Bienvenidos al blog Crónicas Aldeanas, creado por Félix Anesio, para la difusión de mi obra literaria y la de todos aquellos que deseen colaborar. Asimismo, servirá para la promoción de otras manifestaciones artísticas y culturales.

Tale of Two Villages, created by Felix Anesio, for the promotion of my literary works, as well as any other participants who wish to collaborate. Also, this blog will promote other artistic and cultural manifestations.

domingo, 26 de febrero de 2017

Cuando abruma la sed.... Al poeta Pedro Assef, in memoriam.

                                           
Hoy mi blog está de luto. El poeta Pedro Alberto Assef, nacido en Ciego de Avila en 1966 ha fallecido este domingo en un hospital de El Paso, Texas. Sus libros titulados El libro de arena(1992), El libro del bufón y el rey y otras lealtades (2001) y "El árbol en el mar" (Francia, 2010) nos acompañan. 

Hoy dedico a su memoria este poema inédito. Gracias a todos los seguidores de este blog. 



                                           Cuando abruma la sed


                                                Has muerto, poeta
                                    pero has dejado algo a contrapelo:
                                           tu voz de cántaro cantor
                                         vasija rústica que escancio
                                            cuando abruma la sed.

                                  No mueras más de lo que has muerto.


                                                               A Pedro Assef, in memoriam





                                         Foto de Febrero 2013 en el Rest. Versailles, Miami.

domingo, 19 de febrero de 2017

Un poema en mi blog... Malabares

Un poema en mi blog... Malabares


              
    
                                       
                                                   Malabares

                                      Camino al filo de la sombra
                                            haciendo malabares
                                     para beber el agua de la noche.

                                      Saciada la sed de mi garganta
                                               cargado de palabras
                                     regreso en la mañana luminosa.



Nota: En le foto, una pintura de Juan Miranda, pintor cubano residente en Argentina.

martes, 7 de febrero de 2017

Viendo los autos pasar hacia Occidente…. A propósito de la poética de Alberto Edel Morales.

Viendo los autos pasar hacia Occidente…. A propósito de la poética de Alberto Edel Morales.

Aunque nunca tuve la ocasión de ver pasar —literalmente— los autos hacia occidente, por razones meramente geográficas, al residir casi toda mi vida en el extremo oriental del país, más específicamente en al ciudad de Guantánamo (a donde solo se llega y nunca se pasa), no soy ajeno, en lo absoluto, al sentir de este hermoso poema escrito por Alberto Edel Morales, poeta cubano nacido en Cabaiguán, Sancti Spiritus, 1961.

Puedo vislumbrar al joven poeta oteando alguna esquina vacía de su pueblo, invadido por la nostalgia de todo lo que se ha ausentado en la estación —quizá— más propicia a la poesía. El poema contiene una alta carga alegórica (los estudiantes se han marchado a descubrir el mundo, cito) y trasmite con un lenguaje austero de imágenes sencillas —pero de alto lirismo— toda la emoción que el lector requiere y que puede percibir cuasi cinematográficamente.

La poética de Morales se fundamenta en elementos como el rigor, la mesura, la sobriedad, el lirismo y la ponderación—a la manera de un J. A.Valente. Es también una poética ajena a las estridencias, en la cuerda de un Eliseo Diego. Su voz se mueve dentro de estos preceptos admirables.  
Los pies desnudos y Cansa vivir cada día conforman la muestra que hoy les presento en mi blog. Poemas con los que siento una especial empatía al intentar apreciarlos en su real significado….

Espero que los disfruten y le deseo éxitos a Morales con su nuevo poemario La libertad infinita, Ed. Letras Cubanas a presentarse próximamente en la Feria del Libro de la Habana.


Viendo los autos pasar hacia Occidente

En las pequeñas ciudades del centro de Cuba
las calles, habitualmente bulliciosas y dulces,
se quedan vacías en los meses de invierno.
Yo he vivido esa pesada quietud.
Los estudiantes se han marchado a descubrir el mundo
y una paz, una extraña y larga ausencia,
llega hasta las paredes y penetra al interior de los edificios.
Los clubes, las casas de cultura, los campos deportivos,
semejan un set, cuidadosamente preparado,
que espera el regreso de los actores para continuar la filmación.
En las pequeñas ciudades del centro de Cuba
todo es ausencia y espera en los meses de invierno.
Yo he vivido esa pesada quietud.
Noches de febrero en la esquina vacía de Libertad y Paseo,
viendo los autos pasar hacia Occidente.
Como quien ve a una muchacha de piel muy limpia y cabellos negros
pasar gustosa hacia otro hombre.

