiempo, no sus ojos
esparce ciego sobre mi cuerpo
alguna isla maldita.

Entierra con sus uñas
la culpa del reino de las sombras.

Me mira de rodillas.
Me besa.
Me mata.



Yosie Crespo (Cuba, 1979). Poeta y escritora. Finalista del Premio Poesía Atiniense 2010 Argentina, Premio Internacional de Cuento 2010 Feria del Libro, Buenos Aires, Argentina, Finalista del Premio de Poesía 2011 Gertrudis Goméz de Avellaneda, España, Primer Premio al IV Concurso Juvenil de Poesía Federico García Lorca 2011, España. Colaboradora de la Revista “La Peregrina” en Miami, EUA, trabajos presentados en varias revistas literarias tales como ARIQUE Revista de Cuba, Sinalefa de New York, Destiempos de México D.F., AEDA de Casa Lamm México, ARIADNA de España, Heliconia Poemia de Argentina, Latinos Digest SA Texas, Gaceta Literaria, La Trastienda de Buenos aires Argentina y colaboradora del diario La Calle de Venezuela. Actúalmente trabaja en una novela y un libro de poesías y microrelatos inéditos que verá la luz en otoño del 2011.

domingo, 24 de julio de 2011

"Poem for a Muse" by Manny Delgadillo

Poem for a Muse

Like the resplendent sunflower that shines its golden hue full dazzling,
Like the amazing trill of the sweetest most melodious bird,
Like the trenchant works of nature, perfectly carved, perfectly eroded
By time, by the winds and the elements: the symmetrical canyons and mountains, the
River beds and ocean ridges, the green steep hills and the smooth, elusive valleys;
Like the road that leads to all places and itself must be led to nowhere;
Like the sculpture carved by the iron-hand of the artist; the painting; the piano sonata; the sonnet,
Written over sweat and laborious blood;
To compare these things, the ephemeral, these illustrious things: to you; to
The intricate and perfect pattern of your sublime, subliminal smile;
To the eyes that above all speak like lances straight to the heart;
To the gestures, your laughter; to the grace of your movements like a ballerina;
And your being soft like vivid snow, soft and warm like a calming fire: beaming full radiant into
The sunshine of each everlasting day.

domingo, 17 de julio de 2011

Emil Cioran, un pesimista seductor...



Emile Cioran (Sibiu, Rumania 1911-- Paris, Francia1995)

Definido en ocasiones como un "filósofo sin sistema", sus planteamientos pueden ser enmarcados dentro de la llamada filosofía del absurdo. Su respuesta era de confrontación respecto a los filósofos preocupados por crear un sistema lo suficientemente complejo y estable para que no pudiera ser derribado. Su estilo se basa en afirmaciones cortas y aforismos, fuertemente influídos por Nietzsche y el pesimismo de Schopenhauer, referidos a temas como la alienación, el absurdo, el tedio, la futilidad, la decadencia, la tiranía de la historia (“la historia es la negación de la moral, es el mayor pesimismo, el mayor cinismo, es “la obra del diablo”), la vulgaridad del cambio, la conciencia como agonía, la razón como enfermedad...

Habitante de un planeta donde lo inhumano es la norma, Cioran antepone el alto humor de su palabra, el fluir de un pensamiento que fusiona los contrarios y los sublima, para sumergirnos en un universo filosófico donde todas las verdades están heridas y todos los dogmas se tambalean. Cioran se adentra en la contradicción como forma de pensamiento, siendo sus afirmaciones contradictorias, aún dentro del mismo texto. Afirma la falsedad de toda doctrina filosófica basándose en la incapacidad humana de crear ideas libres... Deniega ser un escritor y tampoco quiere ser filósofo, porque le parece que la mayoría de los filósofos observan los acontecimientos desde lejos, y para poder hablar de las cosas ha de implicarse uno, conocerlas desde dentro (Nietzsche y Sartre en ese aspecto eran bastante ingenuos). Dice: Se puede tener un mayor conocimiento sobre la vida siendo por ejemplo, barrendero, que dedicándose a los estudios filosóficos.

