Bienvenidos al blog Crónicas Aldeanas, creado por Félix Anesio, para la difusión de mi obra literaria y la de todos aquellos que deseen colaborar. Asimismo, servirá para la promoción de otras manifestaciones artísticas y culturales.

Tale of Two Villages, created by Felix Anesio, for the promotion of my literary works, as well as any other participants who wish to collaborate. Also, this blog will promote other artistic and cultural manifestations.

sábado, 28 de marzo de 2020

Selección de Poetas Cubanos en "Crear en Salamanca" (21/marzo/2020)





Selección de Poetas Cubanos en "Crear en Salamanca". (21/3/2020)


El blog Crónicas Aldeanas de complace en presentarles una selección de textos de 7 poetas cubanos con motivo del Día Mundial de la Poesía que publica la reconocida revista “Crear en Salamanca”. La selección estuvo a cargo de la poeta y traductora Stefania di Leo y los poetas son: Lilliam Moro (epd), Felipe Lázaro, Juan Francisco González, Eduardo René Casanova Ealo, Odalys Interián, Reinaldo García Ramos y este servidor, Félix Anesio.
En esta edición de la revista aparecen más de 50 poetas de España, Italia, Chile, Porutgal, Costa Rica, Cuba y otros paises.

Los dejo con estos poemas para que los disfruten en esta primavera 2020 marcada por la pandemia que nos agobia. Espero les sirvan de solaz y consuelo, porque el arte poético se nos hace indispensable.

Nota: la foto es de José Amador Martín.


LILLIAM MORO
(ESPAÑA-CUBA)

LA HABANA
                                   Para Glendys Cambero

Como el amor
te adhieres en el alma con tu susurro melancólico.

Decir amor es recordarte
abrazada por álamos suntuosos,
con raíces que escarban tenazmente la tierra
buscando un asidero contra el feroz olvido.

Ciudad enardecida
entre densos vapores de sudor y lavanda,
te aquietas, sin embargo, aletargada, soñolienta,
con la apacible dejadez del verde humedecido
de tus jardines descuidados.

Te vuelves múltiple y diversa
en las piedras estoicas de las columnas y los muros,
los muros de las casas desvencijadas, carcomidas,
de puertas siempre abiertas,
con paredes rajadas por la desesperanza,
piedras que van cayendo con discreción solemne
al compás de la ruina,
como sordos latidos de un corazón exhausto.

Sembrada en adoquines o en asfalto,
impávida ante el tráfago de almas o gorriones,
transitada por miedos vestidos de paisano,
te alzas crepuscular, magnífica, maltrecha,
con tu belleza mórbida embadurnada de consignas.

No importan la erosión del polvo y el salitre,
la sordidez de las perennes cucarachas,
las aguas pestilentes,
los amorosos perros abandonados a su sarna,
los gatos del terrible festín de los hambrientos,
los cuerpos que se compran y venden por las sobras:
ciudad de socavones como desgarraduras
de un alma que no sana,
que no puede cerrar su herida, su desastre,
cada día aumentado como un remordimiento.

Oh ciudad dibujada con volutas de humo,
movida por el son que conjura la muerte,
nacida de la cópula del sueño de unos dioses:
ángel de la bahía,
alas empegotadas de melaza y penuria,
vulgaridad y alcohol,
permaneces, no obstante, con tus muertos ilustres,
con tus medias palabras contra toda retórica,
porque lo tuyo es resistir.

Quiero decir amor pero digo La Habana,
su metáfora.

Lilliam Moro (epd)



FELIPE LÁZARO
(CUBA)

PARA EL AMOR QUEDAN RECURSOS

                                                             Para Marisa

Cinco veces reclamo tu figura y estás ausente.
Cinco veces he dibujado tu mapa imaginario y estoy absorto.

Cinco veces, por numerarlas, te he recorrido distante
y aún te convoco amoroso.

