Bienvenidos al blog Crónicas Aldeanas, creado por Félix Anesio, para la difusión de mi obra literaria y la de todos aquellos que deseen colaborar. Asimismo, servirá para la promoción de otras manifestaciones artísticas y culturales.

Tale of Two Villages, created by Felix Anesio, for the promotion of my literary works, as well as any other participants who wish to collaborate. Also, this blog will promote other artistic and cultural manifestations.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Poemario La cosecha, hoy en mi blog...


                                    Imagen de cubierta: Pedro José Rojas


Buenos días!
Hoy tengo el gusto de comunicarles que en unas dos semanas sale de la imprenta mi poemario “La cosecha” editado por el sello Publicaciones Entre-Líneas, Miami.
Aquí les va una pequeña muestra que incluye tres poemas tomados al azar, así como un fragmento del prólogo realizado por el poeta cubano Arístides Vega Chapú.
Agradezco a varias personas que han hecho posible este poemario, así como al editor Pedro Pablo Pérez Santiesteban; y por supuesto, a ustedes, mis lectores, que han tenido la gentileza de ver y comentar mis posts en este blog, que como siempre digo, es el blog de todos!

Gracias!


Más allá de escuelas literarias y grupos generacionales o circunstancias históricas que siempre están en la raíz de cada texto,  estos poemas nos revelan un territorio espléndido en el que cada cual podrá imaginar un cielo o sembrar un árbol o levantar una casa”.

Fragmento del prólogo de Arístides Vega Chapú.


Temor

Hay una herida que no cierra
Hay un corazón que aún late
Hay un hombre
Dentro de otro hombre
Que sólo habita en sueños
Y que teme despertar
Sin el amor
Sin ti.

  
Otoño en Tennessee

                                               “Two roads diverge
                                                           in a yellow wood”
                                                                           R. Frost


Imágenes de Oro y Fuego
                                           en mi memoria.

Y el vibrante recuerdo del aroma del viento.

De un camino sinuoso en la montaña.

Del sabor a vida de la leche más pura.

De este afán de ser indio para siempre.

De contemplarlo todo
                                       como un niño.

Y el canto del arroyuelo bajando
                                             apresurado
entre las piedras
                             hacia este día de hoy 
                                  dónde sólo anidan
                                          las ausencias.

Yace en mi mano la hoja de arce
                                           Oro y Fuego
antiguo atesorado en las páginas
de un álbum que evoca
                                       estas memorias.
                                                
Sin advertir que para mí,
                                ya no habrán,
                                           otros otoños.




Otra vez Narciso 

                            Así el espejo averiguó callado…
                                                             J. Lezama Lima


Ni aún la timidez adolescente,
ni el mítico pudor, impiden admirar
tu propia hermosura ante el espejo.

De frente, de perfil, de frente,
de frente, de perfil, de frente;
otra vez, tu dolor y tu delirio

Mas ese rostro amable del reflejo
se irá desdibujando con el tiempo:
eso lo sabes; y a eso le temes como
al destino mismo, del cual nadie escapa.

¿Por qué no has de amarte entonces,
impúdicamente, en el instante
eterno de la luz, que se derrama
sensual sobre tu cuerpo en flor?

Nadie más, Narciso, amará esa
imagen como tú.

Aunque no has de saberlo
hasta el día en que se quiebre,
en pedazos tu ser.


                                            a Chely Lima



Félix Anesio

Miami, Septiembre 2013.

jueves, 12 de septiembre de 2013

la mentira más antigua; una viñeta de lázaro sarmiento sánchez...





LA MENTIRA MAS ANTIGUA.




No sé si fue el elefante encadenado a una bola de hierro que creo haber visto en el portal del Teatro Martí, o la Virgen del Camino en su isla de promesas y gladiolos por donde pasan los vehículos cuando llegan a La Habana por la Carretera Central. No logro precisar cuál es la imagen más antigua que guardo de la niñez cuando mis padres dejaron el pueblo de Madruga y se mudaron para la capital. A veces pienso que el paquidermo en la esquina de Dragones y Zulueta es un recuerdo inventado. Pero siempre me faltan deseos para averiguar en los archivos si en la década del sesenta hubo algún espectáculo que incluyera la exhibición de un elefante en la entrada del popular teatro vernáculo. Después, en la escuela primaria Rubén Martínez Villena, de Luyanó, una gordita llamada Sonia me decía con la mayor seriedad del mundo que ella tenía un elefante pequeño en el patio de su humilde casa; que el animal se lo había regalado su tío, un chofer de Ómnibus Urbanos. Todos los días, Sonia traía al aula una historia nueva sobre su elefante. Es la mentira más antigua que recuerdo y más deliciosa que las que yo podía contarles a mis compañeros de colegio.


foto de Lázaro Sarmiento






Lázaro Sarmiento Sánchez
Escritor cubano. Residente en La Habana.
   

domingo, 8 de septiembre de 2013

a propósito de la "cachita" de miguel rodez...

a propósito de la "cachita" de miguel rodez...


acrylic on canvas 48" x 36" 

Hoy es el día de La Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. Desde niño aprendí que era la madre de todos los cubanos. Mi abuela materna (Caridad Vega Carrió) santiaguera de pura cepa y sobrina de general mambí (Matías Vega Alemán) creía en ella; mi madre, María de la Caridad, tenía un altarcito con su imagen y las estampitas no faltaban en casa; el mejor sacerdote que he conocido Pastor González García Sch. P, consejero y amigo del Arzobispo Pedro Maurice Estiú, nos hablaba de su devoción hacia ella. Nos decía: "Todo lo que pidan con fe a la virgen, les será concedido".