El pesimismo de Cioran es un sentimiento presente en aquellos que observan el abismo y tienen que seguir existiendo con el trágico conocimiento que han descubierto. Provocador a ultranza, este pensador rumano animó durante su vida innumerables controversias contra lo establecido, contra las ideas constituídas en norma o dogmatismo. Fascinado por instaurar un pensamiento a contracorriente, en el cual el cinismo tiene un lugar preponderante, escribió su obra aforística sin concesión alguna, donde la amargura era sublimada por la ironía. Para Cioran escribir es la única forma que encuentra de hacer la vida un poco más soportable. Considera que publicar lo escrito supone una aberración, aún así es la única forma de vida que concibe, de manera que se convierte en un hombre atado a hábitos que le resultan insoportables. La incapacidad para dedicar su tiempo a una actividad seria y productiva, proviene de esa sensación de tedio que ha inundado toda su vida.

A pesar de haber vivido intensamente, no ha podido integrarse en la existencia. Podemos pensar que tienen algo que ver las palabras que en cierta ocasión le dijo su madre: “si supiese que ibas a sufrir tanto, habría abortado”. El saber que su existencia fue sólo un accidente y que su nacimiento debería haber sido evitado hacen que pierda el interés por cualquier cosa, que no encuentre sentido a la vida. Para él, cualquier acción es una “idiotez” en todo su sentido si al final del camino no queda más que una fría sepultura. Caminar por cierto cementerio fue lo que le llevó a pensar que tanto los hombres lúcidos, como los ignorantes, llegan a la misma meta y reciben el mismo premio, de manera que vió ratificadas sus inquietudes respecto a emplear la vida para cualquier fin.

Pero es asombrosa, sin embargo, la vitalidad con que plasma sus palabras en los libros, como una ‘extraña alegría’ que destella, inexplicablemente, dentro del pesimismo. Las hojas que escribe están llenas de fuerza, de pasión, para activar a sus lectores para en definitiva “hacer despertar”. Sus libros son como látigos que ironizan la existencia, descritos con una fuerza que nos hace darnos cuenta de que realmente estamos vivos. Cioran es un pesimista seductor y nos cautiva, inexorablemente.

La arquitectura aforística de su prosa es fiel al tiempo roto, que él y otros pensadores previos a la postmodernidad denunciaron con lucidez, donde el concepto del hombre comienza a variar y fomentar lo ambiguo y lo indeterminado. Desarrollar algo extensamente es una frivolidad. Recomienda el autor que no leamos sus libros de un tirón, sino poco a poco, de noche preferiblemente, y sobre todo en momentos de pena o hastío. Porque es en esa situación cuando necesitamos que un simple pensamiento nos libere... Al fin y al cabo, un aforismo es algo discontínuo, un pensamiento instantáneo, que si bien no encierra mucho de verdad, si puede contener algo de futuro. Podemos encontrar un aforismo que afirme un acontecimiento y en la página siguiente otro que niegue eso mismo y en realidad ninguno vale más que otro, sino que pertenecen a momentos distintos. Cioran no pretende ofrecer verdades absolutas, sino que nos lanza sus aforismos como si fuesen bofetadas. Perecer es su palabra favorita. Para Cioran, morir es simplemente cambiar de género, pero sin embargo el suicidio no supone ninguna opción para él porque "es la existencia del suicidio la que hace la vida posible".

Incluso a pesar de que sus aforismos sean contradictorios, si tuviésemos que definir todo su trabajo en unas pocas líneas, qué mejor que recurrir a uno de ellos:

“Si se me pidiese que resumiera lo más brevemente posible mi visión de las cosas, que la redujese a su mínima expresión, en lugar de palabras escribiría un signo de exclamación, un ! definitivo”.