Los pies desnudos
No tengo nada.
Sólo el amor de una muchacha
y mis párpados abiertos.
Así puedo correr sobre la hierba
húmeda y punzante.
Sabiendo que a esa certeza
llamarán locura.

Cansa vivir cada día

Solo.        
Cansa vivir.
Hacer la música del mundo.
Cansa.
Ofrecer la doble mejilla.
Cansa.
Administrar frustraciones de otros.
Cansa.
Alterar.
Posponer.
Reducir el sentido.
Cansa.

Cansa vivir cada día.
Solo.
Con los demás.
Solo.
Por los demás.
Solo.
Para los demás.

Cansa vivir tu precioso tiempo
cada día menos.
Y al final nadie lo aprecia en su real significado,
como mi padre supo decirme
poco antes de morir.


Félix Anesio
Miami, 7 de febrero/2017


Nota curricular:
Alberto Edel Morales Fuentes [Cabaiguán, Cuba, 1961] Escritor, editor
y gestor cultural. Ha publicado los libros de poesía Viendo los autos
pasar hacia Occidente; Escrituras visibles; Lejos de la corriente;
Otro color, otras figuras geométricas; El juego de la memoria; Con
cierta elegancia; Pájaros en la pantalla; En la baja gravedad; La
libertad infinita, y las antologías Cuerpo sobre cuerpo sobre cuerpo
(coautora Aymara Aymerich) y La Estrella de Cuba. Inventario de una
expedición. Como narrador ha dado a conocer el testimonio Los pies en
la tierra y la novela Un byte de adolescencia (Que te vuelva a
encontrar. Primera temporada). Poemas suyos han sido traducidos al
esloveno, al francés, al inglés, al italiano, al portugués y al sueco.
Sus artículos, entrevistas y textos de ficción aparecen en antologías,
publicaciones periódicas y sitios digitales de la isla y de otros
países. Ha impartido conferencias y realizado lecturas en
instituciones culturales o académicas de América y Europa. Fundador de
la revista de literatura y libros La Letra del Escriba y del Centro
Cultural Dulce María Loynaz. Miembro de la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba. Le fue conferida la Distinción Por la Cultura

Nacional. Reside en La Habana.

  

sábado, 4 de febrero de 2017

La oculta belleza de lo horrendo... A propósito de un poema inédito.


La oculta belleza de lo horrendo... A propósito de un poema inédito.

Hoy quiero presentar a su consideración un tema que a todos concierne... Es sobre la belleza que puede yacer oculta en las cosas aparentemente feas o que se consideran desagradables en la experiencia común y que muchas veces rechazamos u obviamos. 
Yo les propongo hurgar en este tema aunque pueda acaso parecer debatible y hasta contradictorio. No solo la belleza convencional es cantable. Otros aspectos de la vida que no se consideran tradicionalmente hermosos pueden llegar a serlo; es solo una cuestión de allegarse a estos y expresar nuestro sentir mediante palabras, trazos, imágenes o formas. 

A continuación les dejo con el poema inédito que trata este tema y que se titula Rara avis.
Gracias como siempre por visitar mi blog.




                                        Es misión del artista desentrañar

                                        la oculta belleza de lo horrendo.


                                                      Rara Avis


                                                                                     ¿Por qué no morí yo en la matriz,
                                                                                     O expiré al salir del vientre?
                                                                                     ¿Por qué me recibieron las rodillas?
                                                                                     ¿Y a qué los pechos para que mamase?

                                                                                                                    Job Cap. II,  vs.11y 12
                               
                                                    
                                                        
Se retira la bestia cansada del escarnio del día
                 y  los escupitajos de los proxenetas
de las carcajadas de las prostitutas
                 y la terrible crueldad de los niños
del tintineo de las monedas del avaro
                 propietario de su horrendo cuerpo.

Hiere ver la descomunal cabeza apoyada en las rodillas
como una vetusta caracola postrada muy lejos del mar
yaciendo en el establo junto a los hermanos animales
                                                     de feria e infortunio
en busca del amparo de esa pequeña muerte
                                                                        el sueño.

