Bienvenidos al blog Crónicas Aldeanas, creado por Félix Anesio, para la difusión de mi obra literaria y la de todos aquellos que deseen colaborar. Asimismo, servirá para la promoción de otras manifestaciones artísticas y culturales.

Tale of Two Villages, created by Felix Anesio, for the promotion of my literary works, as well as any other participants who wish to collaborate. Also, this blog will promote other artistic and cultural manifestations.

lunes, 24 de septiembre de 2018

La palabra de Aleisa en una tarde de asueto...



La palabra de Aleisa en una tarde de asueto…


Hoy quiero presentar a los lectores de mi blog cuatro poemas del libro Talud, la ópera prima de la poeta cubana Aleisa Ribalta. No será una reseña de pretensiones académicas, de esas en las que hay que emplear toda una jornada del escaso tiempo del que un asalariado dispone en este mundo; de ese tiempo del cual se hace huraño el país donde resido y que nos conduce inexorablemente -como un asno de noria (cito a Boti*)- a la cotidiana alienación del duro trabajo por la supervivencia.

Hoy soslayo cualquier impedimento que conspire contra el gozo del espíritu; hoy leo y releo un poemario que me llega de ese país distante que se llama Suecia, tierra de uno de mis directores de cine favorito -Igmar Bergman-, a quien reverencio en mi poesía y que ahora menciono, no por azar, en estas palabras de presentación.

Y es que no les voy a hablar de angustias existenciales, ni de la incomunicación, ni del hermetismo que recrea magistralmente el maestro Bergman desde su “oscura y fría” tierra, ya que Talud es un poemario que se asienta en otras vertientes luminosas que nos revelan el carácter abierto de su creadora –ajena a todo hermetismo- y que quiere comunicarnos algo esencial: el derecho al exorcismo personal en aras del arte; a dar el salto en busca de la propia libertad expresiva.

Y Aleisa nos recluta con sus artes; apela a nuestra complicidad y lo logra con creces haciéndonos partícipes de su propio juego… Y en mi criterio, ese es el mayor logro de este poemario: ese salto al que ella nos conmina de una manera tácita.

Y cito la elocuente estrofa final de su poema Talud que hace alusión a la artista Ana Mendieta y de algún modo a la heroína de los versos de Guillén**; en fin, a todas las Ana que en el mundo han sido y serán:

“Y yo, queriendo escribir/estos versos inválidos,/ dándoles mi voz para que/al fin sepas, mientras/ escucho la voz de Ana/ cayendo al vacío,/reventada,/en su penúltimo grito,/ya susurro/que me dice: ¡dale, salta!”

De profesión ingeniera -como este servidor- y acreedora de todo el bagaje de innumerables lecturas, la poeta busca un registro propio que sospecho ya ha conseguido en algunos de los poemas más singulares de este cuaderno.

Démosle la bienvenida a Aleisa Ribalta y exhortémosla a seguir escribiendo poesía, esa poesía que nos acompañe gratamente en nuestras horas de asueto.


Félix Anesio
Miami, Lunes 24 de septiembre de 2108

*Del poema Noria de Regino E. Boti.
**Del poema de N. Guillén Proposiciones para explicar la muerte de Ana.



Breve historia del tiempo
                                    Con permiso de Mr. Hawking.
de los fluidos, la luz
de las magnitudes, el tiempo
de las fuerzas, la gravitacional
de los agujeros, los negros
de las teorías, la de cuerdas
de las paradojas, la del gato
de los planetas, el nuestro
de los cuerpos, el tuyo
de los flujos, el pre seminal
de los efectos, el de resonar
de los instantes, esequetúsabes
de lo que fuimos, nada
sí, el universo
es un gigante
nosotros
una milésima
despreciada
que no cuenta más
que en el recuerdo
que es a la vez
otro dado
que lanza
Aquél que juega
por jugar