Eres mar y tierra a la vez:
mujer poblada de la más estricta belleza.
Eres una larga y pausada sonrisa
o una eterna mirada sedienta placer.

Eres como eres y así te recreo.

De un pasado lejano queda la niñez.
Quedan los exilios,
acaso pasan los ismos.

Se suman las noches,
las tardes tardes,
las sábanas húmedas del amanecer
y para el amor quedan recursos.

Recordar París o Lisboa, Sevilla o Barcelona
y no digamos Madrid, donde de la prisa hicimos tiempo.

Añorar aquella noche hotelera de Cádiz,
con ron y playa,
con fuerza sexual en las venas:
Una ebriedad compartida de arena y olas nocturnas.

Y nos quedaría amarnos en La Habana,
sudando,
siempre sudando.

Y aún así seremos lo que quisimos ser:
amor y algo más que amor,
sexo y algo más que sexo,
hueco o relleno,
furia o abismo.

Amo la celosía porque vengo de amar a toda piel:
desdibujados poros impersonales,
como gotas evaporadas de vino.

¿Y qué censor mencionó el desamor?
Si ya hemos realizado lo irrealizable.
Y para repetir el amor:
Los labios son más sinceros que muchas verdades. 




JUAN FRANCISCO GONZÁLEZ-DÍAZ
(CUBA)

Romería

Envanece a trasluz,
trasciende.
La bahía levanta, anega los quicios, las escaleras.
Bordea las bombillas,
invade.
Ocres tonos doran de lapislázuli
el otro lado de las pupilas.
Oferentes,
declinan los lustres,
silencian.
Aparece.
Los peldaños retumban.
Si por lo menos lloviera
¡vida mía!
antes
del mentir de ojos
de la noche.  





FELIX ANESIO
(CUBA-MIAMI)

LOS SEMINARISTAS
                                                  A Osmán Avilés

Marchan por la Calle Obispo
bajo el látigo inclemente del verano.

Tras las raídas sotanas se vislumbra
el sexo de los hombres
que deben consagrarse al pudor, la castidad y la doctrina.

Las rústicas sandalias rozan los adoquines.

Como una impúdica plegaria se eleva el olor
de las axilas en el aire
envolviendo las aceras y las plazas.

Un jovencito imberbe y una niña los observan;
una beata, tras su velo, hace una extraña mueca y se
                                                                        persigna
mientras el dulce canto gregoriano hechiza a cada
                                                                         transeúnte.

Todos detienen su juego, su ocio o su quehacer
                                                               para verlos pasar.
De dos en dos, los seminaristas, se pierden por la Calle
                                                                                  Obispo.

Tuercen la esquina y se adentran por la oscura puerta del
                                                                               convento,
erguidos y austeros, cargando sobre su pecho tan pesada
                                                                                    cruz.

Aún nos puede llenar de turbación la imagen que recuerdo.




EDUARDO RENE’ CASANOVA EALO
( CUBA)

EL HOMBRE DESNUDO

El don de la escritura

que huye dentro de una jarra

en la cornisa del mármol

y unos globos con los que mi madre sueña

y una casa de hojas y gloria ajena,

sus grietas.

Una ciudad sin azoteas,

sin galantería,

una manada de autos

que anclan en el aire sutil,

la urna donde guardo las cenizas

del país que tuve (tuvimos)

porque nuestros recuerdos

están conectados al oscuro deshacer.

Suplicio debo decir y vergüenza,

imán a la luna siempre triste sobre el sur,

sobre los abalorios de una imagen

no desierta en los mapas y fotografías aéreas,

mientras miro a través de mi ventana

la tenebrosa luz del amanecer.

Afuera mis pasos se alejan,

escojo un doble sencillo

del terrón maldito en el fondo de la botella

y pongo mis zapatos en una vitrina

donde se guarda

el terrible resplandor del hombre desnudo.