Más un buen día, la noria se detiene
                                                  y es descubierto por la Ciencia
como si se tratara de una  nueva isla que fijar
                                                              en el Mapa del Imperio.

Los sabios doctores contemplan totalmente desnudas
                                                                           sus jorobas                                                                   toda su anatomía; su genitalia de hombre-bestia expuesta
                                                                             impúdicamente
bajo las frías luces que rememoran una célebre pintura de Rembrandt.


¿Qué nueva pena habrá lacerado tu alma, John Merrick?

                 Dictaminan por consenso                   
                 (en esa otra feria del asombro victoriano):
                 que no ha de vivir por mucho tiempo
                 que tiene el derecho de acicalar sus greñas
                 y asear la piel que emana pestilencias
                 de cepillar los escasos dientes carcomidos
                 y contemplar su propia fealdad ante el espejo.

              Rara avis que ha de adquirir modales por decreto
              y que aún tendrá el privilegio de disfrutar del Arte
                                          que no salva.
Mas una noche definitiva
                                           hastiado de todo
                                           hastiado de los hombres
                                           hastiado de sí mismo
se reafirma como un ser libre en su albedrío
dueño de su propia vida;
                                           dueño de su propia suerte.

Y retira los mullidos cojines de su cama de hospital
 para yacer como cualquier otra persona
                                                   desnudo y sin afeites
 bajo la soberana voluntad de renunciar al sol común
 de las (demás) criaturas; de no concederle
 ni a los dioses
                 ni a los hombres
                                    ni a los astros
 ni una jornada más de su existencia.

    Y sueña con los ojos lúcidos y tiernos de una mujer
    que lo arruya bajo la fronda de un árbol gigantesco
         mientras danza, alrededor, vertiginosamente
                una manada de estupendos elefantes.

Y en ese instante único
                                     liberado y feliz
                                                             por primera vez
                                                                                      sonrie.


Félix Anesio
Miami, 05 Feb. 2017

                                                                     
                                              Retrato de John Merrick. (Tomado de internet.)



lunes, 30 de enero de 2017

Inmenso credo nuestro... (Poema # 24 de La patria es una naranja, de F. L. Viera)

Inmenso credo nuestro... (Poema 24 de La patria es una naranja, de F. L. Viera)

Hay poemas largos, como odiseas, en la tradición poética cubana. Puedo citar tres de ellos que son de mi costumbre y agrado: La isla en peso, de Virgilio Piñera, Vover, de Magali Alabau y La Patria es una naranja, de Félix Luis Viera.

A todos los veo como materia del arte que es fe y consagración; autos de fe y justeza poética que nos conmueven renovando cada ejercio de lectura de una forma novedosa, al brotar nuevas aristas en el placer inagotable de la relectura, nuevos matices, percepciones y, por ende, sentimientos.

Tal es el caso de mi lectura más reciente de el Poema 24 de "La patria es una naranja" del escritor y poeta santaclareño residente en Miami, Félix Luis Viera. Esta relectura ha convocado la necesidad de regresar a estas páginas temporalmente abandonadas de mi blog.

Así, les presento el poema que considero como "un inmenso credo nuestro de hombre franco que no escamotea su culpa, nuestra culpa..."