Amarelo
Viste una foto del otoño,
te pareció que allí faltaba algo.
Abrimos una revista de moda.
Pásame las tijeras. Toma.
Recortaríamos a esa muchacha
que nunca había visto el otoño,
era tan probable que no lo entendiera.
La dejaríamos sola en ese crepitar
de hojas bajo los pies.
Fue ella quien de repente empezó a sentir
que allí seguía faltando algo.
¿Ahora qué hacemos?
Recorta un perro, pinta una luna,
¡haz algo!
Ya está: un perro.
La luna no, que es demasiado.
Dejaríamos que caminara
así, crepitando bajo los pies las hojas.
Nos dio la sensación de que tenía
que encontrarse con algo.
¿Alguien? ¡Sí, recortamos!

Sakura

Al cerezo del patio
le queda casi nada
cuerpo-tronco magro
nido que nadie habita
ni urraca ni ardilla
En verano disputada
propiedad forestal
hoy desalojo climático
Todos se han ido
El cerezo perdura
¡Ah! pero el globo
llegado ayer sin más
de no se sabe dónde
prendido a sus flancos
diciéndonos que al viento
flotar le torna digno
le da al pobre cerezo
un aire juvenil
travieso
necesario
en medio de la nieve.


Talud

Ah, eso de caer, tirarse toda,
tanto miedo a tanta altura.
El vértigo por fin ya, conquista
de despeñarse entera.
Ana cayendo, Ana al vacío
desde la ventana sorda
de ese rascacielos tirándose
¿o tirada?
Ana cayendo... ¿otra vez?
¿quién empuja?
Ana queriendo sangre,
mucha sangre, más sangre
cada día, sangre de pollo,
sangre de mujer, sangre
de cualquier criatura.
Ana hormiguita incansable,
pintando cuerpos de grana,
mutilando para crear
sin saber que un día el suyo,
minúsculo y sin levitar,
yacería rojo y abierto
en el 300 de Mercer Street.
Ana que no murió
de dos y dos son cuatro
porque la tragedia de Ana
siempre fue la de crear
un universo totalmente suyo.
Algo desde donde poder
tirarse ya, despetroncarse,
tanto que decir tenía.
Ana gritando ahora van a saber
por fin, de lo que soy capaz.
Y yo, queriendo escribir
estos versos inválidos,
dándoles mi voz para que
al fin sepas, mientras
escucho la voz de Ana
cayendo al vacío,
reventada,
en su penúltimo grito,
ya susurro
que me dice: ¡dale, salta!


Aleisa Ribalta. (La Habana, 1971). Nacida en Cuba. Reside en Suecia desde 1998.
Es ingeniera de profesión y actualmente se desempeña como docente de asignaturas
demasiado técnicas y no directamente relacionadas a la literatura como: Diseño de
Interfaces Gráficas, Diseño Web y Programación de Aplicaciones. Escribe desde muy joven
mayormente poesía. Alega que los lenguajes de programación son también un modo de
entender la comunicación y hasta de saborearla. Para la autora, en esos símbolos para algunos
incomprensibles está también la literatura como forma vital de expresión.



Nota: La foto fue tomada de tumiamiblog de Rosie Inguanzo.  

jueves, 13 de septiembre de 2018

Tres poemas de naGinoris...


Tres poemas de naGinoris...

Resulta sorprende el minimalismo expresivo de este joven poeta cubano, si consideramos que habitualmente los poetas jóvenes gustan de expresarse con profusión de palabras a través de un barroquismo que intente mostrar el bagaje de todo lo aprehendido en sus múltiples lecturas y estudios y por ende desean también mostrar un léxico lo más amplio y complicado posible para -quizás- lucir su profundo conocimiento del lenguaje. Ese snobismo, bastante común, no es el caso de Ginoris, que en estos poemas utiliza las palabras esenciales para lograr una alta eficacia poética, acompañado por un ritmo marcado por las justas pausas y unos versos de cierre sorpresivos y sugerentes.
En mi percepción, Ginoris se aleja de los excesos, del regodeo sonoro -esa compraventa de ruidos usados, como dijera Valente- logrando imágenes y, en fin, versos de una notable belleza mediante una sorprendente economía verbal. Cada uno de estos tres poemas más que describir, sugieren: he ahí su principal valor literario que como lector agradezco.

