Bienvenidos al blog Crónicas Aldeanas, creado por Félix Anesio, para la difusión de mi obra literaria y la de todos aquellos que deseen colaborar. Asimismo, servirá para la promoción de otras manifestaciones artísticas y culturales.

Tale of Two Villages, created by Felix Anesio, for the promotion of my literary works, as well as any other participants who wish to collaborate. Also, this blog will promote other artistic and cultural manifestations.

miércoles, 3 de julio de 2019

Los hombres de mi tierra... 3 poemas de Enmanuel Trujillo Izaguirre.


  Los hombre de mi tierra… 3 poemas de Enmanuel Trujillo Izaguirre. 


Sabe, a sus 17 años, que estos son sus primeros pasos en el azaroso camino de la poesía, sus descollantes pininos… Pero él muestra con firmeza la voluntad de seguir adelante y expresar sus sentimientos y vivencias en Cuba, donde vive junto a sus padres y hermano. Trato de disuadirlo cortesmente pero no lo logro. Enmanuel quiere entrar en el reino de los equivocados, que es el reino de la poesía, al decir del notable poeta cubano Víctor Rodríguez Núñez.

Para mí, es un honor acceder a publicarle tres de sus textos en este blog, que a tanto nuevo poeta ha auspiciado.

Démosle la bienvenida a la emoción poética de Enmanuel Trujillo Izaguirre.

Gracias.


Félix Anesio
Miami, 3 de julio de 2019







                         Fugaz

                      Amar no puedo.
            Solo pienso/
                               y todo se detiene.
       Escucho el llanto de un niño que nace.
          El crepitar de la leña en el fuego.
El ronquido que anuncia la muerte de un anciano.
      El estruendo de un libro que se cierra
       ¡Solo hay una verdad en este mundo!
               El tiempo fugaz escapa.                         


                                Canto

   No hay nada que adore más que la naturaleza.
          Mezcla de vida, colores y esperanza:
                        un retoño que brota
                     un cascarón que se rompe
                      un cachorro que maúlla
                una gota de rocío que se desliza
                    por los pétalos de una rosa.
¡Oh, cuánta armonía
                                  cuánta paz
                                  cuánta belleza!
Nada como el resplandor del alba:
la prueba verosímil de la vida.



Los hombres de mi tierra

Los invaden hoy sus descontentos
                              sus frustraciones
                              sus cansadas mentes.

Los guía una triste fortuna
mientras se escurre la esperanza.

Hoy son inertes rostros negros
                         cuerpos de cera
                         almas de plomo
en una brillante oscuridad.

Hombres que se agotan con el día.
Mi corazón junto a ellos late.





Enmanuel Trujillo Izaguirre, Guantánamo, Cuba, 2002.
Estudia el onceno grado en el Instituto de Segunda Enseñanza
Vocacional José Maceo. Entre sus escritores favoritos están Rubén Darío
y Pablo Neruda. Estos son su primeros textos poéticos.



sábado, 18 de mayo de 2019

DEBE ESTAR CERCA LA GUERRA… sobre un poemario inédito de Noel Alonso Ginoris.


DEBE ESTAR CERCA LA GUERRA… sobre un poemario inédito de Noel Alonso Ginoris.

Para el blog Crónicas aldeanas es un placer publicar, por segunda vez, los versos del poeta cubano Noel Alonso Ginoris. En esta ocasión les traemos cuatro poemas de su libro inédito que lleva por tٌítulo Debe estar cerca la guerra.

No es de asombrarse que el tema de la nación sea el leitmotiv de su nueva obra, ya que otros jóvenes poetas cubanos lo han abordado con sumo acierto y dentro de su propia cuerda poética, tal es el caso de Sergio García Zamora y Legna Rodríguez Iglesias, por solo citar a dos de ellos.

Y es que el tema —que actualmente parece diluirse en otras geografias, dado los diversos avatares existenciales de la vida moderna y la erosión postmoderna de los clásicos conceptos patrios—, en Cuba, mi país, el asunto se mantiene vívido para la juventud creadora.