ODALYS INTERIAN
(CUBA-MIAMI)

La que luce el rostro
del amor
y puebla lo inmortal
con esos ojos
la que alivia
con su lluvia de flores venenosas
con su espiga de estrella moribunda.

La que salva y celebra
la que alimenta con su blanco maná
las sílabas y tus noches.




REINALDO GARCIA RAMOS
( CUBA)

NO BAJO EL HIELO

                         a la memoria de Don Miguel de Unamuno
                                         ¿Tendré en el destierro entierro?
                                                                              M. de U.

Aterrizando en La Guardia a las dos de la tarde
un lejano febrero,
contemplé desde lo alto la tierra congelada,
su aspecto rígido cubierto por la nieve y el hielo
y las ramas sin hojas de los árboles,
como huesos negros de manos casi muertas
que clamaban sin voz.

Y pensé en él.

Cuánta razón tenías, Maestro,
en pedirnos cualquier paraje cálido con sol,
un sol eterno y verdadero,
para que tus cenizas no sintieran
esta crispación, este afilado aire
que nos paraliza
y nos expulsa de la fe,
esta otra bofetada encima de la muerte.

martes, 12 de noviembre de 2019



Apuntes de Roberto Manzano sobre el poemario “Los cuervos y la infamia”.


Mucho tengo que agradecer a mi último poemario Los cuervos y la infamia publicado por Betania, España y Entre Líneas, Miami. Y no es solo que haya tenido el honor de presentarlo en la Feria del Libro Miami/2018 y que haya sido acreedor del prestigioso Florida Book Award; es que también me ha acercado a destacados poetas como Lilliam Moro, Félix Luis Viera, Lina de feria, Arístides Vega Chapú, Alberto Lauro, Antonio Arroyo Silva y otros a los cuales agradezco su acercamiennto crítico.

En esta ocasión recibo por correo eléctronico, desde Cuba, unas notas del prestigioso profesor, ensayista, editor y poeta Roberto Manzano. Las leo (y releo) asombrado por lo que, sin dudas, ha tenido que ser una lectura consciente y profundamente analítica de mis versos. Cada una de las notas apela al tema de cada uno de los poemas del cuaderno, y ese nivel de detalle revela la acuciosa lectura de Manzano.  

Hoy estoy de pláceme con este reseñar en forma de notas que lleva por título:

   APUNTES PARA HERMES DÍAZ LEYENDO LOS CUERVOS Y LA INFAMIA,
                                                   DE FÉLIX ANESIO.

Gracias infinitas al maestro Manzano al cual no conozco personalmente y que espero un día se haga real nuestro encuentro.

Por último no quiero cerrar este comentario sin agradecer a todos mis lectores que ya han agotado la edición española del libro. La edición de Entre Líneas puede adquirirse en Amazon, así como otros libros de mi autoría.

Saludos,
Félix Anesio
Miami, 12 de noviembre 2019



APUNTES PARA HERMES DÍAZ LEYENDO

LOS CUERVOS Y LA INFAMIA, DE FÉLIX ANESIO 

Una imagen turbadora la de los seminaristas. Lo que está contenido, sin decir. Una preocupación continua por el que pasa delante de sus ojos: quién es, hacia dónde va, cuál es su novela?

Duele mucho la inocencia en medio de este mundo de infamias. La bondad puede estar amenazada, y mirar con inquietud a su alrededor. Como bondad que es, se apiada. En apiadarse está el nido, la médula, la mirada última. La piedad que interroga vence a los cuervos.

Se describe lacónicamente, con gran economía de medios, y se sugiere mucho más de lo que se dice. Se habla con contención, pero debajo late la vehemencia.

La experiencia de la vida es un viaje por un laberinto sin regreso.

La vivencia siempre está contada en escorzo y velozmente, pero el lector adiestrado capta los veriles ocultos en esos pequeños islotes de expresión.

No trabaja expresamente con asociaciones, no evoca mundos, sino actualiza vivencias y destinos, que se tornan vigentes a través de pinceladas narrativas. Esas pinceladas son generalmente también dramáticas e implican grandes inquietudes y fracasos.