Félix Anesio
Miami, 13 sept. 2018



Del libro Diatribas, por la editorial Verbo(des)nudo
Autor: naGinoris

Paciencia en tres tiempos

En mi isla hay tres equinoccios.

Dos
para que tu piel
acepte un cambio,
uno
para la utopía.

A todos les duele
el fallecido gesto de las hojas,
irremediable vendaval de la espera.

Tres equinoccios para forjar la paciencia.


Daguerrotipo del tirano

Te veo gris:
neblina,
revés dócil.
Imprudente aviso
de un espejo enfermo,
furia llamada
a parir
furia.


Áncora

Desmiembra un brazo,
el otro si lo necesitas.
(Córtalos desde la raíz, no dejes huesos.)
Toma mi cabeza,
piensa.
(Necesitas proa.)
Toma mis ojos
y las palmas de mis manos.

Desangra todo:
haz remos,
quillas
y caminos.

Si fueras ancla…



Ficha Biobibliográfica:

naGinoris (Noel Alonso Ginoris), Cárdenas, 1995. Estudiante de 4to año de Filología Hispánica en la Universidad de La Habana y 1ro de Ciencias sociales y humanidades en el centro católico universitario Félix Varela. Tiene publicados los libros de poesía "De las olas" y "Diatribas",bajo el sello editorial Verbo(des)nudo, y uno inédito.

sábado, 30 de junio de 2018

Una reseña de Antonio Arroyo Silva sobre "Los cuervos y la infamia".


Una reseña de Antonio Arroyo Silva sobre Los cuervos y la infamia...

Estimados seguidores y amigos:

Hoy me he sentido particularmente honrado... Y es que hay un poeta español, al que no conozco aún personalmente, y que se llama Antonio Arroyo Silva, quien ha sido acreedor del prestigioso Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez /2108 por su poemario Las horas muertas; y ese poeta me ha escrito.

Dentro del avatar de los días de su premiación pudo dedicarme tiempo (gesto que agradezco sincero) para leerse Los cuervos y la infamia, mi más reciente poemario editado por Betania, España y Entre Líneas, EE.UU.
Antes de escribir la reseña que anexo a continuación, Antonio me envió un mensaje, que cito textual y que expresa toda la humana impresión que mi libro le produjo, así de sopetón, si ambages, como se habla emocionadamente en castellano; porque no hay poeta que la emoción del verso no embargue y tenga a bien expresarlo desde el alma.  
Así reza el sentido mensaje que atesoro:

 "Mi estimado poeta. Estoy leyendo su libro en pdf que me envió nuestro común amigo José Antonio. Vida, mucha vida y cuerpo, mucho cuerpo leo aquí. A mí me gustan los libros que te rompen todos los esquemas, no los que tocan el alma, sino los que te la hacen añicos y así tienes que reconstruír el alma verdadera. Bravo, Félix Anesio. Te aseguro que voy a ampliar estas palabras. Un abrazo inmenso."
Espero disfruten la reseña y continuen leyendo poesía para enaltecer la vida.
Gracias,

Félix Anesio
Miami, 30 junio 2018

DE CUERVOS Y DE INFAMIAS EN LA CÁMARA POÉTICA DE FÉLIX ANESIO
Por Antonio Arroyo Silva