Estas personas ya han dejado de existir, han muerto, pero no han muerto sus enseñanzas de fe, esa integridad que nos salva y nos protege y nos resguarda. Así lo siento y no hay nada más cierto que un sentir que se fomenta en la bondad y la bienaventuranza, en la caridad.

Hoy he visto -- deslumbrado-- una nueva pintura de la virgen; su autor es el conocido artista Miguel Rodez, residente en Miami. Es una virgen nada convencional, nada tradicional en su forma, en su representacion, pero que me evoca todos estos recuerdos de seres e imágenes a los que hago alusión en el inicio de este escrito.

Preguntado, mínimamente, Miguel Rodez me dijo algunas palabras sobre su virgen "Cachita", y cito:

"Para crear esta obra primero creé la textura inicialmente usando gel acrílica, semejando los rasgo de un pincel grueso en forma de eslabones rotos y torcidos. Ya hecha la base, dibujé la forma con un pincel y le di colorido con pintura metálica, incluyendo toques de cobre. Decidí hacer a Cachita en forma abstracta, ya que es el rumbo de desarrollo que lleva mi obra; y con piedras, ya que son elementos que utilizo en mis creaciones".

Le agradezco a Miguel su cortesía y a ustedes el pasar por este blog "de todos y para el bien de todos", y aunque no sean creyentes (tengo amigos no católicos, agnósticos, ateos, en fin, grandes amigos de todos los credos) percibirán, como yo, la calidad artística de esta pieza que hoy adorna nuestro blog.

Practicar la caridad se nos hace urgente. Gracias a todos y feliz dia!


Félix Anesio
Miami, 8 Sep. 2013.

viernes, 6 de septiembre de 2013

"Memorial del holocausto", un poema de Arístides Vega Chapú.




Foto de Manuel A. Galguera



Memorial al holocausto


Como si fuese posible andar por sobre las aguas
correosas por las ramificadas raíces de los lotos,
en las que se afianzan pulidas piedras que simulan flotar
como en los ríos donde me he sumergido.
Solamente Anne Frank, de pie en el umbral, sonríe.
Solamente ella se muestra piadosa, se hace a un lado
para que podamos pasar
a ras de las grises lápidas
que nombran los campamentos nazis,
el apellido de las familias consumidas por el holocausto.
Muros de arena y cal
en los que no se proyecta sombra alguna
sino el eco de un silencio
que a ratos levanta un polvo imperceptible.
Se me va cerrando el pecho
luego de resistir insistentes latigazos
que han recorrido mi cuerpo
hasta paralizar algunas de sus partes.
La asfixia que produce andar sus pasadizos
hace lento mi paso por el Memorial,
que en Miami recuerda a las víctimas del nazismo.
Arbeit match free.
Escribieron a la entrada de los campos de concentración.
En algún otro lugar leí una frase parecida, pero me resisto
a aumentar mi escozor.
Siento hambre y a la vez rubor por los alimentos
que he tenido ante mí y he rechazado. Doy la espalda,
curva y adolorida,
pero aún sigo sintiendo la voz hosca del que me llama
por mi nombre
y me hace saber que también voy a morir.
Como árboles de un bosque sumergido en la nieve
pasan frente a mí los desnutridos cuerpos,
con sus vistas perdidas,  sus dedos consumidos
y convalecientes de espantar la densa neblina
que provoca la respiración de los enfermos,
de ahuyentar los insectos que en las noches se valentonan.
Los tórax zanjados por la tuberculosis reciente
incrementa su falta de aire.
Respiro con su misma dificultad, mis pies, como los de ellos
han sido vaciados en bronce. Me pesan
de igual forma.
Los ojos se endurecen al contacto con la escuálida luz
que surge de un pequeño vitral en lo alto.
Pese a todo una banda de escasos instrumentos
inapetentes de sonidos, interpreta una pieza
falta de bríos, de una monotonía triste que arrecia
al contrastar con la melodía que escuchan
cuando imaginan la pradera.
Cubierta por la capa blanca y endurecida del invierno
cuyo apogeo de la brisa aún recuerdan,
en esas visiones que provoca la fiebre
y en las que logran regresar a casa,
sentarse en la cabecera de la mesa y contar uno a uno
su descendencia.
Algunos caen, apenas terminan la pieza, de bruces
sobre la tierra compacta y seca,
dejándose inmovilizar por una escuálida luz mortecina
a la que no se resisten, colgados del pie o del cuello, colgados
por el deseo de encontrar el definitivo descanso.
Vi esas imágenes alrededor mío, rostros conocidos,
de vecinos y parientes,
de personas con las que alguna vez coincidí.



Arístides Vega Chapú
Poeta y narrador cubano.


Foto de M.A. Galguera

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