Parece dar por sentado que en lo horrendo pueda ocultarse también la belleza. Y la tarea del artista sería dar con ella, que es la más difícil de todas las bellezas, por el universo que tiene que habitar. La falta de simetría le hiere la sensibilidad, y es lo que prefiere cantar.

Mira con fuerza lo abisal: la blancura del pez de fondo, que contempla con ojo traslúcido. Comprender allá abajo qué pasa en la superficie.

Los personajes agónicos y disformes le atraen: los pinta con colores estrictos y sobre todo a través de preguntas. Trata de comprender.

La vida que vivimos tiene mucho de muerte. Pero el poeta ha de vivir después. La resurrección le concierne. Le preocupa que a un poeta no pueda llegarle la resurrección. Si es poeta está destinado a la resurrección.

Su imaginación es goyesca, expresionista, con frecuencia grotesca.  Lo grotesco es gran parte de su visualidad profunda. Los contornos de sus figuras rompen las simetrías, tienden a apagar sus colores.

La vida, como es dura y real, se comporta como una ley. Está elaborada, sufragada, e impuesta para cumplirse. Como sabía Kafka, se nos está enjuiciando, pero no sabemos ni por qué.

A veces parece que su voz cede ante la voz de sus personajes cantados, y ellos hablan en su voz dramáticamente.

La vida es como la música, que no puede ocurrir sin el silencio.

El exilio duele en el fondo, como un aullido.

Sus palabras, dichas en la aurora, han sido tomadas de la noche.

Hay una hidráulica interior, y el poeta se ve como un anegador nocturno, que distribuye flujos invisibles. En lo alto, se posan los cuervos.

En un momento parpadean muy rojos unos tomates físicos, el resto de la gama es de un sepia profundo, de índole psíquica. Los paisajes son verdaderamente interiores. 

Hay un honrado desconocer en lo hondo. Es mucho lo que desconocemos. Casi se puede afirmar, que lo esencial, aquello que decide nuestro paso por la tierra, lo ignoramos. De ese manantial de inquietudes nace la poesía.

El cuaderno es fuerte, pues posee una gran autenticidad.

Roberto Manzano
Párraga, octubre del 2019



miércoles, 3 de julio de 2019

Los hombres de mi tierra... 3 poemas de Enmanuel Trujillo Izaguirre.


  Los hombre de mi tierra… 3 poemas de Enmanuel Trujillo Izaguirre. 


Sabe, a sus 17 años, que estos son sus primeros pasos en el azaroso camino de la poesía, sus descollantes pininos… Pero él muestra con firmeza la voluntad de seguir adelante y expresar sus sentimientos y vivencias en Cuba, donde vive junto a sus padres y hermano. Trato de disuadirlo cortesmente pero no lo logro. Enmanuel quiere entrar en el reino de los equivocados, que es el reino de la poesía, al decir del notable poeta cubano Víctor Rodríguez Núñez.

Para mí, es un honor acceder a publicarle tres de sus textos en este blog, que a tanto nuevo poeta ha auspiciado.

Démosle la bienvenida a la emoción poética de Enmanuel Trujillo Izaguirre.

Gracias.


Félix Anesio
Miami, 3 de julio de 2019







                         Fugaz

                      Amar no puedo.
            Solo pienso/
                               y todo se detiene.
       Escucho el llanto de un niño que nace.
          El crepitar de la leña en el fuego.
El ronquido que anuncia la muerte de un anciano.
      El estruendo de un libro que se cierra
       ¡Solo hay una verdad en este mundo!
               El tiempo fugaz escapa.                         


                                Canto

   No hay nada que adore más que la naturaleza.
          Mezcla de vida, colores y esperanza:
                        un retoño que brota
                     un cascarón que se rompe
                      un cachorro que maúlla
                una gota de rocío que se desliza
                    por los pétalos de una rosa.
¡Oh, cuánta armonía
                                  cuánta paz
                                  cuánta belleza!
Nada como el resplandor del alba:
la prueba verosímil de la vida.