En la entrevista de la poeta Lilian Moro que sirve de prólogo a esta edición de Los cuervos y la infamia, Félix Anesio, autor de dicho poemario le responde que los cuervos representan en sus poemas el desconcierto y el horror y, sobre todo, un enigma indescifrable. Por otro lado, define la infamia como el polo opuesto de aquellos ideales humanistas que suponen el honor, la bondad y la nobleza. Esto ya me da una idea de cómo abordar la obra y desarrollar estas notas que vienen a continuación que no tienen mayor aspiración que ser mi propia lectura
Mientras leía Los cuervos y la infamia me vino la sensación de película en blanco y negro, algo así entre el cine de Fellini de sus primeros tiempos neorrealistas y Bergman. Sobre todo, el segundo al que el autor reconoce como maestro. No es gratuito afirmar que la relación y el diálogo de las artes ha sido bastante fructífera para el desarrollo de la creación en la cultura occidental. En Félix Anesio vemos reflejado esto claramente: esa relación entre su poesía y el cine hace que la progresión de sus imágenes sea visual y cinestésica: imagen en movimiento constante y distintos planos. El ojo del poeta tras la cámara. También se observa cierta influencia del expresionismo alemán, no solo en lo cinematográfico sino también del poético y pictórico (Münch). En esa sala de espera del poema «El callejón de los vencidos» se intuye la sonrisa morbosa de un Gottfried Benn y, por supuesto, la presencia de Bruno Schulz—de ahí la dedicatoria—.  De hecho, el propio Félix Anesio se pregunta en un breve poema de la primera parte:
¿Es misión del artista desentrañar
la oculta belleza de lo horrendo?
Como Benn en su libro Morgue y otros poemas que ve la belleza en un áster que crece en el interior del pecho de un cadáver:
Lo instalé entre virutas
en la cavidad del tórax
mientras lo cosíamos.
¡Bebe hasta el hartazgo en tu florero!
¡Descansa en paz
pequeña áster!
No obstante, Anesio nos expresa a los lectores la cuestión en forma de pregunta que produce un tono reflexivo y abierto.
Así llegamos al poema «Rara avis» que trata de la figura del famoso Hombre Elefante; pero está basado en la película de David Lynch — por cierto, rodada en blanco y negro –, pues se alude a John Merrick y no al personaje real, de nombre Joseph.
Los poemas de Los cuervos y la infamia parecen un montaje de producción cinematográfica. De hecho, esta es una característica del poemario que apoya lo que decía antes de la relación de este libro con el cine. El poeta no es un pintor ni un músico, sino un cinéfilo que aspira a rodar una película que, a la postre, se transforma en un libro de poemas, en blanco y negro. Todo alude a esta antítesis de los tonos que van del blanco al negro: los cuervos, la infamia, las escenas de la sala de espera, el pez abisal, el poeta muerto…
Pero todo no se queda en un mero devaneo entre la realidad y la ficción, en un mundo descolorido e impersonalizado que ocupa las partes I y II de la obra. También está ese sujeto lírico que entra en escena para equilibrar esa tremenda caída al infierno de Dante que es, en la segunda parte, el poema antes aludido «El callejón de los vencidos». Un infierno queda atrás y Félix Anesio asume su condición de trasterrado, sin evitar ese tono existencialista de abandono. En la tercera parte del libro, el tono, el ritmo y el registro cambian y el poema disminuye considerablemente hasta llegar a un solo verso. Poemas con tendencia al aforismo reflexivo con un toque de ironía y crítica social (de forma indirecta en las partes precedentes) a cierto régimen que le tocó vivir y del que ahora sufre las consecuencias en su exilio. Léase «Clase de historia en Cuba, 1960»:
Una mano escribe en la pizarra: «El Imperialismo se derrumba.                                                  
El futuro pertenece por entero al Socialismo».
Hace ya muchos años que la profesora descansa en paz.