El pensamiento de Cioran, infestado de amargura e ironía lo sitúa entre los pensadores más provocadores y destellantes de las últimas décadas. “Es posible que la existencia sea nuestro exilio y la nada nuestro hogar”, ha dicho.
Su reconocimiento se ha tornado planetario. Cioran ha escrito en absoluta febrilidad su vertiginosa obra. No ha creado ninguna ideología, ni su pensamiento ha dado lugar a ningún tipo de movimiento filosófico. No ha dado clases, no ha escrito tesis ni doctorados, no ha firmado manifiestos, ni dado conferencias, sin embargo fue un hombre que durante su larga vida no dejó de pensar, y sobre todo, que hizo y hace pensar a la gente.

Su devoción por el escritor argentino Jorge Luis Borges lo llevaría a escribir su ensayo "El último delicado", donde dibuja un retrato filosófico de este personaje con su característico humor, una muestra más de su fina sensibilidad.

Para terminar, solo los convido a releer su obra, así como él lo aconseja: en la intimidad de la habitación, de noche preferiblemente y sobre todo en momentos de pena o hastío… Creánme que sentirán una extraña alegría antes de conciliar el sueño. Recuerden que sus libros pueden hacer despertar y ese próximo despertar los hará diferentes, y mejores de algún modo.

Gracias.

Fuentes: wiki y "El pesimista seductor".

viernes, 8 de julio de 2011

e e cummings ... a question of individuality.



from the great american poet e e cummings i offer you, dear friends, a commentary of his own and a few poems to turn this cloudy morning in miami as radiant as it should be. thanks and happy weekend to all of you.


“So far as I am concerned, poetry and every other art was and is and forever will be strictly and distinctly a question of individuality… If poetry is your goal, you’ve got to forget all about punishments and all about rewards and all about self-styled obligations and duties and responsibilities etcetera ad infinitum and remember one thing only: that it’s you —nobody else— who determine your destiny and decide your fate.” e e cummings((October 14, 1894 – September 3, 1962)




65

i thank You God for most this amazing
day: for the leaping greenly spirits of trees
and a blue true dream of sky; and for everything
which is natural which is infinite which is yes

(i who have died am alive again today,
and this is the sun's birthday; this is the birth
day of life and love and wings: and of the gay
great happening illimitably earth)

how should tasting touching hearing seeing
breathing any--lifted from the no
of all nothing--human merely being
doubt unimaginable You?

(now the ears of my ears awake and
now the eyes of my eyes are opened)


42

love is more thicker than forget
more thinner than recall
more seldom than a wave is wet
more frequent than to fail

it is more mad and moonly
and less it shall unbe
than all the sea which only
is deeper than the sea

love is less always than to win
less never than alive
less bigger than the least begin
less littler than forgive

it is most sane and sunly
and more it cannot die
than all the sky which only
is higher than the sky


maggie and millie and molly and may

maggie and millie and molly and may
went down to the beach (to play one day)
and maggie discovered a shell that sang
so sweetly she couldn't remember her troubles,and
millie befriended a stranded star
who's rays five languid fingers were;
and molly was chased by a horrible thing
which raced sideways while blowing bubbles:and
may came home with a smooth round stone
as small as a world and as large as alone.
For whatever we lose (like a you or a me)
it's always ourselves we find in the sea.


37

these children singing in stone a
silence of stone these
little children wound with stone
flowers opening for

ever these silently lit
tle children are petals
their song is a flower of
always their flowers

of stone are
silently singing
a song more silent
than silence these always

children forever
singing wreathed with singing
blossoms children of
stone with blossoming

eyes
know if a
lit tle
tree listens

forever to always children singing forever
a song made
of silent as stone silence of
song

domingo, 26 de junio de 2011

... yo nunca conocí a la Mofeta.












… yo nunca conocí a la Mofeta.