Los hombres de mi tierra

Los invaden hoy sus descontentos
                              sus frustraciones
                              sus cansadas mentes.

Los guía una triste fortuna
mientras se escurre la esperanza.

Hoy son inertes rostros negros
                         cuerpos de cera
                         almas de plomo
en una brillante oscuridad.

Hombres que se agotan con el día.
Mi corazón junto a ellos late.





Enmanuel Trujillo Izaguirre, Guantánamo, Cuba, 2002.
Estudia el onceno grado en el Instituto de Segunda Enseñanza
Vocacional José Maceo. Entre sus escritores favoritos están Rubén Darío
y Pablo Neruda. Estos son su primeros textos poéticos.



sábado, 18 de mayo de 2019

DEBE ESTAR CERCA LA GUERRA… sobre un poemario inédito de Noel Alonso Ginoris.


DEBE ESTAR CERCA LA GUERRA… sobre un poemario inédito de Noel Alonso Ginoris.

Para el blog Crónicas aldeanas es un placer publicar, por segunda vez, los versos del poeta cubano Noel Alonso Ginoris. En esta ocasión les traemos cuatro poemas de su libro inédito que lleva por tٌítulo Debe estar cerca la guerra.

No es de asombrarse que el tema de la nación sea el leitmotiv de su nueva obra, ya que otros jóvenes poetas cubanos lo han abordado con sumo acierto y dentro de su propia cuerda poética, tal es el caso de Sergio García Zamora y Legna Rodríguez Iglesias, por solo citar a dos de ellos.

Y es que el tema —que actualmente parece diluirse en otras geografias, dado los diversos avatares existenciales de la vida moderna y la erosión postmoderna de los clásicos conceptos patrios—, en Cuba, mi país, el asunto se mantiene vívido para la juventud creadora.

Asombra en los textos el prodigioso uso de imágenes dentro de la parquedad general del autor y su contención expresiva. Ginoris escribe y uno puede visualizar vívidamente las poderosas imágenes que nos sugieren —y develan— laaltahistoriadelapatria…

Espero que nuestros lectores acojan con beneplácito esta nueva entrega de Noel Alonso Ginoris en este espacio.


Cordialmente,
Félix Anesio
Miami, 16 de mayo/2019








La espera

sembré los órganos de la nación
rítmicos pedazos descuidados
                            descuidando
urdí el cimbel para tentar al muro
estoy dividiendo
el ocaso
en cuatro partes fundamentales
el muro        lo oscuro
                  la eternidad

el suelo de la nación se pudre
corazón    pulmón     hígado     lengua
nada brota
y la espera terrible
y la guerra
que los bárbaros
anuncian.



Alud

                                     A Lianet Martínez,
                                                 por lo colosal.

volcánica
la mano
que rezume la humedad
de todo lo esférico:

boca en gestación
boca pare boca
de todas formas

mudos pianos
en los escalones de las lenguas

sobre mí
el invierno y el vacío
y una distancia tosca

atlas está enojado
la historia
laaltahistoriadelapatria
llena de escombros
alud de enojos
y la paciencia
escamándose
por la opacidad
de lo desconocido que se acerca.




Ya no hay forma de pedir perdón

truena
dentro de los almácigos
se rompe la cascara
y queda solo sucia luz

yo me sumo a las huestes
semilla primera
fractal sonido
rompo cánones de agua
sobre mi cabeza
truena una voz de sucia luz
amplio caos
en los perfiles de la sombra

los almácigos
aporías en mi vientre
todos quieren romper
la tela de la patria

me arranco el velo del sueño
rompo la semilla
me lleno la lengua de verdades incómodas
rajo mi vientre
para encontrar los nombres
y me descubro enemigo
pariendo los huesos
de mi tumba

ya no hay forma de pedir perdón.