O el extremo existencialismo contenido en el poema «Ceremonial litúrgico» que llega a su punto más alto, pues ya viene siendo una tónica a lo largo del libro:
Nos consumimos
como cirios
en el altar de nadie

No obstante, este Los cuervos y la infamia se cierra con un poema en prosa que, según mi punto de vista, resume todo lo anterior. Pero esta vez recurre a la analogía musical: «Todo un complejo entramado para crear un arte, en el que se hace   indispensable   el silencio».
Lean esta obra con hilatura magistral, aunque, como se dice en el poema inicial «Los seminaristas», les pueda llenar de turbación la imagen que recuerden. ¿Pero que sería de la poesía sin este estado de turbación? ¿Qué sería de la belleza si no estuviera en los lugares más inimaginables como la pobreza y la podredumbre del ser humano? ¿Qué sería de Baudelaire, de Poe, de Rimbaud, de Ingmar Bergman?
Lo dice el poeta Félix Anesio desde su atenta vigilia, que se confiesa creyente: siempre queda una luz de esperanza. Como William Carlos Williams, cree que aún en el infierno crece la flor del asfódelo.

Antonio Arroyo Silva. Nacido en Santa Cruz de La Palma en 1957, es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de la Laguna. Ha sido colaborador de revistas nacionales e internacionales como La palabra y el Hombre. Ha publicado libros de poemas: Las metamorfosisEsquina ParadiseCaballo de la luzSymphonia, No dejes que el arquero, Sísifo SolSubirse a la luz. Antología esencial 1982-2014, (español-rumano)Poética de Esther Hughes, Mis íntimas enemistadesArdentía y Fila cero. Las plaquettes Material de nube y Un paseo bajo los flamboyanes. En ensayo, La palabra devagar.   Ha participado en varios festivales internacionales de poesía como la «XXII Cita en Berlín», invitado por la Universidad Humboldt como representante de NACE. Es miembro de la Nueva Asociación Canaria de Escritores (NACE). Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez 2018 por Las horas muertas.


Antonio Arroyo Silva

                                 Junto a Lilliam Moro en Altamira Libros, Coral Gables.



lunes, 5 de febrero de 2018

(...) "una poesía limpia hasta lo esencial" Reseña de Arístides Vega sobre Los cuervos y la infamia.

"una poesía limpia hasta lo esencial..." Arístides Vega Chapú


Mi más reciente poemario Los cuervos y la infamia ha sido reseñado por el notable escritor santaclareño Arístides Vega Chapú. Este poemario recientemente editado por Felipe Lázaro en su Ediorial Betania, Madrid, España ya cuenta con la apreciación de notables escritores como Lilliam Moro y Félix Luis Viera quienes escribieron el prólogo y el epílogo respectivamente.
Es todo un buen comienzo para mi tercer poemario que próximamente se pondrá adquirir en la Librería Altamira de la Ciudad de Coral Gables.
A continuación podrán apreciar la reseña que aprecio por lo que refiere sobre esta obra.
Les agradezco a todos mis amigos y seguidores por su lectura. Y no quiero terminar esta nota sin mencionar a Juan Miranda, pintor cubano residente en Argentina que sigue cosechando éxitos y que tuvo la cortesía de permitir que sus pinturas acompañen este poemario.

Gracias,
Félix Anesio

Los cuervos y la infamia, el nuevo poemario de Félix Anesio, publicado por Betania: el definitivo paisaje tras el paso de los cuervos