La Galería Imago de la ciudad de Miami está presentando, desde el 23 de Junio hasta el 27 de Julio, una singular exposición; y digo singular, porque es también un homenaje en el cual la pintora cubana Clara Morera rinde tributo a Reinaldo Arenas inspirada en su novela El Color del Verano.

Novela de carácter polifónico, de lenguaje espeso, sustancioso, exquisitamente barroco, donde se evidencia una “carnavalización” del texto (al decir de Sarduy) tanto en su lenguaje como en su estructura, resultando en una pieza espacial, multidimensional y compleja, en la que los narradores (Gabriel, Reinaldo, y la Mofeta Tétrica), miembros de una peculiar trinidad, nos muestran a través de cada personaje y de sus historias, un monumental fresco de la sociedad cubana donde se hace notoria “la vida subterránea de una juventud desgarrada, erotizada, rebelde y a veces envilecida”, al decir del propio autor.

Hay un fragmento de la novela que me parece esencialmente poético —aunque cada palabra cuenta— en el contexto de su discurso literario:
“Es imposible escapar al color del verano, porque ese color, esa tristeza, esa fuga petrificada, esa tragedia centelleante —ese conocimiento— somos nosotros mismos. Oh, Señor, no permitas que me derrita lentamente en medio de veranos inacabables… Que el próximo verano ya no exista. Déjame ser tan solo ese montón de huesos abandonados en un yerbazal que el sol calcina”

Y uno, como lector, haciendo una pausa en la lectura ante este grito desesperado, solo quiere asentir y decirle al escritor: ¡Que así sea! Tal es la complicidad ganada por esta novela irreverente —como todas sus obras— transgresora, y tan profundamente humana.

Bajo el título de “El color del verano o nuevo jardín de las delicias” que alude al famoso lienzo de El Bosco, aparece en la obra Clara Mortera (alude a Clara Morera), una pintora obsesionada con ver el cuadro homónimo en El Museo del Prado, y que sueña con hacer un tríptico alucinante que representara la realidad social del país a través de numerosos personajes entre los que estarían ella misma y el propio Reinaldo, entre muchos; mezcla de la realidad y el absurdo, en una especie de fresco social monumetal en su abarcadora concepción. Puede decirse que la novela resulta una fabulación a partir de dicho lienzo y que se despliega espacialmente, como habíamos citado arriba, en breves relatos y visiones fugaces ensartadas “sin explicación ni fin”; una maldición total presidida por el caos de un poder que se ejerce de forma arbitraria e incomprensible por un carnavalesco rey que preside los festejos palaciegos de verano y cuyo apelativo resulta evidente: “Fifo”.

Preguntada sobre la novela durante la presentación en Imago, Clara expresa que “ella no la entiende muy bien”, que como todas las obras de Arena, resulta muy compleja. Y sobre la sexualidad del autor declara que “nunca me habló de cosas sexuales, la cosa morbosa, homosexual, no existía en la vida de Reinaldo, que eso era de su vida privada (“… yo nunca conocí a la Mofeta”), que las cosas que sucedían a su alrededor el las convertía en literatura y que su vida era una vida esencialmente literaria”.

No quiero concluir sin antes agradecer a la Galería Imago por auspiciar esta exposición homenaje de la cual dejo constancia gráfica, y mostrar mi regocijo por haber podido conocer en persona y recibir el abrazo sentido de esta pintora que ha tenido el delicadísimo gesto de ilustrar mi libro “Crónicas Aldeanas” y que me susurró al oído la pregunta:


--¿Dónde está mi libro?

Y yo, también en un susurro cómplice, le respondí:

--Te lo envío en cuanto salga de la imprenta.


¡Gracias, Clara!




Agradecimientos: Galeria Imago.

sábado, 18 de junio de 2011

... como guardián sereno.


Foto reciente de mi hijo Denar y mi nieto Dylan Thomas.