Poema 24 de "La patria es una naranja" (Ediciones 2010,2011,2013) 
(Poesía del exilio)
24
Tan pobres hemos sido, mujer, hijos míos,
tan pobre nuestra despensa, nuestros escaparates y la madera de nuestras
puertas.
Pero en lo alto estaba la tribuna de donde salían lo mismo fieras que
gaviotas que los geranios del porvenir.
Hijo mío, tú sin calcetines, sin la pistola de agua que te hiciste grande esperando,
tu madre sin más techo que sus cabellos,
sin otra piedra en la mano que la certeza de la esperanza.
Tan pobres hemos sido,
pero quienes nos leían las cartillas
fabricaban búnkeres con el soldado de chocolate que tú, hijo, no tuviste,
con los calcetines que te trajo un líder
desde sus incandescentes reuniones europeas
adonde iban los líderes a recibir el cartabón, el compás
con que se fabricarían los esplendores de todos, entre ellos el tuyo, hijo mío,
que pasaste por la niñez sin alcanzar
el juguete que por otros decires tú soñabas.
Tan pobres hemos sido, mujer, hijos míos, madre
que por tu hijo diste la última uña que guardabas,
el pequeñito fuego restante de tus pupilas.
Tan pobres hemos sido,
pero todos tuvimos escuelas al pie de las flores
un médico en cada amanecer
un atleta que ponía tu nombre y el mío y el de todos
y el de la patria, el nombre de la patria,
en lo más alto de las colinas de todas las galaxias,
mas no bastaba:
hemos bebido nuestra propia sangre en forma de conos
hemos bebido nuestra propia sangre en forma de estrellas partidas
hemos bebido furtivamente la sangre del hermano
hemos negado la patria a aquellos que también la amaban
hemos hecho de la patria un sudario de discursos
una Pena de Muerte eterna
un zoológico donde no hay raros animales.
Perdóname, patria,
perdóname dorada naranja de la patria
perdóname porque yo también asesiné a la patria en nombre de la patria
yo también firmé el decreto donde hacía a todos los hombres iguales,
donde cada hombre respiraría el mismo oxígeno, la misma cantidad, a la hora
misma,
yo también hice el giro de la hipérbole a la izquierda
hasta que el brazo de la patria se hizo trizas.
Perdónenme, mujer, hijos míos, patria:
tan pobres hemos sido,
nunca hemos tenido una pecera
también por mi culpa,
perdónenme hoy esta amargura, esta franqueza.


Gracias por su atención.

Félix Anesio
Miami, 30 de enero de 2017.

                                    En La otra esquina de las palabras, Café Demetrio.
                                                           

domingo, 6 de noviembre de 2016

martes, 25 de octubre de 2016

martes, 11 de octubre de 2016

sábado, 11 de junio de 2016

Palabras de presentación de "Grises en el alma" poemario de Mirta María López.

Presentación de Grises en el alma de Mirta María López en La otra esquina de las palabras. (06/10/2016)

Podemos recorrer la noche de la ciudad venal; agotar millas y millas y tiempo para ver –otra vez— una ciudad dilapidada, sin centro, deconstruída y elongada, más cara a los concesionarios que a los urbanistas, quienes, sin alternativas, engavetan sus sueños estéticos bajo la implacable tutela del lujo, el oropel y la falsía.

Pero, esta vez, la recorremos con un destino cierto en pos de una verdad: esa verdad incuestionable que yace en la experiencia estética del lenguaje y que nos hace sentir justamente humanos; asunto vital que nos rescata del naufragio ante la vorágine cotidiana que nos abruma. Y es que esta noche acudimos todos al encuentro del verso, para reconfortarnos como beduinos en el oasis y luego poder continuar aligerados, la marcha.

Que es más fácil encontrar una aguja en un pajar que una esquina de la ciudad donde se cante la poesía es una lamentable verdad de Perogrullo; que esta esquina del Café Demetrio puede ser como esa aguja con la cual hemos de coser los jirones del alma, desprendidos en el contínuo bregar, es algo que anima; que yo he tenido la suerte –y el privilegio-- de haber sido llamado por una joven poeta para presentar su libro –que es también su opera prima— no puede ser más que un fruto amable del azar concurrente, para decirlo en términos lezamianos.

Por este mismo lugar han desfilado antes, con su obra, poetisas de la talla de Magali Alabau, Elena Tamargo, María Elena Cruz Valera, Reina María Rodríguez, Liliam Moro, Amelia del Castillo y otras. Todas ellas, consagradas hoy por el reconocimiento de su obra, también tuvieron, un día, su opera prima y sus primeros lectores, que hoy ya se cuentan por millares.

En esta ocasión se presenta en La otra esquina de las palabras la joven poeta cubana Mirta María López con su poemario Grises en el alma, Editorial Verbo(des)nudo,  2015. Grises en el alma es un libro inspirado en el amor; motivado por la pasión del amor. Mirta María se confiesa en sus páginas como una “mujer habitada por el amor”; como una mujer apasionada cuando clama: “húndete en la carne de mi noche”— verso que no desdeñaría Carilda Oliver Labra. Nos sorprende el alto vuelo lírico de su poiesis que, a ratos, nos entrega versos memorables como estos:

                                                  El tiempo y sus violines de llanto
                                                  Sus desangrados balcones
                                                 Amanecer de lutos y rincones
                                                 Golpes de puerta, terribles callejones
                                                 El tiempo y sus tantas invasiones.