Los cuervos y la infamia, el nuevo poemario de Félix Anesio (Guantánamo 1950) publicado por la madrileña editorial Betania, acaba de salir en busca de los nuevos lectores que siempre están a la espera de una novedad y con ello, para muchos, la posibilidad del reencuentro con este activo poeta que desde la ciudad de Miami, donde reside, se ha ido visualizando como una de las voces más sólidas de la poesía que en esa ciudad escriben los hispanoparlantes.
Prologado con una entrevista que realizó la escritora cubana Lillian Moro al autor del libro y con un epílogo firmado por el escritor Félix Luis Viera, Los cuervos y la infamia, sostienen una dramaturgia, como todo libro que pretende contar, organizada en cuatro secciones numeradas.
No solo el aliento (poderoso, por diverso) de lo vivido y la intención de testificarlo a toda costa, sostienen la escritura poética de Félix Anesio. De ser así no se disfrutaría de una poesía limpia hasta lo esencial, para solo dar lugar a lo que verdaderamente es útil en esa comunicación, que le es cardinal al poeta. Sus escritos buscan más que cualquier otra razón de las que se pretenden desde este oficio, encontrar lectores dispuestos a dejarse encantar. No solo por las historias que suele relatar, sino por la manera de contarlas. Por ello no escatima ninguna de las variadas maneras de ejercer la lírica; el poema en prosa, el verso libre, de aliento muy corto o el poema muy largo, lo conversacional sujeto por el dominio de un verbo enérgico que logra hermosísimas imágenes por la que se desliza un discurso que se hace coherente y contundente para todo cuanto precisa revelar.
Como cualquier otro poeta cubano, aferrado a una tradición tan fuerte y raigal como la lírica de la Isla, estos versos se sustentan sobre paisajes muy nuestros y sobre diálogos que dignifican esa manera proverbial de comunicarnos con una cercanía que en cualquier otra cultura sería del peor gusto. Aún cuando esta obra ha sido escrita en otro sitio muy diferente (¿diferente?) al lugar de origen del poeta, hay muchas maneras de reconocer que quien logra desde lo interrogativo engendrar lo poético viene de una tradición donde la poesía dialoga consigo misma, con su autor y con los lectores, todo a la vez, como el caos mismos que testifican sus historias.
Interesado en exaltar comportamientos humanos complejos y difíciles de explicar, su poesía parece indagar constantemente en quiénes somos y quiénes queremos ser a la vez que nos permite una evaluación constante de nuestros deseos y angustias, de nuestros miedos y paradigmas, es decir, toda esa amplia gama de constantes que producen las emociones que Félix Anesio expone como ejemplificación de la relación del hombre con su contexto.
La supuesta vida común adquiere  jerarquía de suceso y lo estrictamente  cotidiano se muestra desde ese lado donde se engrandece lo que parecería pueril si no estuviese bajo el poder de la poesía: El refugio de la noche es pródigo en sucesos. / Bajo la luz de una lámpara se agrupan/ los medicamentos y numerosas cuentas. («En las altas horas», pp24)
Con los más variados elementos que el poeta primero avizora y selecciona para finalmente ubicar en esa planicie creativa donde arma y desarma los necesarios paisajes para que sus personajes, variados como lo es el muestrario humano en la vida real, tengan toda posibilidad de indagar, con la avidez de quien le interesa calar o cavar, llegar al fondo o al centro de todo cuanto quiere exponer a través de su poesía. Y ese todo aquí está personificado por esos diversos personajes que van apareciendo en el poemario y que tienen por común el estar dispuestos  a traspasar cualquier atmósfera, cortar el aire, hasta llegar al otro lado, donde se exponen sus historias, sin tapujos, dispuestos todos a descomponerlas hasta llegar a lo que puedan considerar su verdad.
Cada uno de nosotros, los lectores que gane este libro, tendremos a partir de ahí la posibilidad de confrontar nuestra verdad con las otras verdades que visualiza este poemario, y es esto, sin dudas, el mayor placer que encuentro al enfrentarme a esta poesía: el poder también exponer mis dudas y creencias, mis miedos y las seguridades que me motivan e impulsan.

Arístides Vega Chapú.
Santa Clara, 3 de febrero de 2018



sábado, 20 de enero de 2018

Nuevo poemario "Los cuervos y la infamia". Editorial Betania, España.