Perdí a mi padre este mismo año, allá lejos, en la isla más distante... Y sólo me resta agradecerle todos sus desvelos, todo el cariño a veces escondido dentro de su alma, pero cierto, tan cierto como el amor que le profeso y que me hace pensarlo como vivo, sentirlo como vivo, aquí a mi lado como guardián sereno, donde escribo esta nota de recordación, y de felicitación para mi hijo, mi yerno, mis amigos y todos los padres que en el mundo han sido, y los que habrán de serlo un día mágico, y venturoso...

Y nada me parece mas propicio a la ocasión, que estos versos del poeta mejicano Juan de Dios Peza:

"Seca su llanto, calla sus dolores,
y sólo en el deber sus ojos fijos,
recoge espinas y derrama flores
sobre la senda que trazó a sus hijos"

¡Gracias, papá! ¡Feliz Día de los Padres!

viernes, 3 de junio de 2011

Una extraña conspiración...


“La vida ha de ser como un caballo desbocado, azaroso, y feliz; soltar las riendas, he ahí la clave."




Una extraña conspiración…


Bajo la complicidad de la noche y el desvelo, hombres y mujeres de distintas latitudes se han ido allegando a un sitio, sin una aparente consigna, ni lema; se han ido reclutando ellos mismos, libre y espontáneamente, y han ido gestando una conspiracion extraña, diferente y hermosa. Han hecho cruzada a pesar del cansancio, del secular trabajo de noria, de las obscenas obligaciones mundanas y otras tantas adversidades existenciales; pero no cejan, no menguan; ni uno solo ha renunciado al válido propósito…

Y así han ido pasando los dias, las semanas y los meses y se han ido sumando adeptos. Hoy suman un número nada cabalístico, pero si trascendente: son 86. Esta historia data de hace un año atrás. Algo los ha hecho más afines durante ese tiempo, a pesar de sus disímiles tradiciones y costumbres, edades, sexo, creencias e intereses personales. Han hecho de esta gesta otra pequeña patria, su otro rincón donde habitar, su válido asidero alejado de la banalidad y del tedio; han hecho de la belleza, su escudo, de la ternura su abrigo, de la contemplación, el bosque sereno… Sienten que esta conjuración los redime de algún modo, sin estridencias ni excesos; así lo perciben, así lo muestran, y todos quedan libres —ya más jubilosos— en su propio vuelo como individualidades.

¿Qué causa mayor los convoca? dirá usted, querido lector. ¿Qué motor los impulsa, qué magia los sosiega?

Y la respuesta es aparentemente sencilla: es el Arte.

Y este ha sido el leimotiv, el sino, la razón, de este humilde espacio convidador de encuentros, “Crónicas Aldeanas/ A Tale of Two Villages”, que fuera concebido con tanta dedicación y entrega y que ya cumple un año de vida. Ochenta y sies son nuestros actuales seguidores; los lectores, todos los que han querido serlos; los autores —poetas, narradores y articulistas— han sido muchos y aún siguen dispuestos a colaborar en esta suerte de conspiración en pos de la belleza,sabiéndose además dignamente acompañados por otras páginas de encanto sorprendentes: páginas con olor a cañasanta, páginas de poetas sentados en el aire paladeando los mas exquisitos mangos de la nostálgica vendimia; alla frente a las costas del frío Pacífico californiano, en las orillas del magnífico Hudson, en las nieves del crudo invierno canadiense, o frente a la mar bravía e inhóspita de la costa normanda.

Gracias a todos por su participación durante el primer año de vida de este blog "con todos y para el bien de todos". No hay palabra precisa, esa “mot juste”, para expresar el regocijo que sentimos sus autores, Manny Delgadillo y Félix Anesio.

Gracias una vez más; y sólo nos resta despedimos recordándoles que lo bello está de algún modo salvando al mundo y su búsqueda es una labor inaplazable, irrenunciable, indispensable como el aire que respiramos. Sigamos conspirando, pues, bajo la complicidad de la noche y el desvelo...