Asombra en los textos el prodigioso uso de imágenes dentro de la parquedad general del autor y su contención expresiva. Ginoris escribe y uno puede visualizar vívidamente las poderosas imágenes que nos sugieren —y develan— laaltahistoriadelapatria…

Espero que nuestros lectores acojan con beneplácito esta nueva entrega de Noel Alonso Ginoris en este espacio.


Cordialmente,
Félix Anesio
Miami, 16 de mayo/2019








La espera

sembré los órganos de la nación
rítmicos pedazos descuidados
                            descuidando
urdí el cimbel para tentar al muro
estoy dividiendo
el ocaso
en cuatro partes fundamentales
el muro        lo oscuro
                  la eternidad

el suelo de la nación se pudre
corazón    pulmón     hígado     lengua
nada brota
y la espera terrible
y la guerra
que los bárbaros
anuncian.



Alud

                                     A Lianet Martínez,
                                                 por lo colosal.

volcánica
la mano
que rezume la humedad
de todo lo esférico:

boca en gestación
boca pare boca
de todas formas

mudos pianos
en los escalones de las lenguas

sobre mí
el invierno y el vacío
y una distancia tosca

atlas está enojado
la historia
laaltahistoriadelapatria
llena de escombros
alud de enojos
y la paciencia
escamándose
por la opacidad
de lo desconocido que se acerca.




Ya no hay forma de pedir perdón

truena
dentro de los almácigos
se rompe la cascara
y queda solo sucia luz

yo me sumo a las huestes
semilla primera
fractal sonido
rompo cánones de agua
sobre mi cabeza
truena una voz de sucia luz
amplio caos
en los perfiles de la sombra

los almácigos
aporías en mi vientre
todos quieren romper
la tela de la patria

me arranco el velo del sueño
rompo la semilla
me lleno la lengua de verdades incómodas
rajo mi vientre
para encontrar los nombres
y me descubro enemigo
pariendo los huesos
de mi tumba

ya no hay forma de pedir perdón.



Ya no hay forma de pedir perdón VIII

está nevando
en la nación
perversa
estructura
de las equivocaciones

voy regando las estatuas de la nación
tláloc me dice
gotas fragmentadas
por las diferencias de la tormenta

está nevando
un ácido blanco
sobre la piel de los heroes

la masa
quemada
uniforme

respiro tranquilo
parece que los héroes
no tienen retoños

y la palabra masa
sangra en la boca


nos estamos llenando de llagas
en el envés de la tarde
y si cae la noche
el hedor es demasiado

debe estar cerca la guerra



Noel Alonso Ginoris, Cárdenas 1995.
Estudió Filología Hispánica en la Universidad de La Habana. Actualmente cursa la licenciatura en Ciencias Sociales y Humanidades en el Centro de Estudios Eclesiásticos Padre Félix Varela. Editor de la revista Dédalo.Tiene publicados los libros De las olas y Diatribas, ambos bajo el sello editorial chileno Verbo(des)nudo. Otros poemas y ensayos de su autoría aparecen en diversas revistas y antologías. Tiene inéditos 4 libros de poesía.

martes, 14 de mayo de 2019

Chilentemple vía telefónica.



Chilentemple vía telefónica.