Ya no hay forma de pedir perdón VIII

está nevando
en la nación
perversa
estructura
de las equivocaciones

voy regando las estatuas de la nación
tláloc me dice
gotas fragmentadas
por las diferencias de la tormenta

está nevando
un ácido blanco
sobre la piel de los heroes

la masa
quemada
uniforme

respiro tranquilo
parece que los héroes
no tienen retoños

y la palabra masa
sangra en la boca


nos estamos llenando de llagas
en el envés de la tarde
y si cae la noche
el hedor es demasiado

debe estar cerca la guerra



Noel Alonso Ginoris, Cárdenas 1995.
Estudió Filología Hispánica en la Universidad de La Habana. Actualmente cursa la licenciatura en Ciencias Sociales y Humanidades en el Centro de Estudios Eclesiásticos Padre Félix Varela. Editor de la revista Dédalo.Tiene publicados los libros De las olas y Diatribas, ambos bajo el sello editorial chileno Verbo(des)nudo. Otros poemas y ensayos de su autoría aparecen en diversas revistas y antologías. Tiene inéditos 4 libros de poesía.

martes, 14 de mayo de 2019

Chilentemple vía telefónica.



Chilentemple vía telefónica.

... alabao mijitíca, como te iba disiendo: Vite el bló de Chiquitamala? Vite que requeteliiinda la Chilentemple esa que corgó en feisbú la amiga de nojotras, --ay carijo, se me olvidó el nombresito-- Sí, ella mimitíca, la Margara, la que vibe en Lojabre o algo así por el etilo; esa mima, la que e’ muy franchutte y tó, y se queja de que nunca yegó ala Gronlandia que era paí que ella quería il de a veldá-veldá… Bueno, lo que pasa’e que na’, que esa niñita que tú ve aí en el cuadro del tal guilian del río, nació en su ron. Sí muchacha, y ron del bueno polque esa si era una etreya y te asía yorar de lo lindo, allá en los cine de La Vana. ¿Te acuerda?, cuando Cuba reía ante de que tó cambiara pa’ pior… No esa basura de aora, que ni buen gusto tienen ni pa vestirse, ni grasia pa' que le paguen tanto billete,como le pagan ¡carajo! Sí, tu sabe, a cualquiera pelambruja patifina de hoy, que no tienen carne de veldá ni pa’ una empanadilla, sino de puro plático,--na que ver con la que le gutaban al difunto mi suegro, que en gloria esté, que en su tiempo era mujeriego a matar y sabía má de teta que de arimética--, ¿te acuerda de él, el pobre? Y de ñapa, que etas de ahora, ni cantan ni bailan ni comen fruta, ni-na-de-na, nananina y trepatines… Tú sabe mijistíca: que do teta aunque pláticas, jalan má que una carreta y de seguro que esas que te cuento son pura calenturientas. ¡Sí, tu sabe, buena hoja serán, artitas del camastro, y más ná! ¡Ay, Dió mío que mundo éte en el que vivimo! Por eso me presino y digo bien jarta: ¡solabaya!, que el diablo anda suerto poraiií por lo Joligú, los Parises, los Niuyore y por aí pa’lla... Meno mal que en Jaialía no hay ni etreyas en el cielo, disque por la luce de la ciudá —que yo no me creo ese cuento de la compañía elétrica, aquí entre nojotras--. Bueno mija, ahora te dejo porque se me queman lo frijole y tú bien sabe como é mi marío de enfermo a lo frijole negro, bien negrito y cremoso, al mejor etilo oriental, y el pobre, urtimadamente etá hace un tiempo a éta parte de muy mal caráter por lo del “leiof” y el “unemploi”, y eta mañana tuvo que ir a regañadiente a aser la cola en lo del “children-an-famili” pa que le den futám... Que la cosa etá bien jodía, mi ermana y no hay presidente, ni alcalde que lo resuelba… Bueno, abuur eta niña, hasta más ver, y que conte, que ete chime e’ entre tú y menda na má, me oíte? No se lo cuente a naiden má, oquei? Chaíto mi sangre, y muaass-muaass dos beso al etilo francé... Ah, y no te orvide de jugar la loto, que etá como en ciento de millone… Acuéldate: juega “niña linda”, pa vel si la Chilentemple esa que la Margara corgó en el bló nos da suelte muchacha, y pídelo por éta santa crú, pa ver si dejamo Jaialía con ete calor de infierno y nos mudamo pallá pa Lojavre, o pa la Gronlandia aunque hayan tres metro’e nieve… ¡Ay, que linda debe ser la nieve!, ¿Verdad, mi amiguchi?… Amén Jesú!!!