A los seguidores y lectores de este blog les comunico que próximamente saldrá al mercado mi nuevo poemario Los cuervos y la infamia.editado por Betania, España. Aquí les dejo una reseña hecha por su director el señor Felipe Lázaro que espero les guste.
Gracias.

https://ebetania.wordpress.com/2018/01/17/los-cuervos-y-la-infamia-de-felix-anesio/

Deseándoles lo mejor en este nuevo año, nos complace presentar las ediciones (impresa y digital) del poemario Los cuervos y la infamia (Betania, 2018) del poeta cubano Félix Anesio (Guantánamo, 1950), radicado en la ciudad de Miami.
Con prólogo y epílogo de los poetas cubanos Lilliam Moro y Félix Luis Viera, respectivamente, en esta entrega poética se reproducen -en la portada y en páginas interiores- obras del pintor cubano Juan José Miranda Hernández, residente en Argentina.
Este es el segundo libro de poesía de Félix Anesio que publica nuestra casa editora, siendo el primero El ojo de la gaviota (2015), aunque su poesía ya fue seleccionada con anterioridad en el libro Bojeo de la isla infinita, Antología de 6 poetas cubanos (2013) con introducción y selección de Arístides Vega Chapú, que reúne a poetas residentes en la Isla y en el exilio.
Como muestra del buen quehacer lírico de Anesio, les ofrecemos varios poemas del mencionado nuevo libro:

En las altas horas
El refugio de la noche es pródigo en sucesos.

Bajo la luz de una lámpara se agrupan
los medicamentos y numerosas cuentas.

Una cortina roja, unos libros y un reloj
como salidos de una película de Bergman
son la escenografia de un viaje,
de un laberinto sin regreso.

En las altas horas de la noche se escribe el verso.


Clase de Historia en Cuba, años 60
Una mano escribe en la pizarra:

“El Imperialismo se derrumba.
El futuro pertenece por entero al Socialismo”.

Hace ya muchos años que la profesora descansa en paz.


Despedida del poeta maldito
                                         Toda luna es atroz y todo sol amargo.
                                                                                                A Rimbaud
He visitado catedrales imponentes
donde la luz traspasa al sesgo los vitrales
y me he visto envuelto en esa magia
como ángel o demonio.

He visto el mar y conozco sus misterios.
he conocido espléndidas criaturas
que exploraron mi piel hasta el espanto
y me dieron amor; no les di nada.

He sentido el sudor en mis zapatos
viajeros y el gentil aroma de un jazmín;
el sabor del café en la madrugada
mientras el gallo canta siete veces.

El rumor ancestral de la muerte me corteja:
de ahora en lo adelante vagaré azaroso
sin brújula, ni mapa, ni destino propio;
los vientos seguiré, leve como una nube.
¡Vengase cuando quiera la parca!


Bajo un sol de otoño
No ha de perderse en mí
todo el sabor del vino.
No ha de perderse en mí
todo el aroma del sexo,
ni el color de las flores,
ni la gracia del canto.
Yacen, aún latentes,
bajo la  hojarasca,
como las setas de otoño.

* * *
Es importante resaltar que tanto el autor (Félix Anesio) como la prologuista (Lilliam Moro) de este libro residen en Miami, que quien firma el epílogo (Félix Luis Viera) radica en México y que el pintor (Juan José Miranda Hernández), cuyas obras se reproducen,  vive desde hace años en Argentina. Es decir, todos son intelectuales cubanos desterrados que con su cotidiana labor literaria y artística enriquecen a la plural cultura cubana.

Félix Anesio (Guantánamo, 1950).  Poeta cubano e ingeniero de profesión. Ha publicado el libro de relatos Crónicas aldeanas (2009 y 2011) y su versión en inglés A Tale of Two Villages (2012) y los poemarios El ojo de la gaviota (2015) y Los cuervos y la infamia (2018). Su poesía fue seleccionada en Bojeo de la isla infinita. Antología de 6 poetas cubanos  (2013), introducción y selección del poeta cubano Arístides Vega Chapú.  Dirige el blog Crónicas aldeanaswww.cronicasaldeanas.blogspot.com
Reside en Miami.

martes, 24 de octubre de 2017

un poema en mi blog... Las setas de otoño

Aunque no he vuelto a ver el otoño en los parajes donde se nos muestra majestuso, lo convoco en este poema, porque siento que es un tiempo propicio a la poesía.
Espero les agrade este sencillo poema inspirado en dicha estación.
Gracias a todos los seguidores de mi blog Crónicas aldeanas, que ya cumple más de un lustro.