... alabao mijitíca, como te iba disiendo: Vite el bló de Chiquitamala? Vite que requeteliiinda la Chilentemple esa que corgó en feisbú la amiga de nojotras, --ay carijo, se me olvidó el nombresito-- Sí, ella mimitíca, la Margara, la que vibe en Lojabre o algo así por el etilo; esa mima, la que e’ muy franchutte y tó, y se queja de que nunca yegó ala Gronlandia que era paí que ella quería il de a veldá-veldá… Bueno, lo que pasa’e que na’, que esa niñita que tú ve aí en el cuadro del tal guilian del río, nació en su ron. Sí muchacha, y ron del bueno polque esa si era una etreya y te asía yorar de lo lindo, allá en los cine de La Vana. ¿Te acuerda?, cuando Cuba reía ante de que tó cambiara pa’ pior… No esa basura de aora, que ni buen gusto tienen ni pa vestirse, ni grasia pa' que le paguen tanto billete,como le pagan ¡carajo! Sí, tu sabe, a cualquiera pelambruja patifina de hoy, que no tienen carne de veldá ni pa’ una empanadilla, sino de puro plático,--na que ver con la que le gutaban al difunto mi suegro, que en gloria esté, que en su tiempo era mujeriego a matar y sabía má de teta que de arimética--, ¿te acuerda de él, el pobre? Y de ñapa, que etas de ahora, ni cantan ni bailan ni comen fruta, ni-na-de-na, nananina y trepatines… Tú sabe mijistíca: que do teta aunque pláticas, jalan má que una carreta y de seguro que esas que te cuento son pura calenturientas. ¡Sí, tu sabe, buena hoja serán, artitas del camastro, y más ná! ¡Ay, Dió mío que mundo éte en el que vivimo! Por eso me presino y digo bien jarta: ¡solabaya!, que el diablo anda suerto poraiií por lo Joligú, los Parises, los Niuyore y por aí pa’lla... Meno mal que en Jaialía no hay ni etreyas en el cielo, disque por la luce de la ciudá —que yo no me creo ese cuento de la compañía elétrica, aquí entre nojotras--. Bueno mija, ahora te dejo porque se me queman lo frijole y tú bien sabe como é mi marío de enfermo a lo frijole negro, bien negrito y cremoso, al mejor etilo oriental, y el pobre, urtimadamente etá hace un tiempo a éta parte de muy mal caráter por lo del “leiof” y el “unemploi”, y eta mañana tuvo que ir a regañadiente a aser la cola en lo del “children-an-famili” pa que le den futám... Que la cosa etá bien jodía, mi ermana y no hay presidente, ni alcalde que lo resuelba… Bueno, abuur eta niña, hasta más ver, y que conte, que ete chime e’ entre tú y menda na má, me oíte? No se lo cuente a naiden má, oquei? Chaíto mi sangre, y muaass-muaass dos beso al etilo francé... Ah, y no te orvide de jugar la loto, que etá como en ciento de millone… Acuéldate: juega “niña linda”, pa vel si la Chilentemple esa que la Margara corgó en el bló nos da suelte muchacha, y pídelo por éta santa crú, pa ver si dejamo Jaialía con ete calor de infierno y nos mudamo pallá pa Lojavre, o pa la Gronlandia aunque hayan tres metro’e nieve… ¡Ay, que linda debe ser la nieve!, ¿Verdad, mi amiguchi?… Amén Jesú!!!

Foto de William Rios, tomado del blog Di Marga Code.

lunes, 24 de septiembre de 2018

La palabra de Aleisa en una tarde de asueto...



La palabra de Aleisa en una tarde de asueto…


Hoy quiero presentar a los lectores de mi blog cuatro poemas del libro Talud, la ópera prima de la poeta cubana Aleisa Ribalta. No será una reseña de pretensiones académicas, de esas en las que hay que emplear toda una jornada del escaso tiempo del que un asalariado dispone en este mundo; de ese tiempo del cual se hace huraño el país donde resido y que nos conduce inexorablemente -como un asno de noria (cito a Boti*)- a la cotidiana alienación del duro trabajo por la supervivencia.

Hoy soslayo cualquier impedimento que conspire contra el gozo del espíritu; hoy leo y releo un poemario que me llega de ese país distante que se llama Suecia, tierra de uno de mis directores de cine favorito -Igmar Bergman-, a quien reverencio en mi poesía y que ahora menciono, no por azar, en estas palabras de presentación.

Y es que no les voy a hablar de angustias existenciales, ni de la incomunicación, ni del hermetismo que recrea magistralmente el maestro Bergman desde su “oscura y fría” tierra, ya que Talud es un poemario que se asienta en otras vertientes luminosas que nos revelan el carácter abierto de su creadora –ajena a todo hermetismo- y que quiere comunicarnos algo esencial: el derecho al exorcismo personal en aras del arte; a dar el salto en busca de la propia libertad expresiva.

Y Aleisa nos recluta con sus artes; apela a nuestra complicidad y lo logra con creces haciéndonos partícipes de su propio juego… Y en mi criterio, ese es el mayor logro de este poemario: ese salto al que ella nos conmina de una manera tácita.