Foto de William Rios, tomado del blog Di Marga Code.

lunes, 24 de septiembre de 2018

La palabra de Aleisa en una tarde de asueto...



La palabra de Aleisa en una tarde de asueto…


Hoy quiero presentar a los lectores de mi blog cuatro poemas del libro Talud, la ópera prima de la poeta cubana Aleisa Ribalta. No será una reseña de pretensiones académicas, de esas en las que hay que emplear toda una jornada del escaso tiempo del que un asalariado dispone en este mundo; de ese tiempo del cual se hace huraño el país donde resido y que nos conduce inexorablemente -como un asno de noria (cito a Boti*)- a la cotidiana alienación del duro trabajo por la supervivencia.

Hoy soslayo cualquier impedimento que conspire contra el gozo del espíritu; hoy leo y releo un poemario que me llega de ese país distante que se llama Suecia, tierra de uno de mis directores de cine favorito -Igmar Bergman-, a quien reverencio en mi poesía y que ahora menciono, no por azar, en estas palabras de presentación.

Y es que no les voy a hablar de angustias existenciales, ni de la incomunicación, ni del hermetismo que recrea magistralmente el maestro Bergman desde su “oscura y fría” tierra, ya que Talud es un poemario que se asienta en otras vertientes luminosas que nos revelan el carácter abierto de su creadora –ajena a todo hermetismo- y que quiere comunicarnos algo esencial: el derecho al exorcismo personal en aras del arte; a dar el salto en busca de la propia libertad expresiva.

Y Aleisa nos recluta con sus artes; apela a nuestra complicidad y lo logra con creces haciéndonos partícipes de su propio juego… Y en mi criterio, ese es el mayor logro de este poemario: ese salto al que ella nos conmina de una manera tácita.

Y cito la elocuente estrofa final de su poema Talud que hace alusión a la artista Ana Mendieta y de algún modo a la heroína de los versos de Guillén**; en fin, a todas las Ana que en el mundo han sido y serán:

“Y yo, queriendo escribir/estos versos inválidos,/ dándoles mi voz para que/al fin sepas, mientras/ escucho la voz de Ana/ cayendo al vacío,/reventada,/en su penúltimo grito,/ya susurro/que me dice: ¡dale, salta!”

De profesión ingeniera -como este servidor- y acreedora de todo el bagaje de innumerables lecturas, la poeta busca un registro propio que sospecho ya ha conseguido en algunos de los poemas más singulares de este cuaderno.

Démosle la bienvenida a Aleisa Ribalta y exhortémosla a seguir escribiendo poesía, esa poesía que nos acompañe gratamente en nuestras horas de asueto.


Félix Anesio
Miami, Lunes 24 de septiembre de 2108

*Del poema Noria de Regino E. Boti.
**Del poema de N. Guillén Proposiciones para explicar la muerte de Ana.



