Bienvenidos al blog Crónicas Aldeanas, creado por Félix Anesio, para la difusión de mi obra literaria y la de todos aquellos que deseen colaborar. Asimismo, servirá para la promoción de otras manifestaciones artísticas y culturales.

Tale of Two Villages, created by Felix Anesio, for the promotion of my literary works, as well as any other participants who wish to collaborate. Also, this blog will promote other artistic and cultural manifestations.

domingo, 26 de junio de 2011

... yo nunca conocí a la Mofeta.












… yo nunca conocí a la Mofeta.


La Galería Imago de la ciudad de Miami está presentando, desde el 23 de Junio hasta el 27 de Julio, una singular exposición; y digo singular, porque es también un homenaje en el cual la pintora cubana Clara Morera rinde tributo a Reinaldo Arenas inspirada en su novela El Color del Verano.

Novela de carácter polifónico, de lenguaje espeso, sustancioso, exquisitamente barroco, donde se evidencia una “carnavalización” del texto (al decir de Sarduy) tanto en su lenguaje como en su estructura, resultando en una pieza espacial, multidimensional y compleja, en la que los narradores (Gabriel, Reinaldo, y la Mofeta Tétrica), miembros de una peculiar trinidad, nos muestran a través de cada personaje y de sus historias, un monumental fresco de la sociedad cubana donde se hace notoria “la vida subterránea de una juventud desgarrada, erotizada, rebelde y a veces envilecida”, al decir del propio autor.

Hay un fragmento de la novela que me parece esencialmente poético —aunque cada palabra cuenta— en el contexto de su discurso literario:
“Es imposible escapar al color del verano, porque ese color, esa tristeza, esa fuga petrificada, esa tragedia centelleante —ese conocimiento— somos nosotros mismos. Oh, Señor, no permitas que me derrita lentamente en medio de veranos inacabables… Que el próximo verano ya no exista. Déjame ser tan solo ese montón de huesos abandonados en un yerbazal que el sol calcina”

Y uno, como lector, haciendo una pausa en la lectura ante este grito desesperado, solo quiere asentir y decirle al escritor: ¡Que así sea! Tal es la complicidad ganada por esta novela irreverente —como todas sus obras— transgresora, y tan profundamente humana.

Bajo el título de “El color del verano o nuevo jardín de las delicias” que alude al famoso lienzo de El Bosco, aparece en la obra Clara Mortera (alude a Clara Morera), una pintora obsesionada con ver el cuadro homónimo en El Museo del Prado, y que sueña con hacer un tríptico alucinante que representara la realidad social del país a través de numerosos personajes entre los que estarían ella misma y el propio Reinaldo, entre muchos; mezcla de la realidad y el absurdo, en una especie de fresco social monumetal en su abarcadora concepción. Puede decirse que la novela resulta una fabulación a partir de dicho lienzo y que se despliega espacialmente, como habíamos citado arriba, en breves relatos y visiones fugaces ensartadas “sin explicación ni fin”; una maldición total presidida por el caos de un poder que se ejerce de forma arbitraria e incomprensible por un carnavalesco rey que preside los festejos palaciegos de verano y cuyo apelativo resulta evidente: “Fifo”.

Preguntada sobre la novela durante la presentación en Imago, Clara expresa que “ella no la entiende muy bien”, que como todas las obras de Arena, resulta muy compleja. Y sobre la sexualidad del autor declara que “nunca me habló de cosas sexuales, la cosa morbosa, homosexual, no existía en la vida de Reinaldo, que eso era de su vida privada (“… yo nunca conocí a la Mofeta”), que las cosas que sucedían a su alrededor el las convertía en literatura y que su vida era una vida esencialmente literaria”.

No quiero concluir sin antes agradecer a la Galería Imago por auspiciar esta exposición homenaje de la cual dejo constancia gráfica, y mostrar mi regocijo por haber podido conocer en persona y recibir el abrazo sentido de esta pintora que ha tenido el delicadísimo gesto de ilustrar mi libro “Crónicas Aldeanas” y que me susurró al oído la pregunta:


--¿Dónde está mi libro?

Y yo, también en un susurro cómplice, le respondí:

--Te lo envío en cuanto salga de la imprenta.


¡Gracias, Clara!




Agradecimientos: Galeria Imago.

Sociable