Y cito la elocuente estrofa final de su poema Talud que hace alusión a la artista Ana Mendieta y de algún modo a la heroína de los versos de Guillén**; en fin, a todas las Ana que en el mundo han sido y serán:

“Y yo, queriendo escribir/estos versos inválidos,/ dándoles mi voz para que/al fin sepas, mientras/ escucho la voz de Ana/ cayendo al vacío,/reventada,/en su penúltimo grito,/ya susurro/que me dice: ¡dale, salta!”

De profesión ingeniera -como este servidor- y acreedora de todo el bagaje de innumerables lecturas, la poeta busca un registro propio que sospecho ya ha conseguido en algunos de los poemas más singulares de este cuaderno.

Démosle la bienvenida a Aleisa Ribalta y exhortémosla a seguir escribiendo poesía, esa poesía que nos acompañe gratamente en nuestras horas de asueto.


Félix Anesio
Miami, Lunes 24 de septiembre de 2108

*Del poema Noria de Regino E. Boti.
**Del poema de N. Guillén Proposiciones para explicar la muerte de Ana.



Breve historia del tiempo

                                    Con permiso de Mr. Hawking.

de los fluidos, la luz
de las magnitudes, el tiempo
de las fuerzas, la gravitacional
de los agujeros, los negros
de las teorías, la de cuerdas
de las paradojas, la del gato
de los planetas, el nuestro
de los cuerpos, el tuyo
de los flujos, el pre seminal
de los efectos, el de resonar
de los instantes, esequetúsabes
de lo que fuimos, nada
sí, el universo
es un gigante
nosotros
una milésima
despreciada
que no cuenta más
que en el recuerdo
que es a la vez
otro dado
que lanza
Aquél que juega
por jugar

Amarelo

Viste una foto del otoño,
te pareció que allí faltaba algo.

Abrimos una revista de moda.
Pásame las tijeras. Toma.
Recortaríamos a esa muchacha
que nunca había visto el otoño,
era tan probable que no lo entendiera.
La dejaríamos sola en ese crepitar
de hojas bajo los pies.

Fue ella quien de repente empezó a sentir
que allí seguía faltando algo.
¿Ahora qué hacemos?
Recorta un perro, pinta una luna,
¡haz algo!
Ya está: un perro.
La luna no, que es demasiado.

Dejaríamos que caminara
así, crepitando bajo los pies las hojas.
Nos dio la sensación de que tenía
que encontrarse con algo.
¿Alguien? ¡Sí, recortamos!

¿Este tipo tan triste?
¡No! Tiene que haber otro.
Bueno, éste está
que se sale de contento.
Lo recortaríamos y le saldría al camino.

No la mira, Está ido.
Va por ahí cantando... qué de pájaros.

Empújalo un poquito. Pega ahí.
¡Se escapó el perro! ¡Ella, qué oronda!
Ya está, ahora déjalos darse un beso.


Sakura

Al cerezo del patio
le queda casi nada
cuerpo-tronco magro
nido que nadie habita
ni urraca ni ardilla
En verano disputada
propiedad forestal
hoy desalojo climático
Todos se han ido
El cerezo perdura
¡Ah! pero el globo
llegado ayer sin más
de no se sabe dónde
prendido a sus flancos
diciéndonos que al viento
flotar le torna digno
le da al pobre cerezo
un aire juvenil
travieso
necesario
en medio de la nieve.


Talud

Ah, eso de caer, tirarse toda,
tanto miedo a tanta altura.
El vértigo por fin ya, conquista
de despeñarse entera.
Ana cayendo, Ana al vacío
desde la ventana sorda
de ese rascacielos tirándose
¿o tirada?
Ana cayendo... ¿otra vez?
¿quién empuja?
Ana queriendo sangre,
mucha sangre, más sangre
cada día, sangre de pollo,
sangre de mujer, sangre
de cualquier criatura.
Ana hormiguita incansable,
pintando cuerpos de grana,
mutilando para crear
sin saber que un día el suyo,
minúsculo y sin levitar,
yacería rojo y abierto
en el 300 de Mercer Street.
Ana que no murió
de dos y dos son cuatro
porque la tragedia de Ana
siempre fue la de crear
un universo totalmente suyo.
Algo desde donde poder
tirarse ya, despetroncarse,
tanto que decir tenía.
Ana gritando ahora van a saber
por fin, de lo que soy capaz.
Y yo, queriendo escribir
estos versos inválidos,
dándoles mi voz para que
al fin sepas, mientras
escucho la voz de Ana
cayendo al vacío,
reventada,
en su penúltimo grito,
ya susurro
que me dice: ¡dale, salta!