Grises en el alma, es pues, un libro estremecedor en que la autora se desnuda y nos entrega sus más fuertes emociones a través de imágenes claras y versos sencillos que eluden la palabra rebuscada, versos liberados del oropel y la falsía; un libro que valida, de algún modo, la sentencia del Duque de Rivas (1791-1865) que se me hace acorde y propicia a su discurso: Poesía es pensar en alto, sentir hondo, y hablar claro; y que Mirta María nos esboza con esta bella imagen: La poesía es ese mar que despierta olas distintas.

No me resta más que decirles: ¡pasen las páginas, sientan el amor, disfruten!

Félix Anesio

Miami, 10 de Junio de 2016    




domingo, 8 de mayo de 2016

Tributo. (Poema homenaje a Elisa, madre de mi amigo J.J.Rivas).

El 4 de marzo pasado, durante la presentación de mi poemario en Coral Gables, dije este poema que escribí para Elisa, la madre de Juan. Hoy lo presento en mi blog por ser el Día de las madres. 


Tributo

Te acuerdas, Juancito, del tiempo en que aún
no frisabas el borde de la mesa de familia
siempre colmada de golosinas, para celebrar
con cánticos, la vida, cada año.

Daba gusto ver a mamá tan menuda y hacendosa
en sus trajines, siempre presta a servir a todos
en la casa limeña, que parecía ceñirse a sus anhelos.

Como era su piel de tersa y perfumada,
así como la yerba de la pradera
donde yace, incorruptible, la ternura. 

Recuerdas, Juancito, que hace apenas siete años
se escapaba la magia entre tus manos, cuando más
te urgía pintarte nuevos castillos en el alma.

Oh, mi amigo, cómo no recordarla en esta noche
dónde has de buscar, como tributo, la más espléndida estrella
que por siempre la nombre.


                                                    A Elisa, in memoriam.




Elisa y Juancito, cuando era niño.


                                                         Juan Jesús Rivas y Félix Anesio.



domingo, 1 de mayo de 2016

… un grande escritor de nuestro tiempo. (A propósito de una foto con José Lorenzo Fuentes)

… un grande escritor de nuestro tiempo. (A propósito de una foto con José Lorenzo Fuentes)


Diálogo entre poetas fue el nombre del evento en el que hube de participar recientemente junto al joven poeta cubano Sergio García Zamora, en su primera visita a los EE.UU. Y es que el evento fue, para mí, uno de esos que se quedan por siempre en la memoria. No sólo por la lectura de los poemas frente a un nutrido grupo de personas mostrando su interés; no sólo por el pausado decir de Sergio, que podría recordarmos el tono coloquial de un Eliseo Diego; no sólo porque la ciudad de Miami (donde resido desde hace 15 años) se ha estado tornando, asombrosamente, en una plaza cultural muy fuerte para las artes y la literatura, lo que se puede constatar mediante los periódicos, revistas y redes sociales…

Resulta orprendente como se ha incrementado la venta de libros en nuestro entorno. Y es que las tertulias citadinas se han afianzado y de hecho podemos mencionar varias que han contribuído a la promoción de los libros: La otra esquina de las palabras, Zona Franca, Viernes de Tertulia, Club Literario Somos, Club Atenea, Club de Literatura, así como las presentaciones de libros y revistas por las editoriales del patio como Silueta, Entre Líneas, Neo Club Press, Signum Nous, Alexandria, Iduna, La Pereza, Cuatro Gatos, Atenea, Eriginal Books y Voces de Hoy, entre otras.

Cada presentación conlleva un público –cada vez más joven y participativo— que desea adquirir las obras literarias de su interés ya se trate de narrativa, poesía, testimonio u otro género. Firmar libros y personalizar las dedicatorias se ha convertido en un reto para nuestros autores.