                                                    Las setas de otoño

                                                No ha de perderse en mí
                                                todo el sabor del vino.
                                                No ha de perderse en mí
                                                todo el aroma del sexo,
                                                ni el color de las flores,
                                                ni la gracia del verso.
                                                Yacen, aún latentes,
                                                bajo la hojarasca
                                                como las setas de otoño. 



                                          

Félix Anesio
Miami, Octubre 2017

lunes, 16 de octubre de 2017

"... allí, donde la arena esconde su latido". A propósito de la poesía de José Antonio Lago.


"... allí, donde la arena esconde su latido".  A propósito de la poesía de José Antonio Lago.

Desde hace algún tiempo sigo los versos del joven escritor José Antonio Lago, cubano residente en Canarias. Y es que aún a través de las vituperadas redes sociales y las azarosas páginas de la internet, uno puede, no obstante, darse cuenta del ímpetu que mueve la mano del poeta en ciernes... Si a esto le sumamos su total dedicación a la poesía, incluso en las altas horas de la noche, cuando ha de reinar el cansancio y se impone la humana necesidad del reposo, para poder acometer las tareas cotidianas a la que nos obliga la supervivencia del siguiente día, y el otro, en que debemos ganarnos el sustento, uno se percata que todo ese esfuerzo es el resultado de una vocación genuína.

Ya sabemos que no hay poeta sin vocación y no hay poesía sin entrega absoluta... Este es el caso de José Antonio, quien lucha con denuedo por domeñar la palabra bajo el imperio de la emoción poética y que logra salir airoso de la contienda. Un poeta que cree en la honestidad del verso, su verso; un poeta que prefiere la sencillez, al oropel y que nos muestra la constante búsqueda de la palabra esencial, al estilo de un Valente.
Lago es un poeta que emerge sutil en el panorama de la lírica cubana, con suavidad, sin estridencias, y que nos revela a través de esta bella imagen que allí, donde la arena esconde su latido,se fraguan cumbres majestuosas. Por todo esto, le deseamos una muy larga vida en este empeño.

Hoy les dejo con cuatro poemas breves de su libro Viaje, que obtuviera recientemente el Premio de Poesía Emeterio Gutiérrez Albelo, 2017.

José  Antonio Lago, derecha, durante el acto de premiación en Canarias.


ESCRITURA

Hundo mi mano en la duna
y asoma, súbito,
un hontanar de versos.

Allí, donde la arena esconde su latido,
se fraguan cumbres majestuosas.


HACIA EL INVIERNO

Estas hojas, huérfanas de árbol, me acompañan
con su incesante bregar
hacia el invierno.
A veces, entre la noche,
pierdo todo su aliento.
Espero no llegar solo
al abrazo de la primera nieve.


NO ES SOLEDAD ESTE SILENCIO...

No es soledad este silencio.
Es el anuncio
del trino de algún pájaro,
de los redobles del viento,
de las nanas de la luna...
No, no es soledad este silencio.
Es tibia urdimbre de luz
que me arropa, justo,
donde la palabra estuvo.


UNA CIUDAD ACABA...

Una ciudad acaba
para que otra empiece.
El mar, siempre, circundándonos.
Dicha, la nuestra, de habitar
esta esplendente lejanía.
De ser: tierra y agua,
que de algún modo
el viento esculpe.
Tiempo en el tiempo
del que ya ha visto descender el cielo,
hasta sus manos.

©José Antonio Lago.

______________
José Antonio Lago. Santa Clara, Cuba, 1972.Licenciado en Historia por la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. Premio de poesía Emeterio Gutiérrez Albelo, 2017. Primer accésit en este mismo concurso, en el año 2012. Poemas suyos aparecen publicados en diferentes antologías electrónicas y en papel. Tiene varios poemarios inéditos. Reside en Puerto de la Cruz, Tenerife, desde el año 2000.