Aleisa Ribalta. (La Habana, 1971). Nacida en Cuba. Reside en Suecia desde 1998.
Es ingeniera de profesión y actualmente se desempeña como docente de asignaturas
demasiado técnicas y no directamente relacionadas a la literatura como: Diseño de
Interfaces Gráficas, Diseño Web y Programación de Aplicaciones. Escribe desde muy joven
mayormente poesía. Alega que los lenguajes de programación son también un modo de
entender la comunicación y hasta de saborearla. Para la autora, en esos símbolos para algunos
incomprensibles está también la literatura como forma vital de expresión.



Nota: La foto fue tomada de tumiamiblog de Rosie Inguanzo.  

jueves, 13 de septiembre de 2018

Tres poemas de naGinoris...


Tres poemas de naGinoris...

Resulta sorprende el minimalismo expresivo de este joven poeta cubano, si consideramos que habitualmente los poetas jóvenes gustan de expresarse con profusión de palabras a través de un barroquismo que intente mostrar el bagaje de todo lo aprehendido en sus múltiples lecturas y estudios y por ende desean también mostrar un léxico lo más amplio y complicado posible para -quizás- lucir su profundo conocimiento del lenguaje. Ese snobismo, bastante común, no es el caso de Ginoris, que en estos poemas utiliza las palabras esenciales para lograr una alta eficacia poética, acompañado por un ritmo marcado por las justas pausas y unos versos de cierre sorpresivos y sugerentes.
En mi percepción, Ginoris se aleja de los excesos, del regodeo sonoro -esa compraventa de ruidos usados, como dijera Valente- logrando imágenes y, en fin, versos de una notable belleza mediante una sorprendente economía verbal. Cada uno de estos tres poemas más que describir, sugieren: he ahí su principal valor literario que como lector agradezco.

Félix Anesio
Miami, 13 sept. 2018



Del libro Diatribas, por la editorial Verbo(des)nudo
Autor: naGinoris

Paciencia en tres tiempos

En mi isla hay tres equinoccios.

Dos
para que tu piel
acepte un cambio,
uno
para la utopía.

A todos les duele
el fallecido gesto de las hojas,
irremediable vendaval de la espera.

Tres equinoccios para forjar la paciencia.


Daguerrotipo del tirano

Te veo gris:
neblina,
revés dócil.
Imprudente aviso
de un espejo enfermo,
furia llamada
a parir
furia.


Áncora

Desmiembra un brazo,
el otro si lo necesitas.
(Córtalos desde la raíz, no dejes huesos.)
Toma mi cabeza,
piensa.
(Necesitas proa.)
Toma mis ojos
y las palmas de mis manos.

Desangra todo:
haz remos,
quillas
y caminos.

Si fueras ancla…



Ficha Biobibliográfica:

naGinoris (Noel Alonso Ginoris), Cárdenas, 1995. Estudiante de 4to año de Filología Hispánica en la Universidad de La Habana y 1ro de Ciencias sociales y humanidades en el centro católico universitario Félix Varela. Tiene publicados los libros de poesía "De las olas" y "Diatribas",bajo el sello editorial Verbo(des)nudo, y uno inédito.

sábado, 30 de junio de 2018

Una reseña de Antonio Arroyo Silva sobre "Los cuervos y la infamia".


Una reseña de Antonio Arroyo Silva sobre Los cuervos y la infamia...

Estimados seguidores y amigos:

Hoy me he sentido particularmente honrado... Y es que hay un poeta español, al que no conozco aún personalmente, y que se llama Antonio Arroyo Silva, quien ha sido acreedor del prestigioso Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez /2108 por su poemario Las horas muertas; y ese poeta me ha escrito.