Félix Anesio y Manny Delgadillo.



Agradecemos a los siguientes blogs enlazados: www.cañasanta.com de Gélico Fernández, Di Marga Code de Margarita García Alonso, Sentado en el aire de Juan Carlos Recio, La Parada de los Mangos de Ihosvany Hernandez, renedayre.com de René Dayre.
Agradecimiento especial a Rogelio Obaya, poeta y escritor cubano residente en Republica Dominicana y a la pintora colombiana Socorro Lora por el cuadro que antecede a este artículo.

martes, 31 de mayo de 2011

"Headin' on Home: Immortality in the Blues of Robert Johnson" by Manny Delgadillo



There is a Faustian myth associated with the Delta Blues legend Robert Johnson (1911-1938). Johnson, a recognized bluesman in Mississippi by the mid-30s, is said to have suddenly disappeared one day, supposedly venturing into the outskirts of town, in Clarksdale, where, upon entering a crossroads, met the Devil himself. Johnson, in order to gain more agility and speed in his guitar playing, traded his soul to the devil. During one of his two recording sessions, he recorded “Up Jumped the Devil”, in which his dexterity and fast-paced guitar playing baffled the most pious blues aficionado. The Greek pre-Socratic philosopher Anaxagoras once held that mind (nous) was uniform, and was just as good in animals as in man; but the one seeming difference between the two was in the fact that man had hands. Robert Johnson, then, communicated the pain, agony, sorrow, love-loss and hurt accumulated in him through the sublime art of his hands. And therefore he was utterly genial and a consummate musician. Mississippi Fred McDowell, another important bluesman, once posited that he “made the guitar say what I say”, and Johnson wholly exemplifies that maxim. Johnson’s blues are now indispensable classics: “Crossroad Blues”, “Love in Vain”, “Sweet Home Chicago”, “Red Hot”, and many others. Immortality, then, is a key motif associated with the image of Robert Johnson: for his blues are immortal. His guitar playing and his powerful vocals rake deep into the soul and draw out the most intense revelations about the self, the human condition, that until this day have been unequaled. Skip James comes close, perhaps. But what characterizes Johnson’s unique abilities seems to be drawn from the hardships of his everyday experiences in Mississippi. Johnson was a womanizer, a gambler and a hard drinker; although these traits are inherent in many people, in Johnson it seemed to had been food for thought; yet consequently he was said to have been poisoned by a man whose wife Johnson had been sleeping with. Robert Johnson, who made about 40 recordings in his lifetime, was, as Eric Clapton once said, deeply soulful, and when he was with his music, as music historian Stephen LaVere emphasizes, he “became one with it and sang with it." His fervent cries were simultaneously universal and sublime. As Keith Richards once observed, "His guitar playing was like Bach, and voice was so eerie and compelling, that it had a class of its own."




viernes, 6 de mayo de 2011

David Lynch: An American Aesthete





David Lynch: An American Aesthete

By Manny Delgadillo (M.D. Magazine)


The Cuban film critic Mario Rodriguez Alemán used to call the Italian film icon Luchino Visconti the "grand aesthete of cinema.” Notwithstanding, it’s possible to borrow that eloquent epithet and associate it with David Lynch, the director and writer of such now classic films as the sensuous neo-noir Blue Velvet, the enigmatic Mulholland Drive, the surreal and avant-garde Eraserhead. Lynch can be praised, like Visconti, for his meticulous attention to detail, emphasis on sensuality, visceral imagery, and for his exploration of American ethos and sexuality, probing deep into the recesses of our naturalistic human condition, where evil and ugliness predominate. The red-blue velvet drapes, the demented woman, the split personality, time fragmented and deconstructed, the dwarf wearing a red suit, the vagabond with a charred visage: these are Lynchian symbols and motifs that run throughout his films. The mise-en-scene (the arrangement of elements within a scene) in films like Mulholland Drive and Blue Velvet is tautly and perfectly organized so as to reveal clues about any prefiguring mystery. In the former, a red lampshade, an ashtray, or a blue key are symbols that play a part in the unraveling of an enigma that is encircled by murder and envy. Lynch, then, is perhaps the American filmmaker after Orson Welles who deserves to be crowned with the title of auteur. Like Godard, Welles or Ford, he has created an idiosyncratic world, archetypes, and a microcosm of violence and extreme sensuality all within an exquisite aesthetic context.