Breve historia del tiempo

                                    Con permiso de Mr. Hawking.

de los fluidos, la luz
de las magnitudes, el tiempo
de las fuerzas, la gravitacional
de los agujeros, los negros
de las teorías, la de cuerdas
de las paradojas, la del gato
de los planetas, el nuestro
de los cuerpos, el tuyo
de los flujos, el pre seminal
de los efectos, el de resonar
de los instantes, esequetúsabes
de lo que fuimos, nada
sí, el universo
es un gigante
nosotros
una milésima
despreciada
que no cuenta más
que en el recuerdo
que es a la vez
otro dado
que lanza
Aquél que juega
por jugar

Amarelo

Viste una foto del otoño,
te pareció que allí faltaba algo.

Abrimos una revista de moda.
Pásame las tijeras. Toma.
Recortaríamos a esa muchacha
que nunca había visto el otoño,
era tan probable que no lo entendiera.
La dejaríamos sola en ese crepitar
de hojas bajo los pies.

Fue ella quien de repente empezó a sentir
que allí seguía faltando algo.
¿Ahora qué hacemos?
Recorta un perro, pinta una luna,
¡haz algo!
Ya está: un perro.
La luna no, que es demasiado.

Dejaríamos que caminara
así, crepitando bajo los pies las hojas.
Nos dio la sensación de que tenía
que encontrarse con algo.
¿Alguien? ¡Sí, recortamos!

¿Este tipo tan triste?
¡No! Tiene que haber otro.
Bueno, éste está
que se sale de contento.
Lo recortaríamos y le saldría al camino.

No la mira, Está ido.
Va por ahí cantando... qué de pájaros.

Empújalo un poquito. Pega ahí.
¡Se escapó el perro! ¡Ella, qué oronda!
Ya está, ahora déjalos darse un beso.


Sakura

Al cerezo del patio
le queda casi nada
cuerpo-tronco magro
nido que nadie habita
ni urraca ni ardilla
En verano disputada
propiedad forestal
hoy desalojo climático
Todos se han ido
El cerezo perdura
¡Ah! pero el globo
llegado ayer sin más
de no se sabe dónde
prendido a sus flancos
diciéndonos que al viento
flotar le torna digno
le da al pobre cerezo
un aire juvenil
travieso
necesario
en medio de la nieve.


Talud

Ah, eso de caer, tirarse toda,
tanto miedo a tanta altura.
El vértigo por fin ya, conquista
de despeñarse entera.
Ana cayendo, Ana al vacío
desde la ventana sorda
de ese rascacielos tirándose
¿o tirada?
Ana cayendo... ¿otra vez?
¿quién empuja?
Ana queriendo sangre,
mucha sangre, más sangre
cada día, sangre de pollo,
sangre de mujer, sangre
de cualquier criatura.
Ana hormiguita incansable,
pintando cuerpos de grana,
mutilando para crear
sin saber que un día el suyo,
minúsculo y sin levitar,
yacería rojo y abierto
en el 300 de Mercer Street.
Ana que no murió
de dos y dos son cuatro
porque la tragedia de Ana
siempre fue la de crear
un universo totalmente suyo.
Algo desde donde poder
tirarse ya, despetroncarse,
tanto que decir tenía.
Ana gritando ahora van a saber
por fin, de lo que soy capaz.
Y yo, queriendo escribir
estos versos inválidos,
dándoles mi voz para que
al fin sepas, mientras
escucho la voz de Ana
cayendo al vacío,
reventada,
en su penúltimo grito,
ya susurro
que me dice: ¡dale, salta!


Aleisa Ribalta. (La Habana, 1971). Nacida en Cuba. Reside en Suecia desde 1998.
Es ingeniera de profesión y actualmente se desempeña como docente de asignaturas
demasiado técnicas y no directamente relacionadas a la literatura como: Diseño de
Interfaces Gráficas, Diseño Web y Programación de Aplicaciones. Escribe desde muy joven
mayormente poesía. Alega que los lenguajes de programación son también un modo de
entender la comunicación y hasta de saborearla. Para la autora, en esos símbolos para algunos
incomprensibles está también la literatura como forma vital de expresión.



Nota: La foto fue tomada de tumiamiblog de Rosie Inguanzo.