Dentro del avatar de los días de su premiación pudo dedicarme tiempo (gesto que agradezco sincero) para leerse Los cuervos y la infamia, mi más reciente poemario editado por Betania, España y Entre Líneas, EE.UU.
Antes de escribir la reseña que anexo a continuación, Antonio me envió un mensaje, que cito textual y que expresa toda la humana impresión que mi libro le produjo, así de sopetón, si ambages, como se habla emocionadamente en castellano; porque no hay poeta que la emoción del verso no embargue y tenga a bien expresarlo desde el alma.  
Así reza el sentido mensaje que atesoro:

 "Mi estimado poeta. Estoy leyendo su libro en pdf que me envió nuestro común amigo José Antonio. Vida, mucha vida y cuerpo, mucho cuerpo leo aquí. A mí me gustan los libros que te rompen todos los esquemas, no los que tocan el alma, sino los que te la hacen añicos y así tienes que reconstruír el alma verdadera. Bravo, Félix Anesio. Te aseguro que voy a ampliar estas palabras. Un abrazo inmenso."
Espero disfruten la reseña y continuen leyendo poesía para enaltecer la vida.
Gracias,

Félix Anesio
Miami, 30 junio 2018

DE CUERVOS Y DE INFAMIAS EN LA CÁMARA POÉTICA DE FÉLIX ANESIO
Por Antonio Arroyo Silva

En la entrevista de la poeta Lilian Moro que sirve de prólogo a esta edición de Los cuervos y la infamia, Félix Anesio, autor de dicho poemario le responde que los cuervos representan en sus poemas el desconcierto y el horror y, sobre todo, un enigma indescifrable. Por otro lado, define la infamia como el polo opuesto de aquellos ideales humanistas que suponen el honor, la bondad y la nobleza. Esto ya me da una idea de cómo abordar la obra y desarrollar estas notas que vienen a continuación que no tienen mayor aspiración que ser mi propia lectura
Mientras leía Los cuervos y la infamia me vino la sensación de película en blanco y negro, algo así entre el cine de Fellini de sus primeros tiempos neorrealistas y Bergman. Sobre todo, el segundo al que el autor reconoce como maestro. No es gratuito afirmar que la relación y el diálogo de las artes ha sido bastante fructífera para el desarrollo de la creación en la cultura occidental. En Félix Anesio vemos reflejado esto claramente: esa relación entre su poesía y el cine hace que la progresión de sus imágenes sea visual y cinestésica: imagen en movimiento constante y distintos planos. El ojo del poeta tras la cámara. También se observa cierta influencia del expresionismo alemán, no solo en lo cinematográfico sino también del poético y pictórico (Münch). En esa sala de espera del poema «El callejón de los vencidos» se intuye la sonrisa morbosa de un Gottfried Benn y, por supuesto, la presencia de Bruno Schulz—de ahí la dedicatoria—.  De hecho, el propio Félix Anesio se pregunta en un breve poema de la primera parte:
¿Es misión del artista desentrañar
la oculta belleza de lo horrendo?
Como Benn en su libro Morgue y otros poemas que ve la belleza en un áster que crece en el interior del pecho de un cadáver:
Lo instalé entre virutas
en la cavidad del tórax
mientras lo cosíamos.
¡Bebe hasta el hartazgo en tu florero!
¡Descansa en paz
pequeña áster!
No obstante, Anesio nos expresa a los lectores la cuestión en forma de pregunta que produce un tono reflexivo y abierto.
Así llegamos al poema «Rara avis» que trata de la figura del famoso Hombre Elefante; pero está basado en la película de David Lynch — por cierto, rodada en blanco y negro –, pues se alude a John Merrick y no al personaje real, de nombre Joseph.
Los poemas de Los cuervos y la infamia parecen un montaje de producción cinematográfica. De hecho, esta es una característica del poemario que apoya lo que decía antes de la relación de este libro con el cine. El poeta no es un pintor ni un músico, sino un cinéfilo que aspira a rodar una película que, a la postre, se transforma en un libro de poemas, en blanco y negro. Todo alude a esta antítesis de los tonos que van del blanco al negro: los cuervos, la infamia, las escenas de la sala de espera, el pez abisal, el poeta muerto…
Pero todo no se queda en un mero devaneo entre la realidad y la ficción, en un mundo descolorido e impersonalizado que ocupa las partes I y II de la obra. También está ese sujeto lírico que entra en escena para equilibrar esa tremenda caída al infierno de Dante que es, en la segunda parte, el poema antes aludido «El callejón de los vencidos». Un infierno queda atrás y Félix Anesio asume su condición de trasterrado, sin evitar ese tono existencialista de abandono. En la tercera parte del libro, el tono, el ritmo y el registro cambian y el poema disminuye considerablemente hasta llegar a un solo verso. Poemas con tendencia al aforismo reflexivo con un toque de ironía y crítica social (de forma indirecta en las partes precedentes) a cierto régimen que le tocó vivir y del que ahora sufre las consecuencias en su exilio. Léase «Clase de historia en Cuba, 1960»:
Una mano escribe en la pizarra: «El Imperialismo se derrumba.                                                  
El futuro pertenece por entero al Socialismo».
Hace ya muchos años que la profesora descansa en paz.