Video clip courtesy of youtube.com

jueves, 28 de abril de 2011

Fina García Marruz: escribir con el silencio vivo...


Fina García Marruz(La Habana, 1923) ha ganado el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en su edición número veinte. Este galardón constituye también un homenaje al grupo literario aglutinado en la Revista Orígenes que reunió entre 1944 y 1956 a grandes poetas y escritores cubanos como Lezama Lima, Eliseo Diego, Gastón Baquero y Cintio Vitier, como recordó el poeta español Francisco Brines, miembro del jurado.
¿Como definir en trazo breve a la poeta?

Si se leen algunos de sus poemas como “Cine Mudo” y “¿De que silencio eres tú silencio?” nos damos cuenta de que esta mujer de fina sensibilidad, de espiritu de apariencia íntima y sosegada, deseaba sin ardides de vana elocuencia escribir “con el silencio vivo”. Y no es que a Fina García Marruz le faltase el sonido, es que tenía el silencio. Y estos dos poemas así lo demuestran claramente:

Cine Mudo

No es que le falta
el sonido,
es que tiene
el silencio.


¿De qué silencio eres tú silencio?


¿De qué silencio eres tú silencio?
¿De qué voz, qué clamor, qué quién responde?
Abismo del azul, ¿qué hacemos en tu seno,
hijos de la palabra como somos?
¿Qué tienes tú que ver, di, con nosotros?
¿Cómo si eres ajeno, así nos tientas?
¿Habría sed de no haber agua cierta?
¿O quién vistióme de piedad los ojos?
¿Puedo poseer, pequeña, don inmenso
que faltase a los cielos y a las aguas?
Y él ¿podría morir, sobreviviendo
menor que él, todo el fulgor del cielo,
quedar la tierna luz indiferente
al fuego que, irradiando, ha suscitado?


La literatura cubana no contaba con ningún representante en esa exclusiva lista en la que García Marruz es la tercera mujer tras la portuguesa Sophia de Mello Breyner (2003) y la peruana Blanca Varela (2007). Estos dos aspectos --- la escasez de voces femeninas y la ausencia de una tradición poética tan potente como la cubana--- han pesado de una manera objetiva en el jurado para que la nueva laureada se impusiera a finalistas como el nicaragüense Ernesto Cardenal o la uruguaya Ida Vitale. Así lo reconoció Luis Antonio de Villena, miembro del jurado junto a profesores y escritores como Víctor García de la Concha, Jaime Siles, Soledad Puértolas, Carmen Posadas, Fernando de la Flor, Marie-Claire Zimmermann o el propio Brines, entre otros.
Fina se une así a una lista de premiados que inauguró en 1992 el chileno Gonzalo Rojas y en el que hay nombres como Antonio Gamoneda, José Emilio Pacheco, Mario Benedetti, Juan Gelman, Álvaro Mutis, Nicanor Parra, Pablo García Baena, José Manuel Caballero Bonald o Francisco Brines.

Su escasa producción ---apenas una decena de títulos--- está atravesada por una espiritualidad ajena a todo hermetismo que dialoga en ocasiones con versos de gran carga política. La suya siempre ha sido la obra consecuente de una escritora católica en un país donde se propala oficialmente el materialismo.
Los hitos de una obra que arrancó en 1942 son títulos como Visitaciones (1970), Viaje a Nicaragua (1987) y, sobre todo, Créditos de Charlot, publicado en 1990, el mismo año en que ganó el Premio Nacional de Literatura. Ahora tiene también el premio de poesía más prestigioso de Iberoamérica.