Para mí, fue sorprendente que esa noche del Diálogo entre poetas se me acercara a la mesa el gran narrador cubano José Lorenzo Fuentes para adquirir mi poemario El ojo de la gaviota. El autor de ese libro de cuentos magnífico titulado Despues de la gaviota  misteriosamente quería mi libro. Ante mí estaba, en toda su humildad, el gran narrador del que se han dicho y escrito frases como éstas:

Después de la Gaviota es un libro que se impone por su fantasía auténtica y manejo del lenguaje”. (Jorge Edwards)

 “José Lorenzo Fuentes es un novelista considerable y uno de los pocos escritores de renombre que quedaban en Cuba”. (Guillermo Cabrera Infante)

“Ahora la novela se vuelve americana porque todo concurre a dos líneas trazadas en un esclarecimiento universal. Y en esa línea está trabajada y lograda la novela Viento de Enero”.
(José Lezama Lima)

“José Lorenzo Fuentes ocupa un lugar de excepción en la literatura cubana. Siento por su obra una gran admiración”. (Heberto Padilla)

“...un grande escritor de nuestro tiempo”. (Gabriel García Márquez)


Alguien tuvo la cortesía de tomar una instantánea del maestro  Jose Lorenzo Fuentes junto a mí mientras le dedicaba, también humildemente, mi poemario.

Miro de nuevo la foto con emoción y me siento agradecido por la cálida presencia de un grande escritor de nuestro tiempo hojeando mi libro.



Félix Anesio
Miami, 28 de abril de 2016.


José Lorenzo Fuentes (Las Villas, Cuba, 1928). Narrador, periodista y profesor de Historia del Arte (Escuela de Periodismo “Severo García Pérez” de Las Villas). En 1952 obtuvo el Premio Internacional de Cuento Hernández Catá por “El lindero”. Con su novela Viento de enero recibió el Premio Nacional de Novela Cirilo Villaverde de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (1967), y su libro de cuentos Después de la gaviota fue mención en el concurso Casa de las Américas (1968). En 1983 fue distinguido con el premio literario Plural de la revista mexicana homónima, con El cielo del general. Reside en Miami.


lunes, 25 de abril de 2016

Un poema "cool"... Ana Cecilia Blum en Conexos.

Un poema “cool”…

Llevo 15 años residiendo en los Estados Unidos, trabajando con jóvenes norteamericanos en una tienda de ropas finas, dándoles “tutoring” de sicología, sociología y filosofía a hijos y amigos, y conviviendo estrechamente con mis nietos... Así, esa gran escuela que es la vida cotidiana me ha enseñado con mis trabajitos, un sinnúmero de novedosos términos; y he aprendido —al fin— el otro significado de una palabra muy particular. Y es la palabra “cool”, que no quiere decir frío, ni fresco, ni nada relacionado con la temperatura ambiente.

Este término, que escucho como interjección en abundantes dosis diarias de entusiasmo juvenil, se ha apoderado del universo sonoro que me rodea. Es palabra coloquial indispensable para manifestar agrado de la forma más desenfadada y natural de los jóvenes en Norteamerica. Su equivalencia en la jerga coloquial hispana sería, a saber, algo así como: genial, padre, chévere, guay, mola, etcétera.

Pero nunca imaginé que al abrir una excelente revista literaria (Conexos, Otoño 2105), hojearla ad libitum con esa mala costumbre de comenzar por la parte de atrás, casi al final, me tropiezo en la página 432 con un poema que no he sabido como adjetivar sino con la palabra “cool”.

Sí; ese mismo término con que los chicos norteamericanos en Miami --tierra del espanglish-- aprecian casi cualquier cosa, o bien un vestido, un auto, una mascota, un gesto o una persona. En esta ocasión se me antojaba que era la palabra justa (Le mot just—pido disculpas a Flaubert), la más elocuente y desenfadada que salía, esta vez, de mi espontaneidad y de mi asombro ante el poema.

El texto en cuestión era titulado Supervivencia (Para escribir), de la poeta ecuatoriana Ana Cecilia Blum y a continuación lo transcribo:

Superviviencia
 (Para escribir)

Cualquier trabajito que apenas espante el hambre
y nos deje para comprar libros, música, ajenjo
y el tiempo para salir a vagar con la metáfora
y la libertad para contemplar el ancho camino de la hipérbole.

Cualquier trabajito que compre y fermente
el ser en las noches bohemias,
conducta necesaria que exige el poema
para madurarse.


Espero que ustedes al leerlo lo hayan disfrutado tanto como yo, y que lo relean y le den un me gusta (like), porque, la verdad: está muy cool!

Félix Anesio
Miami, 25 de abril 2016.

Revista Conexos

                                                                       Ana Ceclia Blum

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