O el extremo existencialismo contenido en el poema «Ceremonial litúrgico» que llega a su punto más alto, pues ya viene siendo una tónica a lo largo del libro:
Nos consumimos
como cirios
en el altar de nadie

No obstante, este Los cuervos y la infamia se cierra con un poema en prosa que, según mi punto de vista, resume todo lo anterior. Pero esta vez recurre a la analogía musical: «Todo un complejo entramado para crear un arte, en el que se hace   indispensable   el silencio».
Lean esta obra con hilatura magistral, aunque, como se dice en el poema inicial «Los seminaristas», les pueda llenar de turbación la imagen que recuerden. ¿Pero que sería de la poesía sin este estado de turbación? ¿Qué sería de la belleza si no estuviera en los lugares más inimaginables como la pobreza y la podredumbre del ser humano? ¿Qué sería de Baudelaire, de Poe, de Rimbaud, de Ingmar Bergman?
Lo dice el poeta Félix Anesio desde su atenta vigilia, que se confiesa creyente: siempre queda una luz de esperanza. Como William Carlos Williams, cree que aún en el infierno crece la flor del asfódelo.

Antonio Arroyo Silva. Nacido en Santa Cruz de La Palma en 1957, es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de la Laguna. Ha sido colaborador de revistas nacionales e internacionales como La palabra y el Hombre. Ha publicado libros de poemas: Las metamorfosisEsquina ParadiseCaballo de la luzSymphonia, No dejes que el arquero, Sísifo SolSubirse a la luz. Antología esencial 1982-2014, (español-rumano)Poética de Esther Hughes, Mis íntimas enemistadesArdentía y Fila cero. Las plaquettes Material de nube y Un paseo bajo los flamboyanes. En ensayo, La palabra devagar.   Ha participado en varios festivales internacionales de poesía como la «XXII Cita en Berlín», invitado por la Universidad Humboldt como representante de NACE. Es miembro de la Nueva Asociación Canaria de Escritores (NACE). Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez 2018 por Las horas muertas.


Antonio Arroyo Silva

                                 Junto a Lilliam Moro en Altamira Libros, Coral Gables.



lunes, 5 de febrero de 2018

(...) "una poesía limpia hasta lo esencial" Reseña de Arístides Vega sobre Los cuervos y la infamia.

"una poesía limpia hasta lo esencial..." Arístides Vega Chapú


Mi más reciente poemario Los cuervos y la infamia ha sido reseñado por el notable escritor santaclareño Arístides Vega Chapú. Este poemario recientemente editado por Felipe Lázaro en su Ediorial Betania, Madrid, España ya cuenta con la apreciación de notables escritores como Lilliam Moro y Félix Luis Viera quienes escribieron el prólogo y el epílogo respectivamente.
Es todo un buen comienzo para mi tercer poemario que próximamente se pondrá adquirir en la Librería Altamira de la Ciudad de Coral Gables.
A continuación podrán apreciar la reseña que aprecio por lo que refiere sobre esta obra.
Les agradezco a todos mis amigos y seguidores por su lectura. Y no quiero terminar esta nota sin mencionar a Juan Miranda, pintor cubano residente en Argentina que sigue cosechando éxitos y que tuvo la cortesía de permitir que sus pinturas acompañen este poemario.