Y para concluir dejamos a nuestros lectores con un poema que denota la exquisita lirica de esta poeta mayor de nuestras letras:

Yo quiero ver (de 'Habana del Centro'. 1997)

Yo quiero ver la tarde conocida,
el parque aquel que vimos tantas veces.
Yo quiero oír la música ya oída
en la sala nocturna que me mece
el tiempo más veraz. Oh qué futuro
en ti brilla más fiel y esplendoroso,
qué posibilidades en tu hojoso
jardín caído, infancia, falso muro.
¡Sustancia venidera de la oscura
tarde que fue! ¡Oh instante, astro velado!
Te quiero, ayer, mas sin nostalgia impura,
no por amor al polvo de mi vida,
sino porque tan sólo tú, pasado,
me entrarás en la luz desconocida.


Félix Anesio. Miami, 29 de Abril del 2011.

jueves, 21 de abril de 2011

Al ruedo el toro, y el torero... 7 Poemas Breves de Elieser Leyva Tamayo.


Muchas veces ocurren estos asuntos del pudor estético y la ética del creador.
Hace unos días dialogaba con un coterráneo sobre la creación artístico-literaria y este me hablaba con suma modestia de que había escrito algo, pero que nadie aún había leído y que por supuesto nunca había publicado. Yo, ni corto, ni perezoso le pedí que me enviara algo de su producción. El asintió un tanto reticente y me envió con cierto recato siete poemas breves que tuve el placer de leer una madrugada en mi alcoba, despues de haber llegado del trabajo y mientras mi esposa dormía y todo era silencio y paz en derredor. Y cual fue mi asombro! Me sentí identificado con su lirica reflexiva, intimista, natural... sincera, y ya esta acción de publicarlos se tornaba definitivamente irreversible.
Le dije: Al ruedo el toro, y el torero... Que no hay nada que temer en esta aventura de mostrar a la luz pública tus poemas. Y es que el maestro O. Paz expresó una vez, que la poesía es un instrumento para observarnos a nosotros mismos y cuando se concentra la atención internamente empieza la aventura emocional de la palabra. Me parecieron sabias y justas estas palabras a medida que iba leyendo y releyendo los poemas de Elieser. Por esta razón dejo a la consideración de los lectores del blog Crónicas Aldeanas estos poemas que espero sean de su agrado. Gracias a todos una vez más y les dejo sentir el regocijo de difundir la obra de uno de nuestros escritores noveles. Gracias Elieser!

7 Poemas Breves


I

Una nueva canción
que aún no cantan
los pájaros
el mar
ni el viento
dejaré en tus manos
palpitante y verde
hasta el fin.


II


La tristeza
Se aferra a mi espinazo
Con sucias garras
Y azul frío.

En noches así
Soy el eco sordo
Del primer disparo.



III


De espaldas al vacío
los puños crispados,
la boca seca,
contra el mundo
lanza su último
grito,
Él.


IV


Un grito sordo
anuncia el olvido.
De los antiguos colores
queda solo un rosa tenue
aprestándose a partir
sin equipaje.



V

Mi carne antes de ser polvo
¿Será raíz en tu vientre?


VI

El humo lleva a los confines
de la noche, estremecido,
el temblor de mi lengua
soñando tu sexo.



VII


¿Qué eres?
¿La pesadilla de tu máscara?
¿El viento que no lleva más que a él mismo
en infinito viaje hacia el olvido?
¿Qué eres?
¡Respóndete, ya es hora…!



Elieser Leyva Tamayo, 1975 Cubano. Graduado de Dirección en el Instituto Superior de Arte de la Habana, 2002. Realizador y Editor del ICRT Telecentro Solvision. Reside en Guantánamo.
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