Gracias,
Félix Anesio

Los cuervos y la infamia, el nuevo poemario de Félix Anesio, publicado por Betania: el definitivo paisaje tras el paso de los cuervos

Los cuervos y la infamia, el nuevo poemario de Félix Anesio (Guantánamo 1950) publicado por la madrileña editorial Betania, acaba de salir en busca de los nuevos lectores que siempre están a la espera de una novedad y con ello, para muchos, la posibilidad del reencuentro con este activo poeta que desde la ciudad de Miami, donde reside, se ha ido visualizando como una de las voces más sólidas de la poesía que en esa ciudad escriben los hispanoparlantes.
Prologado con una entrevista que realizó la escritora cubana Lillian Moro al autor del libro y con un epílogo firmado por el escritor Félix Luis Viera, Los cuervos y la infamia, sostienen una dramaturgia, como todo libro que pretende contar, organizada en cuatro secciones numeradas.
No solo el aliento (poderoso, por diverso) de lo vivido y la intención de testificarlo a toda costa, sostienen la escritura poética de Félix Anesio. De ser así no se disfrutaría de una poesía limpia hasta lo esencial, para solo dar lugar a lo que verdaderamente es útil en esa comunicación, que le es cardinal al poeta. Sus escritos buscan más que cualquier otra razón de las que se pretenden desde este oficio, encontrar lectores dispuestos a dejarse encantar. No solo por las historias que suele relatar, sino por la manera de contarlas. Por ello no escatima ninguna de las variadas maneras de ejercer la lírica; el poema en prosa, el verso libre, de aliento muy corto o el poema muy largo, lo conversacional sujeto por el dominio de un verbo enérgico que logra hermosísimas imágenes por la que se desliza un discurso que se hace coherente y contundente para todo cuanto precisa revelar.
Como cualquier otro poeta cubano, aferrado a una tradición tan fuerte y raigal como la lírica de la Isla, estos versos se sustentan sobre paisajes muy nuestros y sobre diálogos que dignifican esa manera proverbial de comunicarnos con una cercanía que en cualquier otra cultura sería del peor gusto. Aún cuando esta obra ha sido escrita en otro sitio muy diferente (¿diferente?) al lugar de origen del poeta, hay muchas maneras de reconocer que quien logra desde lo interrogativo engendrar lo poético viene de una tradición donde la poesía dialoga consigo misma, con su autor y con los lectores, todo a la vez, como el caos mismos que testifican sus historias.
Interesado en exaltar comportamientos humanos complejos y difíciles de explicar, su poesía parece indagar constantemente en quiénes somos y quiénes queremos ser a la vez que nos permite una evaluación constante de nuestros deseos y angustias, de nuestros miedos y paradigmas, es decir, toda esa amplia gama de constantes que producen las emociones que Félix Anesio expone como ejemplificación de la relación del hombre con su contexto.
La supuesta vida común adquiere  jerarquía de suceso y lo estrictamente  cotidiano se muestra desde ese lado donde se engrandece lo que parecería pueril si no estuviese bajo el poder de la poesía: El refugio de la noche es pródigo en sucesos. / Bajo la luz de una lámpara se agrupan/ los medicamentos y numerosas cuentas. («En las altas horas», pp24)
Con los más variados elementos que el poeta primero avizora y selecciona para finalmente ubicar en esa planicie creativa donde arma y desarma los necesarios paisajes para que sus personajes, variados como lo es el muestrario humano en la vida real, tengan toda posibilidad de indagar, con la avidez de quien le interesa calar o cavar, llegar al fondo o al centro de todo cuanto quiere exponer a través de su poesía. Y ese todo aquí está personificado por esos diversos personajes que van apareciendo en el poemario y que tienen por común el estar dispuestos  a traspasar cualquier atmósfera, cortar el aire, hasta llegar al otro lado, donde se exponen sus historias, sin tapujos, dispuestos todos a descomponerlas hasta llegar a lo que puedan considerar su verdad.
Cada uno de nosotros, los lectores que gane este libro, tendremos a partir de ahí la posibilidad de confrontar nuestra verdad con las otras verdades que visualiza este poemario, y es esto, sin dudas, el mayor placer que encuentro al enfrentarme a esta poesía: el poder también exponer mis dudas y creencias, mis miedos y las seguridades que me motivan e impulsan.

Arístides Vega Chapú.
Santa Clara, 3 de febrero de 2018